N° de Edición 6867
La Matanza

González Catán: Marcha de antorchas en reclamo por la desaparición de Paola

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Desaparición de Paola. La comunidad educativa de la escuela N° 66 de González Catán, volvió a manifestarse exigiendo que se intensifique la búsqueda de la adolescente dominicana, Paola Britos, de cuyo paradero solo se tienen rumores. Acompañó la marcha la familia de Alexis, el joven que murió atropellado en Gregorio de Laferrere el último domingo de pascua.

Por Valeria Virginia Villanueva

villanueva.valeriavirginia@gmail.com

Paola Britos continúa sin aparecer. Sus compañeros de clase con sus padres y sus docentes repitieron una vez más la marcha por las calles céntricas de González Catán para reclamar que el Estado inicie una profunda campaña de búsqueda de la adolescente que salió del colegio y nunca más regresó a su casa, hace más de dos semanas. Fue el pasado jueves 26 a las 18, cuando se congregaron en la puerta de su escuela EES N° 66, ubicada en Dr. Equiza y Libres de esa localidad matancera. Desde allí comenzaron su recorrido, ya de noche, liderados por los chicos con bombos e iluminado con velas, que duró más de una hora.

La columna de manifestantes se detuvo otra vez por unos minutos frente a la comisaría local (Sáenz 404). Ante la mirada silenciosa de los pocos efectivos policiales que estaban en la puerta, reforzaron sus cánticos de justicia y reunieron los coloridos carteles hechos por los chicos que tenían no sólo el rostro de Paola, sino también el de Alexis, otro adolescente cuyos asesinos siguen sin castigo (ver abajo).

Hasta el momento, los rastrillajes policiales no han arrojado pistas certeras, y la hipótesis principal es que la niña pudo haber sido secuestrada por una red de trata.

Solo rumores y un nudo en la garganta

En silencio, con la cabeza gacha y la mirada desolada fue lentamente marchando la mamá de Paola, Nurya, única familiar de la nena en el país, ya que emigraron de Republica Dominicana hace unos pocos meses.

“La última cámara la vio a 5 cuadras de la estación del puente de Liniers, de General Paz, de ahí en adelante han sonado solo rumores”, detalló la mujer al diario NCO durante la movilización. Luego agregó que hay “un nuevo rumor de que la niña estaba en Ciudad Evita”, donde hace más de una semana habían hallado sus documentos tirados.

“Dicen que podría estar huyendo”, intentó proseguir, pero la tos ahogó su relato. La mujer se descompensó. Las madres que marchaban junto a ella la ayudaron a reincorporarse. Ella contó que estaba sin comer porque todo le caía mal. Aún carece de apoyo psicológico o algún tipo de asistencia del Estado ante la situación que está atravesando.

De quién, con quién, por qué estaría huyendo, y si realmente lo hace, nadie lo sabe hasta el momento, ya que, según han denunciado desde Suteba Matanza que acompaña la búsqueda desde el primer momento, el accionar policial ha sido demasiado lento. Durante la marcha, la secretaria de Derechos Humanos de la Seccional Matanza, Nathalia González, insistió en que, ya a dos semanas de la desaparición, la investigación sigue caratulada como “averiguación de paradero” cuando, por el contexto, debería ser la de “desaparición de persona”.

Caso Alexis sin culpables y su familia sin paz

Dos meses pasaron ya desde que Alexis, de 19 años, falleció atropellado por un auto que huyó, en Gregorio de Laferrere. En su momento, el caso tomó repercusión en los medios nacionales de forma inmediata, pero duró unos pocos días.

Es por ello que su madre Marta, junto a amigos del joven se unieron a la convocatoria por Paola para volver a visibilizar el hecho y así presionar de algún modo a la justicia para que avance en la investigación.

“El 27 de marzo, domingo de pascua, Alexis se fue con unos amigos -recordó Marta- me dijo ‘mami, ahora vengo, me voy a comer una hamburguesa’, y no volvió más. Un Renault 12 color gris lo atropelló”. Según testigos que se vienen aportando su testimonio en la causa, “se ve que lo venía molestando desde el km. 29”, señaló la madre y supuso que podría ser para robarle la moto en la que iba su hijo.

“Mi hijo se estrelló contra esas casitas que ponen al lado de la ruta, donde muere otra persona, con un traumatismo de cráneo severo y un paro cardiorespiratorio, tenía todos los órganos comprometidos”, explicó.

El reclamo de justicia se extiende también al amigo con el que Alexis iba, Pablo, que quedó con problemas psicológicos además de 12 costillas y la cadera quebradas, según sus palabras: “Ahora está en tratamiento, pero no se sabe cómo va a quedar”.

El caso de Paola como el de Alexis tienen en común el dolor de una madre ante lo inesperado. Como concluyó Marta: “La justicia es muy lenta, es muy indiferente. Y más una mamá que no piensa que va a perder un hijo. El dolor es desgarrador. Yo no tengo paz. A mí me cambio la vida. Lo tengo que encontrar a ese hijo de mil…”.

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