N° de Edición 6911
La Matanza

Atravesados por el femicidio: “A pesar de nuestro dolor salimos a luchar”

Atravesados por el femicidio: “A pesar de nuestro dolor salimos a luchar”.

Marcela Morera es la mamá de Julieta Mena,  joven asesinada  por su pareja, Marcos Mansilla, el 10 de octubre de 2015 en la vivienda donde residían, en la ciudad de Ramos Mejía. Julieta estaba embarazada y su asesino recibió reclusión perpetua por femicidio.

Marcela  transformó el dolor en lucha y formó, con otros familiares, una  organización que trabaja contra los femicidios y la violencia de género. Hasta su casa fue Diario NCO y café  de por medio charlamos con ella.

¿Qué es  Atravesados por el femicidio?

Es un grupo de 64 familias, donde todas hemos pasado por un femicidio y que hemos decidido no quedarnos quietas, no quedarnos en casa llorando, por lo contario, a pesar de nuestro dolor salimos a luchar para resignificar nuestro dolor en lucha contra este flagelo en la Argentina.

¿Cómo se formó la organización?

Fue a partir del 2016 que nos conocimos, algunos formábamos parte de la Mesa de Familiares del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM) que conduce Fabiana Tunéz, pero éramos autónomos, no teníamos ninguna relación de dependencia  con el organismo y en un momento decidimos retirarnos porque nuestros reclamos no eran satisfechos por el Estado. No había presupuesto para asistir a las víctimas de femicidio o las víctimas de violencia de género, a lo que se le sumó destrato y maltrato a los familiares.

A partir de la ruptura con el INAM nos juntamos 8 familiares y formamos este grupo y le pusimos este nombre que nos identifica totalmente, ya que todos somos justamente familiares atravesados por el femicidio. La fecha de fundación del grupo fue el 18 de enero del 2018, y somos una organización federal, con integrantes de todas las provincias.

Han pasado 4 años del asesinato de Julieta. ¿Cómo ve lo que ha pasado con los femicidios durante este tiempo y con la cuestión de la violencia de género en general? ¿Cree que ha habido avances  y si los hubo, en qué planos?

Ha habido algunos avances, pero falta mucho. Para empezar la mujer que va a hacer una denuncia de violencia se ve obligada a pasar por un montón de situaciones desagradables, penosas. Tiene que realizar un montón de trámites, ir a la comisaria, al juzgado y en muchos casos con reiteradas denuncias por violencia hasta lograr algo y, como demuestran las estadísticas de femicidio, en muchos casos no sirve para nada porque terminan asesinadas por el agresor que ha sido denunciado.

No hay en la justicia perspectiva de género, por ejemplo, la Ley Micaela que es la que tiene que capacitar a todos los funcionarios públicos en el tema de género, se aplica lentamente y no se observa que estos conocimientos  se aplique en los fallos. Salvo en Lomas de Zamora donde hay juzgados con perspectiva de género, no existe en otros lugares de la provincia de Buenos Aires; los femicidios son “crímenes pasionales” o “por amor”, como los caracterizan algunos funcionarios judiciales.

¿Qué entiende usted que falta?

Para comenzar creo que las políticas de prevención tienen que ser más fuertes, llevarlas a todos los niveles educativos desde el inicial a la universidad. Llegar a todas las instituciones, como la policía que muchas veces no escucha a las mujeres cuando van a realizar una denuncia. Usar los medios masivos como la televisión, las redes sociales, pero tener políticas para ayudar a las mujeres que están enredadas en estos entornos de violencia. Este es un tema cultura-social, vivimos en una sociedad machista y patriarcal, se reproducen por generaciones.

¿No cree que en principio hay que empezar por arriba, con políticas concretas  donde el Estado reconozca y se haga cargo de luchar contra este flagelo?

Sí, por supuesto, es un problema que concierne a todos los niveles del Estado, nacional, provincial y municipal. Tenemos leyes desde hace muchos años como la 26.485 (Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres) desde 2009 que pide capacitación en los colegios, todavía no la han aplicado en los programas de educación. Hay leyes, pero quedan en el papel.

Tiene que haber más dispositivos para ayudar a las mujeres que padecen situaciones de violencia; se encuentran desamparadas, no tienen lugares para salir de la casa con sus hijos y alejarse del violento. Muchas veces tienen que volver a convivir con el que han denunciado. Para que se tenga una idea, yo soy madrina de un refugio para mujeres víctimas de violencia de género en Burzaco y nos han llamado de la oficina del 144 (línea de denuncia de violencia de género) para darle asilo a mujeres de  CABA y les pregunté: ‘¿Dónde están los 12 refugios que dice Larreta (Horacio) que existen en la CABA?’ Es  insólito que suceda esto, que le pidan ayuda a un refugio autónomo que se mantiene con donaciones, además trasladar a una mujer fuera del distrito donde se produce es muy complicado por los trámites que hay que hacer. Del mismo modo podemos decir de La Matanza, un distrito con más de dos millones de personas y un solo refugio con pocas camas.

¿Cómo evalúa la aplicación de la Ley Brisa, que es la ley de ayuda a los huérfanos producto de los femicidios?

Según el INAM hasta el mes de noviembre había 233 huérfanos cobrando la Ley Brisa. Esta ley tiene varios inconvenientes. En primer lugar exige que exista un imputado, pero a veces hay un femicidio y no está claro quien mató a la mujer, por lo tanto esos huérfanos no reciben ayuda, en esos casos, tenemos un déficit de la ley.

Ellos tienen que ser atendidos, mientras sigue la investigación de la justicia, y si los jueces o fiscales no ven un femicidio donde lo hubo como fue el caso de la chica de Mar del Plata, Lucía Pérez, en el que no los juzgaron por femicidio a los responsables de asesinato, si hubiera sido mamá, los chicos no estarían contemplados en la ley. Nosotros dentro de la organización tenemos familiares con casos similares.

Por otro lado, los trámites para acceder al beneficio son larguísimos, se ponen trabas, como cuando los familiares iban al ANSES y les decía que la ley no estaba promulgada o que no existía o le agregan exigencias que no dice la ley, como que tiene que haber sentencia sobre los imputados.

Otro problema es la guarda sobre los chicos, que es un requisito para acceder a los beneficios de la Ley Brisa. Los tiempos de los juzgados de familia para resolver esto son eternos, le hacen dar muchas vueltas a la gente.

Hay un reclamo de organizaciones de mujeres que exigen una ley de Emergencia Nacional en Violencia contra las Mujeres. ¿Cuál es su reflexión con respecto a este reclamo?

Creo que tenemos varias leyes buenas como la ley 26.485 (Ley de Protección Integral a las Mujeres), la ley Micaela o la Ley Brisa, el problema es que no se instrumentan, no se asignan presupuestos para aplicarlas íntegramente. Por lo tanto creo que hay que aplicar las que ya están y agregar lo que falta. Pero que se implementen YA, que demuestren que les preocupa lo que les está pasando a las mujeres, matan una cada día.

Las organizaciones de las mujeres desde abajo son las que están haciendo visible estas temáticas y empujan a que se tome conciencia sobre la violencia contra ellas, visibilizando el machismo y el patriarcalismo. Todos tenemos que involucrarnos, la violencia doméstica, no es una cuestión privada, es un asunto público, si escuchamos a nuestra vecina gritar, tenemos que involucrarnos.

 

 

 

 

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