N° de Edición 6960
La Matanza

Dos X Cuatro: El Tango En Primera Persona

TANGO 1

“Hoy hay muchos jóvenes bailando tango” señala Susana Marzoratti, profesora de tango de la Universidad Nacional de La Matanza, que define el ritmo musical del Río de la Plata que representa al país, como el patrimonio cultural más importante de la historia argentina.

Por: Melanie Martínez

melamartinez92@gmail.com

 

“El tango es un sentimiento que se baila, un romance de tres minutos” afirmó con una sonrisa, como en todo el encuentro, Susana Marzoratti, cuando caía la tarde-noche y el frío empañaba el bar de la universidad.

El baile del abrazo no fue siempre elegante como se lo conoce actualmente porque surge como un baile más bien prostibulario, propio de las clases bajas, incluso con letras improvisadas asociadas al entorno donde se inició en el siglo XIX.

El gran cambio se plasma, según Susana, con la aceptación del tango como una danza digna de bailarse en salones, no solo en conventillos donde se alojaban inmigrantes, las inmediaciones del Río de La Plata y los bares nocturnos.

“Siempre dije que era triste, no me gustaba, y eso que escuchaba tango en la radio. Un día en uno de los concursos que hacen en Capital. Fui con mi marido a ver qué era lo que hacían y terminé estudiando, dando clases acá -en la Universidad- y enamorada del tango”, contó su acercamiento a esta danza.

TANGO

Un poco de historia

La inclusión social que generaba este producto cultural de industria nacional, se interrumpe con el golpe de Estado de Félix Uriburu al entonces presidente, Hipólito Irigoyen: “Estuvo prohibido mucho tiempo con los militares. El auge era del folclore porque era lo que se imponía en la radio”, aseguró Marzorati.

Por este motivo, los jóvenes de aquella época tomaban la guitarra, se reunían y aprendían el baile del folclore que hoy identifica también en gran parte a nuestro país, “no podían elegir algo que no estaba”, aludió Susana haciendo referencia al tango.

´Che Madame que parlás en francés´. Otra modificación que sufrió por aquellos años tuvo que ver con la letra porque estaba prohibido el uso de vocabulario lunfardo propio del tango. Si bien, luego de superar la etapa los músicos y compositores se profesionalizaron, afectó al tango del momento.

Las etapas nefastas que atravesó la Argentina hicieron que sea dejado de lado, de alguna manera, hasta hace un tiempo, pero no consiguieron el olvido definitivo porque es una música que lleva en su esencia el sentimiento de porteño. Caso contrario, es simplemente música que “suena”.

La instructora de tango afirmó que el ritmo no perdió su centro con el correr del tiempo sino que evoluciona, como todo, con las nuevas tecnologías y el progreso de la historia. Esto se refleja en las fusiones con otras danzas.

La clasificación del mismo se divide en: tango salón, que es el que trabaja Susana; tango escenario, es un modo de presentación en shows, y milonga, que es una versión más caminada. Respecto a la música podemos incluir el tango electrónico que no difiere mucho de la vieja guardia.

En sus inicios, la característica principal eran los vientos que hacían que suene diferente. Con el tiempo se incluyó el bandoneón, instrumento por excelencia de la música porteña; violonchello, violines y guitarras, entre los de cuerda que se conservan.

El tango ya no debe ser considerado una cuestión de clase o generacional, ni siquiera regional, porque se baila en todos los rincones del país de la misma forma y “hoy hay muchos jóvenes bailando tango”, explicó Susana y se retiró a dar su clase.

Los interesados pueden acercarse los jueves de 18 a 20 a la Universidad Nacional de La Matanza, Florencio Varela 1903, y presenciar las clases para todas las edades de Susana Mazoratti, recibida de la Universidad de Tango de Capital.

Facebook Comments

Deja tu comentario:

Tags
Mostrar más

Articulos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

[fbcomments]
Close