Número de edición 7824
La Matanza

Centro Comunitario Lázaro: “Alguien los escucha y eso está bueno”

Centro Comunitario Lázaro trabaja en la prevención de la violencia, el suicidio adolescente

Primera parte de la entrevista a Gisela, fundadora del centro que recibe a niños desde los 2 años hasta jóvenes de 22 años, en el que se brindan diferentes espacios recreativos y de escucha para los chicos del barrio.

Por Rocío Viveros

Rocioviveros14@gmail.com

El centro comunitario Lázaro, ubicado en Barrio Nicole, en Virrey del Pino, desde el año 2020 brinda un espacio destinado a los niños y jóvenes del barrio, con distintas actividades que, además de brindarles un espacio de recreación, también le brindan el apoyo y acompañamiento a los chicos que asisten allí, como método prevención y concientización sobre temas como el bullying o el suicidio adolescente.

Gisela, fundadora del Centro Comunitario, en comunicación con Diario NCO contó la realidad del barrio en el que vive, además de que afirmó que existe cierta estigmatización sobre los barrios pobres, los jóvenes y adolescentes, que si bien, el barrio en el que vive está atravesado por muchas cuestiones, la mayoría son ajenas al barrio.

Pero lo que más les preocupa a Gisela y Raúl, su esposo, es el suicidio adolescente, la violencia y la creciente deserción escolar que hay en el barrio, por eso, a través de los espacios que ofrece el centro, que es sostenido por el trabajo de sus fundadores, colaboraciones y donaciones, tratan estos temas para que los jóvenes y preadolescentes, tengan un lugar donde sentirse seguros.

“Todavía no logramos recibir ayuda ni del municipio, ni nada. Cuando nos presentamos o vamos y les decimos, los que nos dicen es que no hay cupos para incorporaciones nuevas”, contó la entrevistada, cuyo centro recibe alrededor de 90 chicos cuyas edades van desde los dos años hasta jóvenes de 22.

Es por ello que agradecen y destacan las importaciones de las donaciones, en especial de aquellas cosas que le permiten seguir brindando el espacio de merienda que, en realidad, significa más que eso: es la excusa para compartir y escuchar a los chicos.

Para quienes quieran colaborar con el centro, se pueden contactar con ellos a través de sus redes “Centro Comunitario Lázaro”, o través del número de la fundadora: 11 6851-2515.

Las problemáticas de los jóvenes y el rol del centro

La entrevistada expresó que hay tres temas importantes que más le preocupan, en especial el suicidio adolescente, puesto que “en el barrio se dieron mucho”, sin importar género, la característica común era la edad, puesto que todos eran adolescente.

“Eran chicos que no se los notaba raros junto a otros y que terminaron tomando esta decisión”, expresó la fundadora del centro, que además agregó que en el barrio todos se conocen y, por ende, todo se sabe.

Gisela contó que ella tomaba conocimiento de estos casos por los chicos que forman parte del centro, ya que eran conocidos del barrio o de la escuela, por lo que decidieron crear un espacio en donde puedan tratar estos temas y que a la vez sirvan de contención.

Centro comunitario Lázaro

Su tarea con los preadolescentes

Los espacios de charlas son utilizados para hablar con ellos sobre el bullying, el grooming, el abuso y el acoso sexual por redes sociales, realizando las charlas con diferentes dinámicas, para que ellos puedan sentirse seguros y expresarse.

Gisela aseguró: “Algunos se animan a poder hablar y otras veces no”, pero a lo que se apunta es a crear un diálogo de afecto en el que ellos sientan que “alguien los escucha y eso está bueno”.

En relación a la violencia, de la que, de alguna manera, están expuestos no solo los pre adolescentes sino también los jóvenes, la fundadora explicó que la problemática es abordada desde el amor, dado que “no hay otra forma de abordar el tema”, y aseguró que el cariño genera cambios.

La historia del centro

Gisela explicó: “Nosotros veíamos la necesidad del barrio y, más que nada, trabajar lo preventivo, porque hay otros espacios que tratan las adicciones, pero siempre lo preventivo es como un paso antes a ya, cuando, está el problema y eso es a lo que nosotros apuntamos”.

El grupo del centro se formó en el año 2020 como una actividad que se realizaba los domingos por la tarde en la capilla del barrio a la cual ella asistía, y el padre a cargo, en la que se buscaba incentivar a los jóvenes a participar acercándole alimento a los abuelos del barrio.

Con el tiempo vieron la necesidad de formar su propio espacio, así surgió el centro, que se abrió el 6 de enero de 2021 con una jornada especial por el Día de Reyes, en la que entregaron juguetes y realizaron diferentes actividades. A partir de entonces, el centro permaneció abierto funcionando con días fijos.

El lugar elegido para formar el centro fueron dos terrenos que la pareja tenía destinada para la creación de canchas de futbol 5, como emprendimiento familiar, que fue dejado de lado para contribuir a la comunidad, y que fue puesto en condiciones, no solo gracias al esfuerzo de Gisela y Raúl, sino también del grupo de jóvenes que los acompañaba hacía meses.

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