N° de Edición 6960
La Matanza

1972 – Día del Militante – 2012: Homenaje a la Militancia

La figura del Concejal (m/c) Magín del Carmen Guzmán se agiganta con los años; su trayectoria y militancia política en la filas del Movimiento Justicialista se ha convertido en referencia de muchos militantes de la política. Su destacada participación en la denominada “Resistencia Peronista” y su posterior prisión fueron acciones meritorias que permanentemente destacan hombres de la política matancera. A modo de homenaje a todos los Militantes, NCO entrevistó al Concejal Carlos Aníbal Guzmán, quién militó en el peronismo desde su infancia y es a su vez, hijo del reconocido militante de la resistencia peronista.

“Personalmente siento la militancia política en una forma particular, pero no se vive como en aquellos años” remarca Concejal Carlos Aníbal Guzmán y señala que “En el ’72, horas antes de que aterrice el avión que traía al Gral. Perón del exilio, la gran juventud de ese entonces ya no dormía”. Guzmán sostiene que “Recuerdo que por ese tiempo, Papá tenía una pequeña imprenta donde hacíamos pequeñas mariposas, que luego las tirábamos desde los colectivos y los trenes. También se hacia, en hojas de resma, la cara del Gral. Perón para salir a pegarlas en las paredes y cada uno de los muchachos traída su harina, la soda cáustica y se armaba el engrudo para pegar.

También cada uno traída la tiza ó el carbón para escribir en las paredes” y afirma que “No tiene que ver para nada con lo que se vive hoy, antes la propaganda se la tenía que hacer uno mismo, era más casera, se sentía y se vivía la militancia de otra forma”. “La militancia para mi sigue siendo un sentimiento, por todo lo que viví y por todos los recuerdos que tengo” afirma el edil Guzmán y recuerda que “A papá lo vi llorar solamente dos veces, una fue cuando se cumplió el objetivo, que ellos se pusieron, de repatriar al Gral. Perón; lo que nunca comprendí fue que si esas lágrimas fueron de alegría por la vuelta a la patria de Perón ó, por lo que me dijo el viejo: Mira Negro (así me llamaba él), quisiera darle gloria a esos trabajadores y compañeros que no tardaron un minuto en ponerse a las ordenes de William Cooke ó de Juan José Valle para colaborar en la resistencia.

Hoy hay muchos de esos compañeros que hoy no tienen esta alegría, porque han quedado en el camino. A esa gente le debemos mucho. Es por eso que pienso si lloraba de alegría ó eran producto del dolor y recuerdo por los compañeros que quedaron en el camino”. Carlos Aníbal Guzmán recuerda que “Ese 17 de noviembre salimos temprano para Ezeiza, pero ya había gente desde la noche anterior y realmente era muy difícil llegar. En el puente de Richieri había una barrera de la policía y el ejercito y nos dijeron que hasta ahí podíamos llegar, que más allá no se podía avanzar. Pero eso no impidió que gran cantidad de gente siguiera avanzando, se tiraban un cruzaban el Río Matanza y seguían caminando.

Eso provocó cierta tensión con la policía y el ejército, pero al ver que la gente seguía avanzando dieron orden de dejar pasar a todos” y añade que “Nosotros estábamos con el Tití Ferrari y Jorge Rulli, en una de las piletas con una puesto de abastecimiento para la gente donde dábamos galletas, naranjas, fiambres, agua a la gente”. “Cuando se arma el gran tiroteo, fue algo desastroso; lo vivimos muy mal” afirma el Concejal Guzmán y nos cuenta que “Fue un desastre, el tiroteo siguió toda la noche. Mi padre tuvo que ir al Hospital de Ezeiza a ver a los compañeros heridos”. Guzmán reconoce que “Hoy en día se puede decir que la militancia es rentada, no tiene nada que ver a cómo era la militancia antes, son épocas diferentes. Hoy tenemos una militancia ligada más a lo partidario que al movimiento peronista y está es una de las razones por las cuáles tenemos el movimiento peronista tan dividido hoy, parece mentira pero hoy tenemos peronistas gorilas”.

“Me siento muy orgulloso haber llegado a Concejal igual que mi papá” afirma Carlos Aníbal Guzmán y agrega que “Cuando éramos jóvenes llegar a ser Concejal era lo máximo, representar a nuestros compañeros y a nuestro barrio era algo muy importante. Pero hoy es algo diferente, como que el Concejal no tiene la misma fuerza y el mismo peso que antes, dónde el debate de los proyectos, por ahí, era un poco más profundo. Antes venía cualquier ciudadano matancero con un problema y si el Concejal no podía resolverle él el problema, agarraba u acompañaba al vecino hasta una oficina para ver de qué forma se podía solucionar el problema, pero eso se terminó un poco porque tenemos una estructura municipal más amplia, que hace que el vecino no tenga que venir a ver al Concejal por un problema específico”.

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