N° de Edición 7013
La Bata

LA BATA: Reseña de Delta Machine; Añejos como el vino

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Depeche Mode. Tiemblan los discos de la repisa. Ellos son como el buen vino, a medida que pasan los años se van poniendo mejores. Atemporales, ellos ya son profesores de cátedra de la vanguardia rock, los reyes de estadio y creadores del rock electrónico para todas las masas. Traspasaron con glamour los inigualables y revividos 80’s, transitaron con oscuridad glam y distorsión la generación X de los 90’s. Y ahora entrado el 2013 están grandes, creciditos los señores, con familia pero por sobretodo alejados de sus propios fantasmas de excesos y vicios. Están mejor que nunca, limpios y tecnológicos. Sólo basta con ver los videos del proceso de grabación de “Delta Machine” (2013) su nueva placa discográfica que le pasa el trapo de nuevo a los nuevos niños novatos del tecno.

Por Jonathan Agüero Cajal JVAC
jonathan.aguero.diarionco@gmail.com
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En el estudio, rodeados de inmensa tecnología, sintetizadores y teclados de todos los colores y sabores del arcoíris, los tres integrantes de Depeche Mode (Gahan, Gore y Fletcher) son como niños que se la pasan jugando con máquinas. Desde que volvieron a ser éxito de bateas y estadios en 2005 con “Playing the angel” para luego seguirle el elegante “Sounds of the universe” (2009), Depeche estuvo trabajando en un nuevo álbum dónde simplemente se propusieron ser espontáneos ¿El resultado? Magnífico, “Delta Machine” encaja perfecto, recuerda mucho a su gran obra maestra el disco “Violator” (1990). Directo, sin tapujos, con los teclados en primer plano y una regeneración “ultra” resistente que acaba de alcanzar su punto máximo.

“Welcome to my world” (track01), es un retorno saludable y un buen comienzo para el disco. Inmediatamente en “Angel” (track02), los malditos saben dar cátedra de lo vintage, el hitazo oscuro con clara tendencia soul ideal para esta era. Minimalista por momentos, David Gahan (voz) está desencajado, contento, eufórico, exultante por doquier arrogante a más no poder. El espíritu de Johnny Cash se ha apoderado de él.

Para “Heaven” (track03), DM no perdió el romanticismo de los 80’s, oscuro y reluciente como el cuero de sus camperas, un cielo soul un tanto sadomaso. “Secret to the end” (track04) tiene algo de lo que podíamos apreciar en el disco “Playing the angel”, instantáneo y directo con los sintetizadores en primer plano y Gahan ajustando el barítono en un tema de ciudad gris decadente.

“My little universe” (track05), mucho más minimalista que de costumbre, centrado en el loop. Depeche se sube a la oleada del tecno tecnológico tribal al estilo Atoms For Peace de Thom Yorke. Abstracción pura que le queda de diez puntos. El tema crece, se transforma en la excusa ideal para salir a la pista. En “Slow” (track06) ¡vuelve la guitarra de Martin Gore señores! Es cierto, no es un guitarrista para destacar en la historia del rock, pero que los riffs de canciones como “Personal Jesus” y “I Feel You” no es algo que a los jóvenes les gusta sacar cuando aprenden a tocar la guitarra es mentira. Y aquí hay uno, un riff sensual que seguro querrás aprender.

Para “Broken” (track07) hay algo del espíritu de “Question of time”, aquel primer hit de los 80’s con gran peso valvular en la línea de bajo post punk.
“The child Inside” (track08) obviamente el niño interior. La introspección y ese corazón tan dulzón y triste que tiene Martin Gore se luce otra vez en un tradicional disco de Depeche. ¡No puede haber disco de DM sin que Martin Gore el cerebro detrás de los teclados desfile con su canción crooner al estilo David Bowie! El muchacho que ya es todo un señor respetable mantiene intacto lo más frágil de su ser para regalárselo a sus fans. ¡Amén!

“Soft Touch/ Raw Nerve” (track09). Podríamos traducirlo en un gran punk rock electrónico. Con muy buen pulso, es inevitable que el pie empiece a moverse por sí solo. O también podría servir como tema rutero, en vez del rock&roll clásico para la ruta, sale un “electro rutero para andar en la renga de dos ruedas”. “Should Be Higher” (track10), perderse en el laberinto digital de Depeche cada vez se vuelve una zona más misteriosa y que te atrapa ante la primera escucha. ¿Qué criaturas se esconderán entre esos circuitos que chillan y bailan como animales en celo? “Alone” (track11), de ser críticos, tal vez el tema más intrascendente del disco porque se autorepite así mismo como fórmula.

“Soothe My Soul” (track12) ¡Epa! Dirán algunos. Inesperado que el track número doce de un disco tenga un hitazo oculto. ¡Qué pilluelos que son queridos Depeche! Como en las mejores épocas, el estribillo “soothe my soul” invita al baile provocador, arrogante. Sonará y rotará seguramente como cortina de muchos programas de televisión. Gahan y Gore se combinan a dúo para humillar y demostrar que siguen llevando la batuta de la electrónica. Y también la guitarra de Gore se luce entre la distorsión desenfocada.
Y para terminar, la despedida, “Goodbye” (track13). Para decir adiós nada mejor que recordar tres elementos clásicos y nuevos en Depeche Mode: la guitarra blusera oxidada en medio del sol árido, la voz de David Gahan revisitando la mejor escuela caversona del difunto señor Johnny Cash; y la mística de los órganos de iglesia tan de moda hoy en día. Depeche, te pasaste de nuevo.

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Mirá el último video del single Soothe My Soul en Youtube

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