N° de Edición 7218
La Matanza

A modo de homenaje


Por Joaquín G. Puebla, Fabián Puebla, Débora Puebla y familia

Hace un año se me fue mi viejo, mi Papá. Un mediodía del 17 de noviembre nos dejó luego de una dolorosa enfermedad; justo él, un militante de la vida y de los ideales, se fue con Dios el Día del Militante.

Mi Papá fue un hombre especial, era valiente, integro, una fortaleza de buenos consejos.
Mi Papá peleo tres guerras, dos por su patria y una por sus ideales. A los 12 años empuñó por primera vez un arma para defender su patria en las trincheras de la guerra boliviana – paraguaya, dónde vió morir a sus dos hermanos mayores. Cuando, con orgullo, lució en su pecho las alas plateadas de la primera promoción de pilotos de combate de la Fuerza Aérea Boliviana, sin dudarlo, fue a surcar los cielos europeos en la Segunda Guerra Mundial, de dónde volvió con las alas doradas de veterano de guerra.

A finales de los convulsionados años ’50, peleo en su patria por sus ideales, hecho que lo llevó a prisión y luego al exilio. Primero fue Brasil y posteriormente, la Argentina lo recibió en condición de exiliado político, país dónde residió sus últimos 60 años de vida. No pudo volver a su Bolivia natal hasta finales de los ’80 en calidad de turista.

En la Argentina vivió más años que en su patria, pero nunca dejó de añorar su terruño y su cultura. El exilio le privó de reconocimiento, honores y fortuna, pero su gran dolor, dolor que lo acompañó hasta su tumba, fue no haber podido volver a besar la frente moribunda de su madre.
En nuestro país trabajo incansablemente, siempre con la idea de volver, sabiendo que de hacerlo lo confería a prisión y, quizás, la muerte.
En los años ’70 conoce a mi Mamá y tiene el mayor gesto de amor y valentía que un hombre puede tener, se casa para siempre con el amor de su vida y se hace cargo de una mujer con cinco hijos. Él y Mamá nos regalaron a nuestra hermana menor.

Fueron años de mucho trabajo, desde la madrugada hasta la noche, nunca bajo los brazos, nunca dejó de poner el pan en nuestra mesa. Junto a Mamá, construyeron una familia, le dieron estudios y bienestar a sus 6 hijos.
Nunca nos hizo sentir que no éramos de su sangre, siempre nos mostró el camino correcto, siempre estuvo a nuestro lado, aún en los peores y equivocados momentos. Su generosidad de corazón y hombría de bien nos convirtieron en envidia de propios y extraños.

Hace 1 años se fue mi viejo y su partida me llevó a volver, de la mano de Pettinato y del NCO, al periodismo de todos los días.
Durante sus últimos años nos perdonamos los errores e incomprensiones mutuas y, el poder decirle al oído (minutos antes de partir) que lo quería mucho, me liberó de la culpas que sentí al ser sordo a muchas de tus palabras y buenas intenciones.

Cuando te fuiste, después de batallar y sufrir durante tres años, Mamá se quedó sin tus brazos protectores y sin tu amor de novio enamorado. Tus hijos, tus nietos, tus biznietos, yernos y nueras nos quedamos huérfanos de consejos y apoyo.
Podría escribir un libro con tus historia de vida, pero ese no es el objetivo de estás palabras.

Sólo quiero darte las gracias por haberme salvado y enseñado a vivir.
Un 17 de noviembre, partió a los brazos de Dios, el Capitán José Rojas Gutiérrez, mi Papá.
Hoy, tú enamorada esposa, tus orgullosos hijos, nietos, biznietos, yernos y nueras te damos las gracias por haber honrado nuestras vidas con tu presencia.

Tal vez el mejor legado que nos haya dejado en nuestra vidas fue el ejemplo con el que nos ayudo a entender el amor inigualable que le dio a mamá y sus hijos, en su momento no lo pudimos ver, hoy a la distancia, es el regalo más hermoso que nos haya dado jamás, sólo un ser humanos con la cualidades especiales que el tenía, pudo lograr semejante vida llena de retos, convicciones y muestras de amor.
De mi parte seguiré el camino que él trazó, lo haré por convicción, por amor e ideales. Exhorto a sus hijos, nietos, esposa, yernos y familia en general, que sigamos el camino del amor incondicional que él nos guió al caminar.
¡Gracias viejo, Te Quiero de todo corazón¡
PAPA con mayúsculas un hombre integro e intachable y un ser humano sensible siempre junto a mama y sus hijos……

PAPA te voy a llevar el resto de mi vida en mi corazón y no dudes que mis pasos van a estar signados por tus enseñanzas y tu ejemplo……..
PAPI te extraño mucho y hoy mi corazón esta lleno de dolor por tu partida…..

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2 comentarios

  1. Hermoso…!!! Igual que entonces les doy gracias por permitirme ser parte de ustedes y haber tenido el privilegio de escuchar sus sabios consejos. Gracias por las risas de la complicidad y su Dios te bendiga hija. Un abrazo desde este lado del mar.

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