N° de Edición 7274
La Matanza

Isidro Casanova:Uno de los comedores más antiguos de La Matanza necesita de todo

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Pag.6 y 7_chicos

Nora Adámoli
Noraadamoli.nco@gmail.com

La institución “Capullo feliz” funciona en el Barrio 17 de marzo desde 1996. Sus fundadores y actuales directores, Mirta y Luis Bustos, vivieron las transformaciones socioeconómicas de cerca, aunque todavía creen que falta más. Hoy, ya jubilados y con problemas de salud, le siguen poniendo el pecho a las balas y cada día buscan brindarle el almuerzo a 130 niños de una zona muy carenciada. “No recibimos ayuda del gobierno porque decidimos hacer todo a pulmón gracias a lo que a veces nos donan”, comentó el hombre en diálogo con NCO.

“Y…en estos años se notaron cambios. Antes venían muchos más chicos que ahora, porque sus padres no tenían trabajo. De todos modos, todavía son bastantes”, dice Luis, rememorando todo lo que les tocó vivir desde que comenzaron hace 19 años, cuando eran más jóvenes.

La Juventud en la actitud y en el alma

Pero no perdieron el entusiasmo pese al correr del tiempo y siguen tan vitales como en aquel momento, siguiendo en la lucha para que los pibes de los tres asentamientos que componen la zona, tengan, por lo menos, un plato de comida. Realmente, estos dos jubilados “se la juegan”.

“Nosotros comenzamos hace mucho. Un día, Mirta vio que los pibes que iban a jugar a la pelota no tenían para comer, entonces armamos algo en la parte de adelante de nuestra casa, muy precario, con chapas, para que les pudiéramos servir algo. Al principio eran diez, pero cuando nos quisimos acordar, el número había aumentado. Tenemos todas las fotos de cuando comenzamos, es increíble”, señaló.

Su esposa es la que se encarga de la cocina, pese a que sus problemas de salud le impiden moverse como lo hacía hace un tiempo. Luis también se dedica a eso, pero poco, cuando hace falta. Se encarga de conseguir los “víveres”. También los ayudan unas chicas, pero es necesario ampliar el capital humano. Preparar los alimentos para 130 pancitas, no es una tarea fácil. “Antes un mercado me donaba lo principal: papa, cebolla y ají morrón. Después, algo de frutas o postre, pero ahora no hay mucho. Tenemos que dar un poquito cada uno y cuando nos dan alimentos no perecederos, vamos juntando. Uno solo no puede”, explicó Luis.

“Todo lo que hacemos es para los chicos”

“A veces la gente no quiere dar nada porque piensa que uno recibe un subsidio y se queda con la plata. En nuestro caso no es así, todo lo que hacemos es para los chicos, todo lo que conseguimos se lo damos a ellos”, remarcó. Con respecto a la cantidad de niños, explicó que, en estos años, es menor en consideración de los 90’ y a comienzos de la primera década del 2000.
En este sentido, detalló que en el barrio hay “tres villitas juntas y vienen pibes de todos lados, pero tampoco podemos gastar más de lo que tenemos para darles. Si nosotros tuviésemos un apuntalamiento para alimentarlos todos los días sin problemas, sería otra cosa. Yo le digo a la gente que hay que ir organizándose porque precisamos alimentos no perecederos y carne. A veces podemos darle únicamente un día sí y un día no. Uno no puede jugar con la alimentación de los chicos, por eso queremos armarnos bien”.

Con respecto a los padres, explicó que cuando consiguen trabajo, quizás haciendo alguna changuita, a veces no mandan a los chicos al comedor. “Nosotros les decimos que los manden igual, que no hay problema, pero a ellos les da vergüenza porque saben que es poco lo que tenemos. Nosotros funcionamos como comedor y a veces se hacen obras de teatro para los chicos”, dijo y agregó que las necesidades en el barrio son múltiples.

Promesas sobran, hechos…

“Hace unos días nos iban a dar una ayuda escolar, pero ahora se fueron para otro lado. Hacen falta muchas cosas. Por ejemplo, ahora estamos pidiendo un pediatra porque por acá no hay. Se necesita de todo, pero sabemos que las cosas llegan de a poco”, enfatizó.

En este momento, se encuentran realizando una losa y refaccionando el espacio para que no se vuelva una odisea cada día de lluvia. “Antes teníamos chapas. Ahora construimos un poco, levantamos el piso y estamos haciendo un parate hasta que terminemos porque si no es demasiado complicado. No se puede todo, especialmente porque estamos trabajando y puede ser peligroso para los chicos”, contó. Además, consiguieron un portón al que están reciclando para cambiarlo por el que tienen ahora, que está roto.

“Todo es a pulmón, nada que ver con el gobierno. Los padres, muchos, no tienen trabajo y no pueden darnos una mano, por eso necesitamos personas responsables, que se comprometan. Las cosas van surgiendo y hay que hacerlas sí o sí. De repente uno deja las cosas así no más, pero no se puede. Nosotros vivimos atrás y a veces adelante siempre aparece un maldito a romper todo, además de que uno tiene las necesidades de la casa”, indicó.

¿Los podés ayudar?

Mirta y Luis tienen las puertas abiertas del comedor para que se acerquen los visitantes y quienes estén interesados en conocer el lugar, crear lazos, donar alimentos, ropa, materiales para la construcción, o simplemente dando mano de obra, que tanta falta les hace. La dirección es Ibarrola 5165 y el número de teléfono para contactarse con ellos: 4694-2445.
Alimentos que precisan: sal, harina, garbanzos, arvejas, fideos tallarines, fideos guiseros, caramelos, polenta, azúcar, lentejas arroz, yerba, jugo, tomate, aceite, pan dulce, harina, porotos, atún, escarola, calabaza, zapallo, cebolla, batata, zanahoria, puerro, cebolla de verdeo, perejil, choclo, morrón, papa, poroto blanco, lentejón y maíz.

Y más: rollos de cocina, servilletas, detergente, ropa, juguetes, calzado, libros, etc. Todo lo que se les ocurra, estos chicos le darán un buen uso.
“Todo lo hacemos por amor. Somos dos jubilados. Mi señora tiene diabetes, a veces se siente mal, sufre de mareos y si no está ella, es como si no hubiera nadie. Por eso estaría bueno que nos ayudara alguien más. Esto no es una pavada, hay que estar todos los días, arremangarse y ponerse hacer. Podemos charlar, nuestras puertas están abiertas y arreglar cómo se podría colaborar y poner en marcha la ayuda”, concluyó el hombre.

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