N° de Edición 7218
La Matanza

El Origen, un relato cuántico: el tiempo es fundamental, viajamos a través de él

El Origen, un relato cuántico: el tiempo es fundamental, viajamos a través de él.

Para muchos la situación de pandemia fue problemática para otros motivadora, así es en el caso de Ricardo Cordeiro, musico, quien utilizó este tiempo para darle forma a su primera obra El Origen, un relato cuántico.

Diario NCO dialogó con el autor, quien comentó su pasión por la música y explicó detalladamente la relación que existe entre la música y la ciencia cuántica.

Ricardo Cordeiro nació en 1959 en General Villegas, provincia de Buenos Aires. Estudio música en el conservatorio provincial de Morón con grandes maestros, en 1980 fue becario en técnica contemporánea en la Facultad de Música Palestrina (Brasil).

Ofreció algunos conciertos. En Buenos Aires se presentó en Manzana de las luces, entre otros, en varios municipios, escuelas y catedrales del interior del país.

Trabajó en docencia musical y en el 2002 editó un CD con obras propias para una y dos guitarras. Hoy se dedica a la Luthería artesanal, construyendo instrumentos antiguos con maderas de la calle y utilizando instrumentos no eléctricos.

Ricardo, tengo entendido que más que escritor es músico ¿no?

“Soy escritor de música, (la música entendida como idioma) compositor e intérprete de guitarra. Como escritor, son mis primeros pasos y dejaría un gran lugar a la discreción”.

¿Cuándo comenzó a interesarse en la música y por qué? 

“Desde muy chico, en casa sonaban todo el tiempo músicas diversas, mi madre tocaba piano, mi padre tocaba guitarra y cantaba muy lindo y luego en el tocadiscos se oía de todo.

Desde Bach, pasando por Beatles, Yupanqui y Carlitos (Gardel), (risas). Luego cuando tenía nueve años, llegaron los primeros acordes clandestinos,soy el integrante más chico de cinco hermanos.

Y mi padre dispuso que mi hermana mayor y el varón siguiente, estudiaran guitarra con un músico amigo de la familia, yo enloquecido  quería tocar, pero las clases no eran para mí.

Entonces pasaba horas y horas, mirando a mis hermanos practicar y tratando de memorizar las posturas de la mano izquierda, ya cuando mi padre salía de casa, desenfundaba la guitarra y practicaba.

Todo un gran autodidacta y así fueron mis comienzos y debut en un acto escolar, mi primera canción: Zamba, La Felipe Varela y seguí así hasta la adolescencia que estudié algo de piano.

Luego ingresar en el conservatorio municipal de Morón a estudiar guitarra y música. El ¿por qué?, creo que la diversidad de géneros y estilos musicales que oí, abrieron mi mundo de comunicación interno con algo que está en todas partes.

Y me fue conectando a esos “otros” universos que te lleva la música, sea Yupanqui, Hendrix, Emerson Lake& Palmer, Beatles, Piazzolla, King Crimson, etcétera”.

¿Cuál es el estilo de música que interpreta y quién o quiénes influyeron en usted?

“Prácticamente estoy retirado, el trabajo que vengo realizando desde hace más de veinte años, no me permite estar en timing para ofrecer conciertos, preparar un concierto demanda mucho tiempo.

Es seleccionar obras, estilos, digitación y lenguaje de cada período compositivo, lleva varias horas diarias, durante meses y ese tiempo no lo dispongo.

En cuanto a los estilos que influyeron: por un lado, la música antigua y renacentista, luego la música barroca, creo que, a partir de ahí, hemos heredado todo lo que vino después.

Tremenda influencia en los estilos populares, tanto de Europa como de América, todo el aporte al Jazz, las canciones populares de España, Francia, Alemania, Inglaterra.

En todas las Américas sus canciones folclóricas con sus contrapuntos y floreos, heredados del período barroco, donde se sienten desde Cuba, hasta el sur argentino y una marcada herencia cultural.

Y luego fascinación por la música del Asia Central, con sus melodías atrapantes y África por su ritmo”.

¿Solo se dedica a la música o también canta y escribe canciones?

“Compongo obras de diferentes estilos, en las cuales también hay algunas canciones, digo canciones como estilo compositivo, en cuanto al canto, ya no… Problemas con las cuerdas vocales”.

Instrumento preferido

Guitarra, por todo lo que representa, cultural y psicológicamente.

Con respecto a su obra ¿Qué se entiende por «cuántico» y qué relación tiene la música y el por qué la relación con esta ciencia?

“De acuerdo con un principio básico de la física cuántica, los átomos o electrones se pueden encontrar en un lugar y al mismo tiempo en todos los lugares del universo al mismo tiempo.

Por otro lado, esta teoría sostiene que la naturaleza impone sus propios límites a lo que podemos saber, es decir, las cosas del mundo pequeño pueden ocurrir con cierta probabilidad.

Esto implica que no hay certeza absoluta con respecto a los movimientos de las partículas subatómicas. En cuanto a la realidad, la física cuántica plantea preguntas con un carácter filosófico, ya que pone de relieve el problema de la existencia de la propia realidad cuando no la observamos.

La música estudiada desde la física tiene un mundo de laboratorio; que estudia desde las ondas sonoras y todo el desarrollo pitagórico, que dicho sea de paso sigue vigente hasta nuestros días.

Círculo de quintas (se explica en el cuento, el origen), hasta el estudio del ciclo de los Hertz, un hercio representa un ciclo por cada segundo, entendiendo ciclo como la repetición de un suceso.

El hercio se aplica en física a la medición de la cantidad de veces por un segundo que se repite una onda (ya sea sonora o electromagnética), resulta otro sistema de medición.

Lo cuántico es un sistema de medición si se quiere, más todas las modificaciones que producen en nuestras psiques, hablo de los Hertz y sus implicancias en el ser humano.

Hablo de Robert Schuman en el comienzo del libro, quien padeció trastornos psiquiátricos (demencia) según los relatos históricos. Hasta el trabajo con diapasones afinados en diferentes frecuencias para tratar enfermedades mentales, la musicoterapia, cirugías sin anestesia, etcétera.

Otro fenómeno que siempre me llamó la atención fue la partición o división de la escala, por un  lado, en occidente seguimos utilizando la escala pitagórica, consistente en siete sonidos, más sus sostenidos.

Esto  nos da un total de doce sonidos (armonía dodecafónica) y desde ahí que no nos movemos, mientras que en oriente y por la construcción de sus instrumentos totalmente diferentes, se llega a una división de veintidós sonidos de la escala.

La relación música – ciencia cuántica, te daré un pequeño ejemplo: Fray Santiago, una de las canciones más populares para niños de todo el mundo y cantada en casi todas las escuelas, es un CANON.

Canon es estilo de composición del siglo XVll -, comienza una voz, en el segundo compás esta continúa, mientras comienza la segunda voz y se produce una armonía fabulosa, que invita a oír una tercera voz.

Que en realidad es la conjunción del armado de tiempos, el estudio vertical de la música es llamado armonía, lo escrito horizontalmente se llama melodía, pero regresemos al asunto.

El canon es una pieza o sección de una composición musical de carácter contrapuntístico basada en la imitación entre dos o más voces separadas por un intervalo temporal.

Una parte vocal o instrumental interpreta una melodía y, unos compases más tarde, una segunda voz repite esa misma melodía de manera exacta o bien modificando su tonalidad u otros aspectos

Imaginemos que cada voz es un, universo paralelo, pero que va un tiempo perfectamente desfasado de otro y a su vez, las veces que queramos repetir, esto es matemática y física pura”.

¿Qué lo impulsó a escribir el libro y el porqué del nombre?

“Creo que los impulsos son manifestaciones cargadas de cierta libertad, tratando de romper ese ambiente reprimido que traemos desde donde cada uno lo trae.

Es muy difícil para una  persona plantearse:” voy a escribir un libro”, creo que ahí toma partido el impulso, pero en mi caso fue relajado, los relatos se fueron sucediendo.

Y luego de varias páginas, se notaba un tema que amalgamaba a casi todos por igual y era el tiempo. Compartiendo el material con mi esposa y algunos amigos, alentaron la idea de agrandar ese cuento o abordar nuevos escritos con una temática similar.

En cuanto al porqué del nombre, se refiere al cuento El Origen, y nuevamente el tiempo es fundamental, viajamos  a través de él, ya se ha probado con éxito, en elementos del átomo la teletransportación.

Y con esa excusa intento traer al año 1880 a uno de los primeros hombres Bíblicos, en este caso Aarón y tratar de dilucidar, una de las muertes más extrañas que contengan los libros sagrados de las grandes religiones.

Y Aarón me llevó a la constelación de la Osa Menor, distante a 376 años luz y, más allá de todo lo que menciono, es reivindicar a la milonga, como fenómeno mundial de la música.

Seguí investigando y la historia me llevó más allá de Aarón, me llevó a las tablillas sumerias, a las escrituras cuneiformes donde aparecen las primeras anotaciones musicales.

Y de donde se nutrió Pitágoras para sus trabajos sobre música, hasta el día de hoy, esas tablillas son lo más antiguo sobre el tema que se tiene, es el comienzo, el origen y su pata cuántica.

En general ¿de que trata el libro y si cada cuento tiene relación con lo «cuántico?

“En la mayoría de los textos que integran el libro, hablo de viajes en el tiempo, juego con los personajes, casi todos existieron y existen y conviven en diferentes planos físicos.

Se supone que en una ficción los personajes no existen y las diferentes historias nos llevan a un mundo desconocido, el libro intenta lo contrario, los personajes existieron y existen, y los quito de su primitivo lugar para que descubran ellos, otros mundos.

La relación con lo cuántico, aparece regularmente con sus diferentes acciones del tiempo.  En el cuento Déjá vu, el personaje principal viaja unos trescientos años hacia el futuro

En el final aparece un objeto físico con una fecha intermedia y determinante, que no concuerda con  el personaje, pero que lo transforma en un viajero del tiempo eterno.

Otro escrito es El ángel de Ezequiel, trato de repasar en forma muy abreviada el episodio Bíblico de La visión de  Ezequiel y su encuentro con esa nave que gravitaba a metros de la tierra y tenía cuatro rostros diferentes, paso al relato Bíblico:

13 El aspecto de los seres era como de carbones encendidos, o como de algo parecido a antorchas que iban y venían en medio de ellos; el fuego era resplandeciente, y de él salían relámpagos.

14 Los seres iban y venían rápidamente, como si fueran relámpagos.

15 Miré a aquellos seres y vi que, en el suelo, al lado de cada uno de ellos, había una rueda.

16 Las cuatro ruedas eran iguales y, por la manera en que estaban hechas, brillaban como el topacio. Parecía como si dentro de cada rueda hubiera otra rueda. (¿Partícula subatómica?). 

17 Podían avanzar en cualquiera de las cuatro direcciones, sin tener que volverse.

18 Vi que las cuatro ruedas tenían sus aros, y que en su derredor estaban llenas de reflejos.

19 Cuando aquellos seres avanzaban, también avanzaban las ruedas con ellos, y cuando los seres se levantaban del suelo, también se levantaban las ruedas.

Si hablamos de gravitación, hablamos de elementos cuánticos, más el encuentro con seres no Humanos y seguimos a pura ficción”.

¿La idea de escribir este libro tuvo que ver con la pandemia?  ¿Cómo influyó este acontecimiento?

“Sí, totalmente. A mediados de enero de este año 2020, tuve problemas con un nervio Inflamado, llamado trigémino, bastante molesto y cuando se inflama es muy doloroso.

Esto me llevó a estar todo el mes de febrero en reposo. De ahí nacieron los bocetos del  origen y para marzo ya estaba terminado, coincidiendo con los primeros tiempos de la  cuarentena.

Creo que en el fondo de las meditaciones me decía, esta porquería del virus no me va a encontrar con barbijo y alcohol en gel, y fue impresionante, comencé a  componer mucha música y a estudiar cosas postergadas de armonía en jazz, que me lo  debía, en fin, creo que transformé una situación muy negativa en algo bueno y para todos.

Y respecto al libro prácticamente en tres meses lo escribí. Hablo bastante sobre la pandemia, desde De virus y satélites, EL Apocalipsis de Agustín, donde traslado a San Agustín, desde una metáfora muy barrial, donde aparece la pandemia

Y se mezcla con sus incertidumbres existenciales sobre ¿qué es el tiempo? y el apoteótico final sobre muchos aspectos religiosos. Otros relatos Algo va a cambiar, Cuatro jinetes”.

 ¿Tiene pensado escribir otra obra? ¿Sería con este estilo? 

“Sí, me gustaría escribir otra obra, seguramente va a resultar diferente a este proyecto, aunque me gustaría que conserve la frescura y la energía puesta en este libro”.

Algunas palabras de cierre

Quisiera agradecer a muchas personas que me ayudaron a diseñar el proyecto, a buscar  formas diferentes de expresar las ideas, a mi esposa, amigos y a Rubén Paz por la dirección desde su editorial, Uno del oeste”

Espero que el libro sea de su agrado y ¡Gracias por su tiempo!

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