N° de Edición 7299
Generales

Las Nuevas Historias de Jóvenes y Memoria

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La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) realizó una doble jornada de capacitación, en Merlo y La Plata, para docentes y coordinadores que participan por primera vez de Jóvenes y Memoria. En total, unos 400 educadores de toda la provincia estuvieron presentes en este espacio de reflexión para pensar y discutir las condiciones metodológicas y políticas de los temas de investigación. “Este programa está hecho por los jóvenes que activan y disputan el territorio de la memoria, las nuevas generaciones se apropian y resignifican el pasado para interpretar y transformar su propia realidad”, señaló la directora de la CPM, Sandra Raggio.

La disputa de sentido por el pasado, las violaciones a los derechos humanos en democracia, la organización territorial y el rol de las escuelas y organizaciones sociales, políticas y culturales, son los ejes que marcan la convocatoria XVI del programa Jóvenes y Memoria, donde los derechos humanos emergen nuevamente como un campo de acción. Durante la doble jornada que se realizó el jueves en el Teatro Municipal de Merlo y el viernes en el Pasaje Dardo Rocha de La Plata, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) capacitó a unos 400 educadores de toda la provincia de Buenos Aires que participan por primera vez de Jóvenes y memoria.

Con la intención de exponer los lineamientos metodológicos y políticos del programa, estas jornadas generaron un espacio de reflexión para abordar cuestiones vinculadas a la transmisión de la memoria y la defensa de los derechos humanos y los desafíos que esto implica en espacios educativos. “La memoria es un activador de subjetividades para interpretar la realidad y, por eso mismo, es necesario pensar los procesos de transmisión del pasado en su matriz política y social, en su relación indisociable con la democracia y los derechos humanos”, remarcó Sandra Raggio, directora de la CPM.

Desde sus inicios, Jóvenes y Memoria asumió el desafío de pensar el pasado en su vinculación con el presente y con el territorio; en 15 años, el programa generó un espacio para que las nuevas generaciones se apropien del pasado para construir la memoria de la democracia. Ese mismo proceso de transmisión, permitió la emergencia de los nuevos sujetos vulnerados, de las nuevas problemáticas.

“Cuando pensamos la memoria como un discurso del presente, los jóvenes son protagonistas de esa historia”, dice Belén, docente de la EEM N 3, Naciones Unidas, de Los Hornos. Belén participó del programa como alumna por la misma escuela en 2008; hoy, nueve años después, vuelve como coordinadora de un equipo de investigación. “Esta experiencia genera compromiso y resignifica los discursos en torno a la juventud”, agrega.

Manuel es docente del Colegio Schweitzer de Mar del Plata, como Belén, también vuelve después de mucho tiempo, diez años, a Jóvenes y Memoria: “Este programa permite vincularte con otros chicos, acercarte a otros problemas sociales y, especialmente, promueve la intervención y crea las condiciones para llevar adelante una tarea de ciudadanía activa”. La memoria es acción.

Pensar la memoria como acción es también pensar la memoria en el territorio, en la escuela y en el barrio. Inés es una de las coordinadoras de un grupo de Envión que trabaja en “un barrio en la punta de la ciudad de 25 de mayo”, problemas habitacionales, casos de violencia institucional, lazos sociales desgastados: “Necesitamos volver a pensar lo colectivo en el barrio y ocupar el espacio público para transformar esos problemas que atraviesan los chicos”.

La ESN 70 de Lomas de Zamora está ubicada a pocas cuadras de La Salada, es un barrio pobre de trabajadores feriantes. “Tenemos varios casos de alumnos muertos por gatillo fácil o por el narcotráfico. Si no encontramos una salida a las condiciones de marginalidad lo más probable es que nuestros jóvenes terminen muertos en la calle o encerrados en una cárcel”, dice Elba, sobre los desafíos de la escuela. Y agrega: “En Jóvenes y Memoria podrán salir encontrarse con otras historias, con otras realidades, para construir también su propia historia”.

Los jóvenes participan, investigan, intervienen, producen conocimiento para transmitirlo a su comunidad: allí denuncian el olvido, la desigualdad, las violaciones a los derechos humanos del presente. “Las nuevas generaciones encuentran en Jóvenes y Memoria un espacio colectivo para construir con el otro una forma de vivir mejor”, cerró Sandra Raggio.

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