N° de Edición 7075
La Matanza

Bloqueo a Klaukol: Susana Aranda lleva más de 5 días de huelga de hambre sin respuesta

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Bloqueo a Klaukol. La mujer atacada por denunciar la cementera por la contaminación que produce, permanece desde el domingo sin ingerir siquiera líquidos. Junto a vecinos del Barrio Las Mercedes, exigen al gobierno el cierre de la fábrica y atención médica inmediata ante las enfermedades que sufren.

Por: Valeria Virginia Villanueva

villanueva.valeriavirginia@gmail.com

“Elijo morir luchando y no que me mate una multinacional”, resolvió Susana Aranda, quien sostiene la huelga de hambre en el acampe frente a la cementera de Virrey del Pino, ya que “acá lo que nos están matando son dos cosas: el veneno de Parex Klaukol y los políticos y jueces corruptos”. Así lo expresó, en declaraciones al colectivo Matanza Viva, la mujer amenazada de muerte por denunciar a la fábrica por envenenamiento.

Susana permanece sin ingerir alimentos, ni agua ni los medicamentos habituales desde el domingo 30 de octubre con el motivo de visibilizar y reclamar la urgente intervención de las autoridades políticas para que frenen la actividad industrial de Parex Klaukol, relocalicen a las familias afectadas y brinden atención médica inmediata a los vecinos.

Sin embargo, en 5 días de medida de fuerza, con las fuerzas vitales muy disminuidas pero la voluntad implacable, la mujer no ha tenido contacto con funcionario gubernamental alguno. Si bien tienen el acompañamiento de otros habitantes y organizaciones sociales y ambientales matanceras que presionan a la jefatura municipal, el principal objetivo sigue sin alcanzarse -aunque al cierre de esta edición, se estaba gestando una reunión clave-.

Intereses públicos y privados mezclados

El cerco que procuró crear Parex Klaukol en el barrio Las Mercedes ha fomentado el temor y la resignación entre los vecinos, como lo han hecho otras empresas privadas en gran parte de barrios y pueblos del interior del país: en base a crear supuestas fuentes de trabajo e inmiscuirse en la vida social de los habitantes.

En ese sentido, Susana reveló  que “cuando vio que los vecinos empezaron a unirse y a movilizar, la firma privatizó la Sociedad de Fomento –donde se organizaban-. Ahora la entidad es de Parex Klaukol”.

En su trajín a lo largo de años de denuncias a instancias judiciales, la mujer reprochó que existen vínculos de la cementera con el gobierno municipal, en especial con el área de Desarrollo Social.

“De 300 familias, casi 230 firmaron la demanda contra la empresa”, manifestó en referencia al reconocimiento general de los vecinos sobre la vinculación de la llegada de la fábrica al barrio con las graves enfermedades que padecen y se han cobrado víctimas fatales. Pero la mayoría tiene miedo y no se animan a denunciar, según señaló, debido a las intimidaciones personales y a sus familias que ya han recibido muchos de ellos.

Aire limpio, agua potable y atención médica

Entre las necesidades que enumeran los manifestantes, exigen principalmente que deje de funcionar la planta de Virrey del Pino al menos hasta que se hagan los estudios correspondientes de la contaminación que produce, pero que se haga con garantía del sueldo completo de los trabajadores, quienes también son víctimas de patologías por la labor que allí realizan.

Asimismo, dado que se trata de una ausencia del Estado, solicitan la relocalización de las familias afectadas por la contaminación y la provisión de agua potable. También contar con un móvil de atención sanitaria con médicos pediatras, toxicólogos, clínicos, equipados con laboratorio para estudiar metales pesados en sangre, con total cobertura del tratamiento médico necesario y la medicación correspondiente.

A las instituciones encargadas, piden además una inmediata mesa de negociación con las autoridades correspondientes, que incluyen a la Intendencia de la Matanza, a la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires, a ACUMAR y OPDS.

Las enfermedades y las muertes

Basta con ver un mapa del barrio en el que Klaukol se asentó años atrás para observar la frecuencia de patologías y decesos relacionados a la contaminación ambiental que afectan a la zona.

Sangrados de la nariz constantes en los chicos, irritación de los ojos y las mucosas, afecciones de la piel y cardíacos es lo más común. Además al menos hay 7 casos de cáncer, incluso una niña de 5 años fallecida por una leucemia derivada del envenenamiento.

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