N° de Edición 6735
La Matanza

Inseguridad: vecinos de Gregorio de Laferrere reclamaron por mayor presencia policial

Inseguridad: vecinos de Gregorio de Laferrere reclamaron por mayor presencia policial

Este sábado, alrededor de las 17.30, un grupo de vecinos se hicieron presentes frente a la Comisaría Distrital Este 1ra para exigir justicia por un hombre que se encuentra en delicado estado luego de sufrir un robo.

“Es tierra de nadie, es cosa de todos los días” manifestó una mujer que, indignada por la creciente inseguridad en la localidad, estaba acompañando a la familia de Calisto Vargas, un trabajador de 67 años que el pasado viernes fue interceptado por cuatro malvivientes quienes lo apuñalaron tras asaltarlo.

Su hijo, Víctor Hugo Vargas, contó a Diario NCO que el hecho sucedió alrededor de las cinco de la mañana, cuando su papá se dirigía a cumplir con su día laboral. Calisto se encuentra internado en el Sanatorio de la Trinidad Ramos Mejía, está conectado a un respirador y su cuadro es crítico.

“Los delincuentes están impunes, andan en el barrio como si nada y vinimos hacer el reclamo para que la policía se mueva porque, de otra forma, no pasa nada. Es la única manera de que hagan algo”, sostuvo Víctor.

En este sentido, el hijo de la víctima aseguró que pudo hablar con el comisario quien se comprometió a realizar el allanamiento necesario para encontrar a los culpables.

“Si no hacen nada vamos a marchar a la fiscalía. Vinimos, también, a reclamar por toda la inseguridad porque no es solo a mi viejo, pasa en el barrio a un montón de gente y va a seguir pasando si no hacen algo”, agregó el hombre.

Dentro de este contexto, convocaron a una charla para el próximo sábado en la plaza del kilómetro 32 de la Ruta Nacional N°3. Allí discutirán qué medidas tomar para poder cuidarse de la ola de robos.

Hartos por el abandono

En el lugar, varios vecinos compartieron sus experiencias diarias. Los robos suceden todos los días y a cualquier hora, los patrulleros no recorren los barrios. La inacción produce bronca e impotencia, la situación no da para más.

“A una vecina le reventaron la cabeza con una pistola el martes 12, a las 7 de la mañana. Unos pibes armados que ya le llevaron todo, le pegaron solo por maldad”, contó una mujer.

“Yo hice dos denuncias acá y cuando vine hacer la tercera no me la tomaron porque no se consumó el robo. El chico entró en mi casa, el perro lo mordió en la pierna y yo pensaba en que podía venir el muchacho a denunciarme a mí porque el perro lo mordió”, relató otra.

“Queremos más seguridad, no puede ser no se pueda salir. Mi nieto yendo al colegio a las 12.20 del mediodía lo asaltaron”, indicó una señora.

“A mi nieto, él es un muchacho joven, tiene 29 años, en la misma semana que le hicieron esto a Calisto, cuando salió a las seis de la mañana, se enfrentó con dos delincuentes. Se defendió a los golpes, pero, después, se bajaron dos personas más de un coche banco y ya no pudo contra los cuatro, se fracturó dos dedos de los golpes que les propino”, señaló otra vecina.

¿Qué más tiene que pasar?

Varias de las personas presentes frente a la comisaría atestiguaron que “la policía sabe todo, quiénes son los que roban y donde viven, pero no hacen nada, estamos desamparados”.

“Todos conocen a los pibes, esto tenemos que decirlo, la policía sabe bien, dónde venden, quiénes son, a dónde tienen que ir a cuidar. La mayoría de la policía está de este lado, en donde está la gente de plata, donde estamos los pobres no hay uno”, expresó indignada Roxana, una mujer del lugar.

Lo que los residentes pidieron fue que alguien “de la cara” para dar las explicaciones que necesitan. Pero ni el comisario ni el jefe de calle salió para atender a los preocupados vecinos.

“La gente no puede pagarse un Uber, un remís para salir acá hasta Laferrere. Si o sí te tenés que tomar un trucho o un colectivo. El comisario en vez de salir y decirnos cuál es la situación, no salen a dar la cara. Tenemos que tener un diálogo con la comisaria no un enfrentamiento”, agregó Roxana.

El reclamo generalizado es que la fuerza de seguridad no realiza su trabajo y ya no saben qué hacer o cómo reclamar. La situación llegó a un punto en donde no se puede más, la gente tiene miedo.

Al parecer, los jóvenes que dedican a realizar los robos serían menores de edad y, por ahora, el pedido mínimo es un patrullero que recorra las calles en los horarios en que la mayoría sale a trabajar. ¿Hay que pelear para que los matanceros sean escuchados? Sí, no hay otra manera.

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