N° de Edición 7277
La Matanza

González Catán: Copa de leche necesita ayuda para seguir funcionando

TESTESTE

Nora Adámoli
Nova.periodismo@gmail.com
En una construcción lograda con chapas, tirantes y lonas, el merendero “La hora feliz” asiste todas las tardes a los 60 niños que viven en el barrio La Talita. “Hay chicos que toman cinco tazas de leche porque no comen el resto del día”, dijo a NCO Alejandra Oliva, fundadora de la entidad.
Esa última frase es preocupante: los nenes, a la espera de la apertura de los comedores escolares de verano, solamente se alimentan con lo poco que puede ofrecer Alejandra, quien a base de donaciones y de lo que aporta de su propio bolsillo, todos los días corre las cortinas oscuras de la copa de leche.
Durante las vacaciones de verano, los niños se encuentran en la entidad de 16 a 18, donde además de recibir las tazas de leche y galletitas, juegan, conversan y se entretienen con sus amiguitos.
“La gente de Asociación Sur nos donó chapas y tirantes para hacer el techo. Nosotros lo arreglamos y las paredes son de lonas, las mismas que antes formaban la carpa en la que comenzamos a funcionar hace tres años”, comentó la mujer.
Asimismo, mencionó que esta semana se han recolectado juguetes, que luego se repartirán la noche de Navidad. “Viviana Navas, de Ayudá a Ayudar, es quien nos está dando una mano en todo esto. Además, la gente de CTA nos propuso acercarnos mercadería, pero el problema es que no contamos con transporte. Si tuviésemos que abonarlo nosotros, nos sale aproximadamente 400 pesos y no podemos afrontarlo”.
Si bien estas noticias generaron alivio, la imposibilidad de contar con un vehículo, provocó que en estos días haya desabastecimiento de alimentos. “Es más, Acción Social no nos puede brindar ayuda porque el merendero se encuentra en una casa de familia. A pesar de eso, no lo puedo instalar en otro lugar, menos ahora que comenzamos a acomodarnos. Nosotros agradecemos profundamente a quienes nos dieron la posibilidad de contar con un techo porque ahora los chicos pueden venir los días de lluvia a tomar la leche”, dijo agregando que junto a ella, dos chicas ofrecen la mano de obra para atender a los nenes lo mejor que pueden.
Además de esto, en la entidad se recibe ropa en buen estado, que luego se regala a los chicos mediante un juego al que llaman “la tienda”: “Ellos hacen como si fueran a comprar y eligen lo que les gusta. Luego, se lo envolvemos y se lo llevan a su casa”, comentó Alejandra.
Por su parte, la ex administradora de la copa de leche, Gladys Etchegaray, señaló que Alejandra “va más allá de todo. No se puede creer y cuando una se encuentra con personas así se da cuenta de que debe hacer más de lo que puede, ir más allá, porque ella no lucra ni lucró nunca. Es raro comunicarse con personas así”, explicó agregando que el marido de Alejandra, cada vez que cobra, compra una torta que comparte con todos los chicos.
Con respecto al espacio, dijo que debe de crecer hasta convertirse en “algo digno para los chiquitos, lo que pasa es que es muy difícil de conseguir una ayuda en este sentido. Sentimos que está esa cosa peyorativa por la que se pregunta ‘¿para qué ayudar a un merendero?, si en las escuelas se da el almuerzo y el desayuno’”.
Por eso, remarcó que la entidad es mucho más que un sitio para satisfacer la necesidad alimenticia de los más pequeños, puesto que allí reciben contención, dialogan, se los escucha, juegan y captan todo el afecto que se les da.
“Es su casa. Ellos se divierten, son felices allí y es por eso que necesitan de esta ayuda. Realmente, ves un chiquito que llega y ves otro, con una sonrisa, que se va del lugar. Es muy duro decirles que no pueden estar cuando llueve”, contó.
Los interesados pueden contactarse con Viviana Navas, de “AYUDÁ A AYUDAR”, al 15-3446-1536. “Si hay alguien que cuente con algún vehículo y pueda darnos una mano, le estaremos muy agradecidos”, dijo Alejandra.

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