N° de Edición 6789
La Matanza

Destino incierto de una víctima en el juicio sobre la Brigada de San Justo

Destino incierto de una víctima en el juicio sobre la Brigada de San Justo.

Con el testimonio de la hija de un militante barrial de La Matanza desaparecido en abril de 1976  continuó el debate por uno de los centros clandestinos más grandes de la zona oeste.

Carolina Chamorro contó que hay sobradas sospechas de que su padre, Gerardo Chamorro, estuvo en la Brigada de San Justo, pero a casi 43 años del secuestro no se ha podido determinar su destino.

Aunque había programados otros testigos, el único testimonio que se escuchó en la audiencia 21 fue el de Calixa Carolina Chamorro, hija del militante barrial Gerardo Chamorro desaparecido el 20 de abril de 1976 tras ser secuestrado de su casa del barrio Villegas, en la localidad de Ciudad Evita, Partido de La Matanza.

Secuestrado en Villegas

Carolina contó que al momento de los hechos ella tenía 2 años y su hermano Gerardo (h) 3 años y medio. Vivían con sus padres y su abuela paterna en uno de los monoblock complejo habitacional 19 del barrio Villegas de La Matanza, al sudeste de San Justo y lindante con el cementerio local ubicado en la zona.

La testigo relató que conoce los hechos por relato de su madre, Pabla Isidora Quiñones. Ella le contó que la noche del 20 de abril del ’76 su abuela escuchó que su padre venía a su casa e iba subiendo las escaleras del monoblock hacia el departamento, ubicado en el segundo piso. Pero en ese momento Gerardo fue abordado por una patota y secuestrado.

La familia no pudo ver ningún detalle del operativo, pero por los dichos de una vecina de planta baja supieron que había actuado un grupo de hombres de civil en un auto, que se llevaron a Gerardo mientras él  pedía que lo dejaran porque tenía familia.

“A partir de ese momento nunca supimos más nada de mi papá” sentenció Carolina y agregó que la vecina testigo del hecho no quiso prestar testimonio judicial por miedo, luego se mudó y perdieron el contacto, aunque sabe que falleció.

A partir de ese momento fue su madre la que, comenzando por el debido Habeas Corpus, realizó las gestiones para tratar de averiguar algo. Por un familiar de su padre, y vecino del complejo habitacional 18 de la zona, supieron que una persona que había salido de estar detenido en la Comisaría 48 de Villa Lugano dijo que había visto a Gerardo allí detenido y que le había pedido que si era de La Tablada avisara a la familia que estaba ahí y “que se muevan porque me trasladan de comisaría en comisaría”.

Sin  fedatoshacientes

Así su madre fue a la Comisaría 48 y le reconocieron un “Gerardo Chamorro de Villegas”, pero que no estaba allí y que fuera a la comisaría de su zona. Entonces fue a la 9na de Ciudad Evita, donde le negaron todo y le recomendaron que fuera de nuevo a la 48. Ese fue el único y último dato que la familia tuvo de Gerardo, que hasta hoy continúa desaparecido.

Carolina relató que sus padres son ambos paraguayos, de origen humilde, y que habían venido de muy jóvenes al país buscando un futuro. Su papá era yesista y azulejista, y para el año ’73 vivía en un barrio de la comunidad paraguaya en Villa Dominico. Luego se juntó con otros vecinos y comenzaron a organizarse para conseguir un mejor pasar con una mejor vivienda.

Así fue como la familia se mudó al monoblock 19 de Villegas. Allí Gerardo continuó con la militancia barrial, fue elegido delegado de su monoblock y coordinaba reuniones con otros delegados de los complejos 4, 5, 6, 17 y 18 de la zona.

La testigo dijo que su madre recuerda que una de las personas que se juntaba en su casa con Gerardo era Aureliano Araujo, esposo de Cirila Benítez, ambos referentes sociales del complejo 17, que como ya han narrado varios testigos y sobrevivientes en el debate sufrió especialmente la represión del Terrorismo de Estado.

También habló del médico y sobreviviente de San Justo, Norberto Liwski, que realizaba tareas sanitarias de base en el complejo 17, coordinaba actividades con Gerardo y según Carolina ayudó mucho a la familia después del secuestro de su padre.

Un secreto a voces

Carolina afirmó que conoce la Brigada porque “San Justo es el punto de reunión, el lugar administrativo donde una siempre realizaba trámites. Yo soy docente y siempre asistía a los actos públicos a una escuela que queda en frente a la Brigada, en calle Salta entre Arieta y Almafuerte, atrás de una escuela privada y atrás de la Comisaría 1ra de San Justo”.

La testigo afirmó que fue a la señalización de la Brigada como Centro Clandestino y que “siempre supe que ese lugar funcionó como centro clandestino porque era un tema que salía en espacios de reunión”. Supo que allí estuvo Amalia Marrón, que colaboraba con talleres para chicos en la zona, Aureliano Araujo, Cirila Benítez y también Ismael Zarza “vecino de La Matanza que tuvo varias reuniones con mi papá”.

La testigo agregó: “Siempre traté de ver cuáles eran los posibles lugares a los que habrían llevado a las personas secuestradas que residían en La Matanza. Y entendí siempre que quizás en ese lugar estuvo mi papá”.

Finalmente Carolina Chamorro agregó que su madre le contó que semanas antes del secuestro de su padre, había ocurrido un episodio en el que un grupo de policías habían subido al tercer piso del monoblock de su familia a preguntar a un vecino por el nombre de su papá, y habían revuelto toda la casa y se habían llevado cosas”.

Ante ello su madre le dijo a su padre que tenía miedo de lo que pudiera pasar, y este le prometió que cuando terminara un trabajo se iban a ir a Misiones. El viaje no llegó a concretarse porque la patota llegó antes a secuestrarlo.

Sin destino cierto

La situación de la familia Chamorro es la de muchos familiares de militantes desaparecidos de la zona oeste, que a 43 años del golpe genocida no han recibido de parte del Estado una investigación acabada que determine el destino de sus familiares. O que, como muchos otros, aun habiendo determinado el paso de las personas secuestradas por la Brigada de San Justo no forman parte de este debate como caso y la desidia judicial pretende que sigan esperando justicia.

Para finalizar con su relato Carolina Chamorro exigió “que las personas que están a cargo de tomar decisiones sobre los responsables de cometer estos delitos tan crueles, tengan en consideración todas estas situaciones. Y también que se desafecte la Brigada de San Justo y sea definitivamente un lugar que lo recuerde como centro clandestino. Todavía tengo la esperanza de saber dónde estuvo mi papá”.

La Comisaría 48 de Lugano fue el último lugar donde se vio con vida a Gerardo Chamorro en dictadura. Hoy la dependencia es responsable de parte de la represión en democracia en la zona sur de CABA: tiene en su haber varios casos de gatillo fácil y una historia de razias, causas fraguadas y otras acciones ejemplares.

Fuente e imágenes: HIJOS La Plata

 

 

 

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