N° de Edición 7364
La Matanza

Festeja sus nueve años «Las manos solidarias»

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Festeja sus nueve años «Las manos solidarias»

El 9 de julio de 2009, en medio del frío y la felicidad, Las Manos Solidarias de La Matanza abrieron las puertas de su casa y de su corazón, brindando ayuda a quienes más lo requerían. Nueve años después, siguen dándole la mano a familias y chicos en situaciones de absoluta necesidad.

Por Mailén Britos

britoscostamailen@gmail.com

@mailenbritosC

Todos los días el comedor tiene sus puertas abiertas por la noche para las familias que no tienen para cenar y los sábados por la tarde brindan una merienda llena de amor y cariño. El espacio es llevado adelante por Sandra Bustos y su esposo Rubén en su propia casa.

“Para mí la solidaridad es un valor de vida, cuando era chica veía como mi abuela ayudaba a quienes nos golpeaban la puerta. Una vez, a mi marido y a mí nos tocaron la puerta tres nenes chiquitos, pasados por agua y con mucho frío. Los hicimos pasar y le dimos una taza con mate cocido y ahí nos dimos cuenta de que teníamos que hacer algo. Así nació Manos Solidarias”, expresó Sandra Bustos en diálogo exclusivo con Diario NCO.

La mujer -licenciada en psicología social- señaló que el comedor tiene una labor integral social, ya que -si bien lo fundamental es otorgar un plato de comida- otros de sus objetivos es poder ayudar a la familia o al niño con las problemáticas sociales a la que se enfrenta.

“Estamos hablando de familias que tiene problemas de todos los matices que una persona se pueda imaginar. Por eso, decidimos trabajarlo en conjunto porque estamos seguros de que lo podemos modificar en este lugar, ya que es un espacio de mucha contención y mucho amor”, expresó.

La licenciada en psicología definió al comedor como un lugar de mucho apoyo donde los niños que carecen de cariño o que no tienen quien los escuchen, ahí encuentran todo aquello que les falta. El amor y simpatía que Sandra y Rubén construyen en el hogar es tan grande, que entre todos se hacen llamar la “gran familia”.

“Nuestra bandera es la del compromiso. Gracias al compromiso pudimos formar un grupo hermoso, donde charlamos y podemos compartir cosas como grupo. Nosotros estamos constantemente comprometidos con los chicos y con las familias, tratamos de ayudarlos en todo lo que podamos”, continuó.

Herramientas que ayudan al corazón

La forma de comprometerse que tienen con los niños va más allá del plato de comida que puede otorgarles cada noche o cada sábado. Hace seis años que decidieron implementar diferentes tipos de talleres como de ayuda escolar, de creatividad o de auto estima. También, hay actividades que son para las madres de los niños para que tengan una salida laboral.

El primer taller que se implementó fue el de apoyo escolar para poder ayudar a quienes estaban mal en el colegio y no tenían la posibilidad de abonar una profesora particular. Luego, se brindó el taller de auto estima bajo el lema de “Yo me quiero, yo me valgo”.

En dicho espacio, se trataba de cambiar la concepción que cada niño tenia de sí mismo, lo cual tuvo un gran éxito y un cierre muy emotivo. De hecho, el mismo taller se brindó para las madres este último mes y también tuvo una carga emotiva muy fuerte.

Uno de los talleres más importante fue el de creatividad, donde Sandra trabajaba junto a los chicos con material reciclado -como cartones, botellas, cajas-, brindándoles la libertad de la imaginación para que puedan desempeñar toda la creatividad que tienen dentro.

“El objetivo principal es que puedan volcar toda su parte creativa, lo cual sucedió y fue muy hermoso ver como descubrían toda esa habilidad que tenían dentro. En estos espacios se puede observar las emociones de ellos a la hora de trabajar, te das cuenta si están enojados, tristes, incentivados o cualquier tipo de emoción. Es maravilloso”, comentó.

También, el comedor cuenta con un espacio psicosocial para las familias que es atendido por Sandra de forma solidaria. “Establezco un día para atender a la familia que lo necesita -que son muchas- y hablamos de lo que les sucede. Los problemas tienenvarios matices y lo ideal del lugar es puedan aliviar un poco tanta carga, por eso llevo adelante el espacio psicosocial”, confesó.

El evento

Para celebrar sus nueve años, Manos Solidarias organizó un evento donde brindará una merienda riquísima con las donaciones que recibió y llena de amor -como de costumbre-, abierta a todo aquel que quiera asistir para pasar un grato momento con los chicos y con sus familias.

Un grupo donó tortas, otros grupos aportaron otro tipo de alimentos, algunas personas se hicieron presentes en el comedor para aportar su granito de arena, y así fue como se construyó esa merienda que con tanta emoción se espera. Quienes quieran participar deben aportar con un alimento perecedero y otro no perecedero, ya que el freezer de Las Manos está vacío.

Si bien todos están esperando el momento de la fiesta, quienes más lo anhelan y lo esperan con muchas ansias son los chicos, que desde hace días no dejan de hacer la cuenta regresiva de horas, minutos y segundos ni tampoco dejan de hablar del evento en la mesa cuando se sientan a cenar.

“El otro día una nena de siete años le dijo a otra que el lunes era la fiesta de Las Manos Solidarias y fue maravilloso escucharla con tanta emoción. Uno puede pensar que los niños se ponen contentos o al menos se lo imagina, pero realmente escucharlos a ellos con tanto entusiasmo porque se acerca la fiesta, es increíble”, declaró en un tono de felicidad la dueña del corazón de cada niño.

El 21 de julio, se va a realizar en “Guevara Club” ubicado en la localidad de Isidro Casanova, un evento solidario organizado por un grupo anónimo de personas llamado “Rock por el borda”, que tiene como fin ayudar a los comedores.

En dicho evento tocarán cinco bandas de rock y la entrada cuesta solamente tres alimentos no perecederos que serán donados a Manos Solidarias. También se puede aportar con ropa, juguetes, calzados y útiles, pero eso es opcional. Luego, las donaciones serán entregadas en el Hospital Borda.

“Este evento es muy solidario, nos da la posibilidad de juntar varios alimentos y así ayudarnos con el comedor. Estamos muy agradecidos a la gente que ayuda y a las bandas que van a tocar de forma solidaria. Realmente, es algo muy valorable”, continuó.

Tarifazos

No todo es color de rosas. A pesar del empeño que Sandra y Rubén ponen día a día para llevar adelante el comedor, los impuestos están complicando la situación del lugar y en ocasiones ellos pensaron en no continuar con el espacio ya que el incremento en las tarifas fue muy grande.

“Nos ha venido cinco mil pesos de luz y de gas también vino un valor muy alto. Hace un tiempo nos cortaron esos dos servicios por retrasos en la fecha de pago, pero realmente se nos hace difícil poder pagar esa plata. De hecho, el freezer ya no lo tenemos más enchufado, solo lo usamos cuando hay alimento que requieren mucho frío, si no usamos la heladera familiar de mi casa”, comentó.

En el mismo sentido, la mujer señaló que ellos no tienen ningún aval político ni religioso por lo tanto no tienen subsidios. Por el contrario, les aumentaron el valor del agua por el simple hecho de ser un comedor. “Nosotros trabajamos pero no lo podemos pagar, todo lo que hacemos lo hacemos a pulmón”, expresó la licenciada.

Pobreza Cero: Cero verdad

El oficialismo se escudó bajo la promesa de destruir la pobreza y reducirla a las estadísticas más pequeñas, pero eso no sucedió y de hecho tuvo un efecto boomerang, ya que en el último tiempo la cantidad de gente en dicha situación sigue aumentando.

La mujer comentó que ella va acumulando el aceite quemado en un bidón para luego sacarlo a la calle pero que un día, una familia que ella asiste le preguntó si se lo podía llevar para poder cocinar porque no podían comprar una botella de aceite. Esa situación la impactó mucho.

“Pobreza cero nada, nosotros vemos como los chicos vienen con hambre de verdad, llegan a repetir hasta tres veces el plato. En ocasiones, la comida que consumen acá es la única que comen en todo el día. Tenemos más demandas por parte de las familias, tenemos más personas en lista de espera. Incluso, la gente que viene a comer acá se trae un tupper porque si sobra algo, se lo llevan”, concluyó.

 

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