N° de Edición 6824
La Matanza

Desastre y destrozos: Postales que dejó la tormenta

Nicolás Spalek
nspalek@hotmail.com

Dentro del abanico de destrozos que provocó el temporal del miércoles por la noche que incluyen calles cortadas por árboles y postes de luz arrancados de cuajo del suelo; carteles doblados como cartón mojado; vidrieras rotas y cables colgando hubieron situaciones que se destacan por su panorama de destrucción conjugada con suerte.
Tal es el caso de lo que pasó en la estación de servicio Shell, ubicada en la intersección de la Avenida Díaz Velez y Hernandarias hace 40 años, cuyo techo se cayó de pleno mientras los empleados del turno tarde llevaban a cabo sus tareas.
“Uno de mis compañeros chocó contra el vidrio por el viento que se levantó” relata para NCO Raúl, uno de los empleados de la estación de servicio. “Fueron 15 minutos que arrasó con todo”. Otro se agarró del pasamano porque lo llevaba el viento
En el momento que se desató la tormenta, aproximadamente a las 20:30, había 4 personas trabajando y un cliente. Cuando el techo empezó a caer, el cliente llegó a huir del coche, un Ford Ka que quedó completamente aplastado. Durante la mañana, los empleados esperaban personal jerárquico de la compañía para enumerar mejor los daños y realizar las pericias.
Ricardo, otro empleado de Shell ponderó la falta de heridos. “En 40 años que vivo acá nunca vi que pase algo como esto” dice sin salir de su asombro. “Cuando me llegué no podía creer el desastre”. “Dobló el cartel como si fuese una vara” compara.
El trabajador explicó que lo primero que se hace en estos casos de emergencia es cerrar la entrada general y cortar la luz. Adelantó que mientras que se hagan los estudios correspondientes y se coloque el nuevo techo, los empleados pasarán a suspensión por fuerza mayor.
“En la provincia de Buenos Aires, Defensa Civil no te da pelota, los bomberos no tienen los elementos necesarios, el 911 te toma la denuncia pero te pasa a Defensa Civil. Llamamos a todo el mundo, pero todos están de feriado largo” se queja.
La zona de Lomas del Mirador fue una de las más afectadas dentro de La Matanza. El caso de Amalia, una vecina de 82 años que vivió toda la vida sobre Hernandarias puede dar fe de eso.
Durante la noche del miércoles el pino que estuvo en el patio frontal de su casa durante 50 años fue arrancado de cuajo por el viento, cayó sobre la calle y destruyó completamente las rejas.
“Eran ocho y pico cuando de repente siento el viento. Fui a cerrarlas, pero como se cortó la luz no veía nada. Fue todo muy de golpe. Me preocupaba el patio porque ya se estaba inundando. De repente viene el vecino de al lado y me preguntaba si estaba bien; yo me preguntaba como había entrado” recuerda la jubilada.
Amalia nunca escuchó al pino derrumbarse sobre sus rejas. “Cuando vi esto, me quise morir” dice. Y agrega: “Era como si el viento envolviese todo. Contra la naturaleza no se puede, pero Dios nos ayudó porque no lastimó a nadie ni cayó en ninguna casa”.
A pesar de considerar que fue una suerte que se haya caído en la calle y no sobre su casa, esta jubilada que aún trabaja porque no le alcanza el dinero, no esta segura que eso “hubiese sido lo mejor”.
“Los llamé pero no ha venido nadie. Estuve hasta las dos de la mañana mirando por la ventana pero no vino nadie. Esto tiene que ser ya, tendría que estar la municipalidad cortando este árbol porque es un peligro. Es muy lento todo. En La Matanza desgraciadamente todo es muy lento” dice.
Para la anciana, el pino era una parte más de ella: “Era como un brazo de mi cuerpo”.
En Ramos Mejía, la plaza ubicada frente a la estación de tren era otro escenario de desastre. Muchos de los árboles que la decoraban estaban arrancados de cuajo o con sus ramas rotas a punto de caer. La situación se repetía en la Plaza Bomberitos. Durante la mañana personal de Martín y Martín se dedicó a cortar los troncos muertos para poder retirarlos con mayor facilidad.

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2 comentarios

  1. Amigos, en Ramos Mejía hay muchísimos postes de luz caídos, y más de la mitad de la población sin luz. Edenor contesta con contestador automático.
    Algunas calles son una boca de lobo, por tan oscuras.
    No vimos ni a la policía, ni al municipio, ni a la provincia de Buenos Aires. Menos a Edenor y Telefónica. Sólo algunas empresas de cable recorrieron el barrio y los muchachos del camión de recolección hacen lo que pueden. Falta autoridad que conduzca la recuperación.
    Una vecina se descompensó el juevves por el pánico que sufrió el miércoles a la noche, y la emergencia la atendió con la luz de una linterna. Ahora no se consiguen pilas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    Todos de vacaciones?
    Tanta insensibilidad?

  2. En Lomas del Mirador, todavia estamos sin luz, con los postes atravesando las calles colgando de los cables y no se vio asomar ni la municipalidad ni edenor, nadie! Es todo un desastre

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