N° de Edición 7277
La Matanza

Ciudad Madero: Fogata de San Pedro y San Pablo en Vía Verde

TESTESTE

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El fuego ha sido un elemento central en la historia de la humanidad. Desde que el hombre lo descubrió ha contribuido al desarrollo de las civilizaciones y a cambiar su relación con la naturaleza a través de su empleo, como fuente de energía y lumínica, para proteger de las inclemencias del tiempo, para cocer los alimentos.

Por Emilio González Larrea

Desde siempre fue elemento propicio para reunirnos a contar historias, en forma intimista y tejer lazos de solidaridad en torno a él, también alrededor del fuego se construyeron mitologías en diferentes épocas del desarrollo humano, con su efecto benéfico o demoníaco como ocurrió en esa época oscura de la humanidad, durante la Edad Media, cuando se usaba para quemar mujeres por parte de sectores retrógrados de la Iglesia, durante la Inquisición.
El sábado 29 de junio se realizó la 4º Fogata de San Pedro y San Pablo, organizada por los Vecinos Auto convocados del Proyecto Vía Verde. El fuego consumía los diferentes muñecos que los vecinos habían traído para aportar a la Fogata que presidía un gran monigote hecho por los integrantes de la Asamblea, junto a ellos ardían también las cartas con deseos y pedidos de niños y adultos, junto con las ramas, se convertían en una gran fogata alrededor de la cual se habían congregado más de 160 personas; entre tanto y mientras compartíamos con los presentes batatas asadas en las brasas, conversamos con Christian Gorosito, referente de Vía Verde y uno de los organizadores de la celebración.

¿Qué balance hacés de este evento?

Hemos tenido una convocatoria importante, podemos decir que seguimos contando con el apoyo de los vecinos para esta iniciativa así como de las instituciones barriales. Esta es la cuarta Fogata y todos los años son diferentes; este año los vecinos han traído muchos muñecos, no sabemos qué significa, suponemos dos cosas: que los vecinos quieren participar más y recuperar estas tradiciones o que tienen muchas malas ondas para quemar, o pueden ser las dos. Pero en última instancia, el balance es muy positivo y nos produce mucho orgullo estar en un barrio donde los vecinos se acercan para compartir una tradición popular como ésta que se había abandonado hace tiempo.

¿Esta es la forma de apropiarse mediante el uso, de este espacio, la vía muerta del ferrocarril que ustedes reclaman como espacio público a perpetuidad para el barrio?

Si, éste es el único espacio verde libre que queda, ya que las autoridades han hecho una planificación urbana que nos han dejado sin plazas y no sé si le tendremos que dar las gracias al ferrocarril que dejó de pasar, por lo cual nos quedó este corredor que tiene 30 metros de ancho y 20 cuadras de largo. Aspiramos a usarlo para vivir en un ambiente sano y tener un espacio para actividades comunitarias y así lograr un barrio más integrador. Poder, como vecinos, diseñar un nuevo hábitat y superar este urbanismo anárquico y diluyente de los vínculos sociales. Hoy, alrededor del fuego, celebramos la unión de los vecinos y volver a vivir cosas de nuestra infancia, de “reencontrarnos con recuerdos de antaño que vivieron nuestros padres” como nos decían algunos vecinos. Ha sido un acontecimiento muy emocionante.

Si bien esta tradición se realiza en distintos lugares principalmente en Capital Federal, hasta donde sabemos en La Matanza, es en Ciudad Madero el único lugar en que se produce esta celebración desde hace ya cuatro años.

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