N° de Edición 7271
La Matanza

“Hubo mucho miedo pero no hubo cobardes”

TESTESTE

Aldo Bonzi, El mes de Malvinas, Parte 2
Claudio Rodríguez, colimba que combatió en Malvinas sigue su emocionante relato de su vivencia en la Guerra de Malvinas. El combate, la resistencia y la retirada, Rodríguez en una frase resume está parte de su vivencia: “Habíamos dado todo”

Claudio Rodríguez nos cuenta que “La noche anterior a movernos había empezado a nevar y para ese momento, nuestras condiciones físicas habían cambiado, teníamos 10 kilos menos, estábamos estresados por el bombardeo continúo, mal alimentados, con un armamento obsoleto, con frío y los pies mojados. En esas condiciones nos dispusimos a entrar en combate. Antes de llegar a Moody Brook, tuvimos que cruzar un río que era 15 centímetros más alto que yo; es decir, llegue a la nueva posición totalmente mojado y con temperaturas bajo cero. Nos instalamos en abanico y nuestro grupo de apoyo en la retaguardia abre fuego con los cañones de 105 milímetros. A partir de ahí, nosotros empezamos a recibir fuego enemigo de todos lados, era impresionante o dantesco. Como podíamos empezamos a responder el fuego, pero los ingleses tenían un poder de fuego impresionante. El ruido era ensordecedor, las balas pegaban por todos lados y ahí empezamos a escuchar a los primeros heridos” y explica que “Cerca de mí cae herido el Sargento Villegas, con un tiro en el abdomen. En ese momento uno debe tratar de tranquilizarse y poner los pies sobre la tierra, ahí me acorde lo que me decían, de que es matar o morir; estás son las miserias de la guerra. El enfrenamiento fue el 12 y 13 de junio, fue la última batalla en Malvinas y la combatimos nosotros. Esa noche hicimos retroceder al Para 2 (regimiento británico) y según nos enteramos después, desde la segunda guerra mundial fue la única vez que retrocedieron. Hubo mucho poder de fuego de los ingleses, fue demasiado. Hubo mucho miedo pero no hubo cobardes. Nos sobrepasaron en el poder de fuego, yo era apuntador de FAP (fúsil automático pesado), de los cuatros fúsiles de la sección, el único que siguió tirando fue el mío, el resto se rompieron, eran viejos y no tenían mantenimiento. Tanto yo como muchos compañeros nos quedamos sin municiones, tuvimos que utilizar los cargadores de los compañeros caídos, fue algo tremendo, al agotarse las municiones tuvimos que retroceder”.
“Queríamos seguir luchando pero no había con qué, pero no éramos rambos, ni hubo ningún rambo, sólo éramos pibes de 19 años en condiciones físicas y logísticas malas, pero hubieron muchachos a los que se tuvo que apuntar al pecho para que se replieguen… (en éste momento de la charla Claudio Rodríguez se quiebra y se le escapan una lágrimas recordando ese momento crucial)” y agrega que “Hubo muchachos que no quisieron bajar por no dejar a los compañeros heridos tirados, nos organizamos, mientras unos cubrían el repliegue, otros recogían y ayudaban a los heridos. Pudimos recoger y sacar hasta la retaguardia algo así como 10 compañeros heridos”.
“Hay un mensaje de Galtieri a Menéndez que le dice que sigan resistiendo y Menéndez le contesta: Estos muchachos ya dieron todo… y es así, habíamos dado todo”.
Amigo lector, todavía queda una tercera parte que compartiremos en próximas ediciones.

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