N° de Edición 7013
La Matanza

Historia Popular: Cooke, peronismo y socialismo

 Por Carlos Matías Sánchez
mati_13_01@hotmail.com

La pasada semana se cumplió un nuevo aniversario del fallecimiento de uno de los pensadores nacionales y revolucionarios más brillantes: John William Cooke, que de alguna manera, en su recorrido desde el radicalismo progresista hacia el peronismo y su progresivo acercamiento al socialismo, sintetizó décadas de luchas populares y pensamiento nacional.

Su padre, Juan Isaac Cooke, radical, formó parte del gobierno militar que llegó al poder luego del golpe de 1943 y uno de los fundadores de la UCR Junta Renovadora, fracción escindida del radicalismo que apoyaría la candidatura de Perón en 1945.

Cooke, en su juventud, se acercó a los intelectuales de FORJA, aquellos radicales yrigoyenistas que se apartaron de su partido al analizar que éste se había transformado en un instrumento más de los conservadores, perdiendo así su carácter nacional y popular.

En la llegada al poder de Juan Domingo Perón, en 1946, John William Cooke asumió como diputado nacional teniendo apenas 25 años. Al mismo tiempo impartía clases de Economía Política en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Así comenzaba una carrera política brillante en la que Cooke se desenvolvería como un brillante intelectual, pero al mismo tiempo, como el más comprometido de los militantes.
Al terminar su mandato como diputado en 1952, rehusó participar del segundo gobierno de Perón y se opuso a ciertas medidas regresivas que interpretó como retrocesos del gobierno popular, desde su revista “De Frente (con la militancia peronista)”.

Así analizaba Cooke el golpe de Estado de 1955 y la situación del peronismo y su líder ante él: “En 1955, el frente nacional antiimperialista que había llevado al peronismo al poder en 1945 se había roto (…) Y no se volcaba a la derecha, como querían la burguesía y el imperialismo, pero tampoco a la extrema izquierda, como lo reclamaba su base, la izquierda trabajadora (…) Perón ya no podía ser el jefe de un frente policlasista y no se decidía a ser el jefe del proletariado…”

En esta lúcida reflexión, Cooke ya expresaba una orientación ideológica en la cual el peronismo era un movimiento nacional que, a la vez amplio y poco dinámico, necesitaba expurgarse de los elementos burocráticos y profundizar su sentido revolucionario poniendo a las clases trabajadoras al frente de la liberación nacional y en el camino a la revolución social.

Porque para Cooke, al igual que para el resto de los pensadores de lo que se dio en llamar “izquierda nacional” (Hernández Arregui, Jorge Abelardo Ramos, Rodolfo Puiggrós), la lucha de clases, que en nuestro país se expresaba en la disputa histórica entre la oligarquía y los sectores populares, estaba indefectiblemente a la lucha entre los intereses nacionales y el imperialismo, cuestión soslayada por la izquierda marxista tradicional.

“El único nacionalismo auténtico es el que busque liberarnos de la servidumbre real: ése es el nacionalismo de la clase obrera y demás sectores populares, y por eso la liberación de la Patria y la revolución social son una misma cosa, de la misma manera que semicolonia y oligarquía son también lo mismo».

Instalado el gobierno ilegítimo de la Revolución “Libertadora”, Cooke fue encarcelado y protagonizó una inédita fuga de la cárcel, siendo en esa etapa que conocemos como Resistencia Peronista (resistencia ante la proscripción, la persecución y los fusilamientos) nada menos que el delegado personal del líder exiliado:

“Por la presente autorizo al compañero doctor Don John William Cooke, actualmente preso por cumplir con su deber de peronista, para que asuma mi representación en todo acto o acción política. En este concepto su decisión será mi decisión y su palabra la mía. En él reconozco al único jefe que tiene mi mandato para presidir a la totalidad de las fuerzas peronistas organizadas en el país y en el extranjero y sus decisiones tienen el mismo valor que las mías. En caso de fallecimiento, delego en el doctor don John William Cooke el mando del movimiento. En Caracas, a 2 días de noviembre de 1956. Juan Perón.”
Sin embargo, el fracaso de la “huelga general revolucionaria” contra la privatización del frigorífico Lisandro de la Torre le valdría la desautorización de Perón y el aislamiento por parte de la burocracia sindical peronista, a la que no dejó de denunciar ante el mismo Perón, que aplicaba con aquellos sectores, a la distancia, una estrategia ciertamente “pendular”.

Cooke partió, entonces, a Cuba, acompañado de otra gran militante, su compañera Alicia Eguren. Al llegar fue detenido (el Partido Comunista argentino lo había denunciado ante el gobierno cubano) pero nada menos que Ernesto “Che” Guevara se encargó de su liberación.
A partir de allí, sería parte de los primeros años de la Revolución Cubana, no como un turista espectador de los hechos, sino como intelectual que reflexionó profundamente acerca de esa experiencia histórica, y como militante revolucionario que no dudó en poner el cuerpo ante la invasión estadounidense de Playa Girón, aquella gesta histórica del pueblo cubano.

Estas experiencias, enriquecidas con los diálogos con el propio Fidel Castro y el Che, llevaron a Cooke a reivindicar el proceso cubano y a intentar unirlo con el devenir del movimiento peronista, al cual, ya sin dudas, Cooke creía necesario llenar de contenido revolucionario y darle un perfil netamente de izquierda.
Para eso escribió insistentemente a Perón, en un intercambio epistolar que vale la pena conocer; un diálogo que se fue transformando en monólogo, cuando el líder fue desestimando totalmente la opción de dejar de apoyarse en ciertos sectores aburguesados de su movimiento e incluso desechó la posibilidad de reunirse con el líder revolucionario cubano, Fidel.

Eso no desanimó a Cooke, quien se abocó a organizar la primera experiencia guerrillera en el norte del país, con la organización llamada Uturuncos, tomando como referencia la experiencia foquista guevarista.
Murió de cáncer en 1968. No pudo ver las experiencias revolucionarias de los primeros setenta; tampoco la recuperación actual de esas banderas que, una vez más, confirman su sentencia: “el peronismo es el hecho maldito del país burgués”.

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Un comentario

  1. Gran nota, Cooke sigue siendo un referente para todos aquellos que buscamos una Argentina para todos! Te felicito Matias, con jóvenes como vos muchas cosas nunca se olvidaran.

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