N° de Edición 7092
La Matanza

El merendero y la ludoteca “El encuentro” de Barrio Gaona necesita donaciones

El merendero y la ludoteca “El encuentro” de Barrio Gaona necesita donaciones.

Hace un año comenzó la iniciativa de formar un refugio donde reine la contención, el cariño y mucho amor.

Este lugar -que funciona en un local que le corresponde al partido político Nuevo Encuentro- está ubicado en las calles Curuzu Cuatia y Rafael Castillo en la localidad de El Palomar. Con la alegría y la felicidad como bandera, dos características esenciales para llenar de colores los días de los niños y niñas que asisten allí. Tres veces por semana se realiza una merienda y los jueves a la noche se brinda una cena.

“Esta iniciativa surgió a principios de 2017 con la ludoteca que se llevaba a cabo los sábados, pero la situación del país y la del barrio hizo que también se agregara la merienda, que no la podemos hacer todos los días como quisiéramos, pero al menos la podemos llevar a cabo los lunes, miércoles y viernes cuando los chicos salen del colegio que está cerca”, relató Ayelén Cielo, integrante del merendero, en diálogo exclusivo con Diario NCO.

En el mismo sentido, la encargada de las sonrisas infinitas de los chicos agregó: “Después de la merienda, los chicos se quedan a jugar con los juegos de mesa o los juguetes que nos llegan a través de donaciones. Los jueves que hay cena, el lugar se abre a las 19 y ahí pueden concurrir con sus familias e incluso llevarse viandas”.

Esas no son las únicas actividades y tareas que se realizan. El encuentro también cuenta para los niños y niñas con diversos talleres de arte, de pinturas, de música, pero también se realizan otros que abiertos para todos y de forma gratuita como el taller de tejido o panadería que comenzaron esta semana.  También realizan festejos para días festivos como el día de la niñez o fechas históricas.

“Los chicos salen del colegio a las cinco y vienen al barrio para seguir jugando. Ellos nos cuentan cosas de su familia, de lo que hicieron en el colegio, de su vida cotidiana. Hay muchos chicos que después vuelven a la realidad que viven y que es muy triste, pero a nosotros nos queda la satisfacción de que al menos dos horas al día pudieron divertirse. Ellos sienten que ese es su lugar, lo cuidan muchísimo, nos ayudan con las tareas de limpieza o de ordenanza”, expresó.

¿Qué es lo que necesita la ludoteca y merendero?

Es muy gratificante poder ayudar a los otros con una merienda, con una cena, con un espacio lúdico, musical o con un abrazo y un beso. Pero para poder llevar a cabo todo eso, más allá del amor y dedicación que una persona pueda llegar a tener, también es muy necesario contar con los materiales e ingredientes necesarios para desarrollar un lugar especial.

“Para las meriendas se necesita leche larga vida, cacao, cereales, galletitas de cualquier tipo y azúcar. Para la cena necesitamos arroz, polenta, harina, lentejas, sal, aceite, flanes y gelatinas para poder hacer los postres. Por suerte estamos recibiendo muchas donaciones, pero siempre se necesita más por la situación que se está viviendo”, señaló la referente.

También, Ayelén Cielo hizo hincapié en la situación difícil que está viviendo el país, lo cual genera que más chicos recurran al merendero por un plato de comida solos o incluso con sus familias. También muchos chicos y chicas necesitan de otras donaciones que van más allá de la comida como ropa, zapatos, útiles.

“La gente tiene más hambre y sus necesidades básicas no llegan a estar cubiertas. Muchos tienen familias numerosas y vienen a pedirnos paquetes de fideos o arroz para poder comer al otro día. Con la ropa pasa lo mismo, hay chicos que necesitan vestimenta así que nosotros nos hacemos una planilla con los nombres y necesidades y a medida que llegan las donaciones, vamos ubicándolas”, explicó.

¿Qué fue lo que generó en Ayelén la necesidad de pertenecer al merendero?

Amor, dedicación, creatividad y solidaridad son algunas de las características que describen a Ayelén Cielo, que hace un tiempo se quedó sin trabajo y decidió invertir su tiempo ayudando a quienes lo necesitaban. Por eso mismo, acudió al Barrio Gaona y comenzó a ser parte del grupo culpable de generar sonrisas infinitas en los chicos.

“Hace mucho tiempo que quería ayudar de alguna manera y me encantó la idea de poder dar una mano en El Encuentro. El primer día que fui me chocó mucho ver la necesidad que hay, no solo en el sentido de la alimentación, sino que también de la necesidad de que alguien los contenga”, confesó Cielo.

A modo de cierre, la referente señaló: “Uno se va haciendo amigos de los chicos, pasa a ser una amistad. Llega un momento que es muy gratificante, me hace muy feliz poder regalarles mi tiempo y transmitirles cosas a muchas personas. Los chicos saben que ahí van a tener un lugar donde estar y donde se los va a acompañar en todo lo que podamos”.

 

 

 

 

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