N° de Edición 7491
La Matanza

Derecho animal y salud pública: Alejandro Finocchiaro y la concejal Mirta Redes se reunieron con agrupaciones proteccionistas

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Derecho animal y salud pública: Alejandro Finocchiaro y la concejal Mirta Redes se reunieron con agrupaciones proteccionistas

Derecho animal y salud pública. Ejes de la reunión que Alejandro Finocchiaro y la concejal Mirta Redes llevaron a cabo con proteccionistas.

En la sede del PRO en San Justo,  Alejandro Finocchiaro, referente de Juntos en La Matanza y candidato a diputado nacional de Juntos por la provincia de Buenos Aires, y la concejal Mirta Redes mantuvieron un encuentro con representantes de agrupaciones proteccionistas, defensores del derecho animal y responsables de refugios.
La problemática, que suma adherentes en todo el mundo, tiene todavía muchas materias pendientes en nuestro distrito y eso inspiró la reunión, en busca de caminos para asegurar tanto el derecho de especies con las que compartimos el planeta como cuestiones de salud pública abandonadas por la gestión del intendente Fernando Espinoza.
Miembros de Buenos Aires Castraciones Masivas expusieron datos que demuestran la magnitud del problema. Las estimaciones de la agrupación señalan que en La Matanza viven más de 1,2 millones de perros y gatos. Para cumplir con la Ley Provincial 13.879 de Equilibrio Poblacional Animal, sancionada en 2008, se debería castrar como mínimo el 20%, y eso representa 970 animales por día. Describieron también las acciones que deberían desplegarse en territorio para llegar al objetivo que hoy luce lejano: el servicio municipal de Zoonosis solo interviene unos 55 animales por jornada
En este punto, es necesario recordar que tanto perros como gatos se reproducen geométrica y exponencialmente. Una perra y sus descendientes pueden dar origen, en 7 años, hasta 5.430 cachorros. En el mismo período, una gata podría generar 509.100 crías. Si bien estos números potenciales no se alcanzan por la capacidad del hábitat, sí producen excedentes visibles en las calles. Prevenir es la forma más inteligente de evitar inconvenientes y patologías, muchas de ellas  trasmisibles a los vecinos. La castración quirúrgica canina y felina es un procedimiento internacionalmente aceptado para controlar las poblaciones, evitando enfermedades, desequilibrios ecológicos y prácticas deleznables como el encierro o el sacrificio.
Los beneficios son múltiples: además de ataques y mordeduras, maullidos y ladridos nocturnos y deposiciones, se evita el contagio de rabia, brucelosis, leptospirosis, sarna y parásitos. También serán menores los problemas que generan los animales en la vía pública, como la rotura de bolsas de residuos o accidentes de tránsito. Al perder testosterona y sin la necesidad de defender crías son menos agresivos y no deambulan.
Por todo esto, Mirta Redes presentó a comienzos de septiembre un proyecto de ordenanza para implementar operativos gratuitos de castración. Una política de estas características, que proporcionará acceso sin cargo a un servicio de calidad, favorecerá positivos cambios de comportamiento social, evitará abandonos y la crueldad hacia los animales potenciando su valoración. El proyecto subraya la característica pública, evitando tercerizaciones costosas y, por otro lado, abre la posibilidad de alcanzar todos los barrios, incluso los más postergados.
Con la intención de fomentar la participación ciudadana, prevé campañas en la geografía del distrito; acercando al servicio sociedades de fomento, escuelas, clubes, asociaciones vecinales, delegaciones municipales y entidades religiosas.
De la mano de las castraciones también se prevé realizar la vacunación antirrábica (Ley Nacional 22.953). Para controlar la enfermedad -con algunos episodios trágicos recientes- debe vacunarse anualmente al 70% de la población canina y felina.
Hay, todavía, más aspectos a considerar, como la tracción a sangre. Por eso estuvo en la reunión Buenos Aires sin TAS, agrupación con la cual la concejal presentó a fines de julio un proyecto de ordenanza para abolirla en La Matanza. Como bien aclararon sus representantes, la tracción a sangre no solo involucra a los caballos sino a las personas que viajan en el carro. Es una ordenanza modelo que también combate toda la marginalidad que encuadra la actividad, incluyendo la escolaridad de los chicos de la familia.
Son numerosos los problemas que se resolverían si se aprobara esta medida: prevenir los riesgos a los que se ven expuestas las personas que conducen estos carros entre el tránsito; resolver definitivamente las deplorables condiciones  en las que se encuentran los animales que contrarían lo dispuesto por la Declaración Universal de los Derechos de los Animales y la  Ley 14.346, que combate el maltrato y los actos de crueldad hacia ellos. Por otra parte, no son pocos los casos en los que personas usan su propia fuerza para mover los vehículos, evidenciando precarización laboral, marginación y severos problemas de salubridad que amenazan la salud física y psíquica.

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