N° de Edición 7013
Ituzaingó

#Lectores: “¡Ahí está!”, Dealers en Ituzaingó. Por: Jorge Malla.

dealer

¡Ahí está! imperceptible, a pocos metros del Despacho del Intendente, mimetizado, disfrazado pero letal y  muchas veces, en las mañanas llega a entrar a la “Casa del Pueblo” como dice el mandatario municipal y no precisamente a “pagar la Tasa de Servicios o gestionar un reclamo”

Jorge Malla

La presencia de “dealers” en el pasaje subterráneo y los pasillos para cruzar las vías de la Estación de Ituzaingó, ya son parte del paisaje, por allí  miles de personas cruzan todos los días, yendo de un lado a otro o accediendo al andén .

Siempre “están charlando con algún busca o vendedor ambulante” y su saludo generalmente está dirigido a los jóvenes y algunos de  ellos actúan políticamente y trabajan municipalmente.

El tema para algunos puede ser tabú, pero la adicción ya penetró en el mundo empresarial, gremial y a funcionarios y políticos, no solo a nivel local sino en todos los ámbitos. Y la escalada de consumo va en aumento, con la inclusión de cientos de jóvenes (los más vulnerables) en la Planta Municipal, realmente es preocupante, y cuando hablamos de adicciones, incluyamos el alcohol entre otras .

Es interesante ver, como un Palacio Municipal, construido en el centro de Ituzaingó (pegado a la Estación) es jaqueado y penetrado por los últimos eslabones de la cadena de comercialización, mientras adentro no existen medidas conducentes a un Programa intensivo de prevención o capacitación por parte de una ficticia Sub Secretaría de Recursos Humanos, y en lo que respecta a Medicina Laboral,  tampoco se realizan auditorías internas a la problemática, ya que se pueden obtener debido a los accidentes y ausentismo, especialmente los días lunes.

En el mundo del alcohol y de las sustancias psicoactivas ,los adictos dentro del mundo laboral poca ayuda o contención obtendrán, si es una empresa privada son separados o aislados – elegantemente – de las líneas del peligro físico o del ámbito de convivencia, camino que al poco tiempo es la calle…. En los Organismos Oficiales duran un tiempo más en su actividad laboral y es allí donde se le puede ayudar con un tratamiento, si existieran programas y asistencia al respecto.

En todo Ituzaingó, el único ámbito con más de tres mil empleados es el Municipio, incluye no solo a sus empleados sino también a sus superiores el mundo de las adicciones, un flagelo que afecta de manera transversal sin distinguir categorías u estatus laboral, lo mismo sucede en lo social, desde el pobre hasta el rico consumen, y ante esta dramática realidad poco realiza el área de Recursos Humanos internamente y muy poco hacia los vecinos por parte del Municipio.

Pregunto, desde su creación hace dos años: ¿Cuántos Programas de Prevención y contra las Adicciones han realizado con toda la Planta Municipal esta área mencionada ?

Todos los Gremios (UOCRA/UOM/SMATA, etc.) establecieron un “Programa de Alerta para evitar la penetración de los carteles de la droga, en las grandes industrias y obras, junto al empresariado”. Los gremialistas saben que poco pueden hacer para  defender a un obrero o empleado adicto.

¿El Sindicato Municipal de Ituzaingó, en estos últimos años, comunicó a sus afiliados – aunque sea a través de una cartilla – la prevención a las adicciones? o juegan al silencio y a la “vista gorda”.

La convivencia entre el adicto y el dealer es difícil de romper, pero a su vez afecta la relación laboral y familiar, y en voz baja el consumidor es menospreciado y menoscabado, como también discriminado por sus entornos, pero en el doble standar, puntualmente el empleado/militante hace que nocivamente afecte y enferme al área en cuestión y esta cadena recorre de abajo hacia arriba el Organigrama de cualquier Organismo sea estatal, provincial o municipal.

En este caso en particular, el dealer ocupa gran parte del día buscando estrategias de venta, frente a un edificio Municipal, donde cuanta con una clientela cautiva durante ocho horas de lunes a viernes, cada cooptado es parte de su éxito creativo de “haberle sacado un ladrillo de su cimiento”, su trabajo es vender droga o alcohol, y esto es lo inquietante, los dealers ¡ahí están! consiguieron la “cabecera de playa”, ahora van por el continente.

Observe por la ventana de su Despacho Sr. Intendente, en la saturación de vendedores ambulantes, dentro del territorio ferroviario (llámese pasillo) hay un “vendedor de ilusiones” o de veneno, dueño de las vidas de ituzaingó.

¿No lo ve? Va a tener que cambiar sus anteojos.

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