N° de Edición 6850
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El sol del Veinticinco, viene asomando…

El sol del Veinticinco, viene asomando…

Bartolomé Hidalgo (Montevideo,1788 – Morón, 1822), fundador de la lírica gauchesca en el Río de la Plata.

Aquel Cielo pendiente

por Oscar González,
para NCO

Las Provincias del Sur eran algo más que un inmenso territorio atravesado por galopes que unían poblaciones descontentas.

La Revolución era algo más que sueños de pocos, y crecía entre gacetas y conspiraciones, silencios y guitarras, temores y festejos.

En ese imprevisible tiempo y espacio, cruzado por vientos republicanos que llegaban y brisas monárquicas que partían, nacieron las luminosas coplas de Bartolomé Hidalgo.

Hombre de la Banda Oriental y amigo de los Artigas para más, anduvo en variados oficios y funciones al servicio de la patria nueva. Pero lo suyo, fue campear el tono y las palabras que nombraran la encrucijada.

Frecuentador de clásicos y españoles del siglo XVIII, sintió que los nuevos días necesitaban una forma nueva y la encontró recalando en el hueso colectivo. En esa danza llegada a través del mar, a la que los aires de estas costas modelaron a su imagen y semejanza.

El Cielito fue la herramienta que buscaba para expresar las inéditas alboradas y ocasos que se desperezaban.

No quedaron retratos del poeta. Se sabe que anduvo leyendo sus versos en el Sitio de Montevideo y  vendiendo sus copias en la Recova Vieja cuando tuvo que cruzar el río. También que la muerte lo alcanzó en Morón a los 34 años, apenas la primavera del 22 estallaba en cardos.

Se supone también que una noche de octubre, vistiendo sombrero, chaqueta, pantalón y poncho celeste sobre los hombros, caminó por la calle Victoria hasta el Bajo. La luna rioplatense brillaba sobre el río apuntando su luz hacia el Este, pero él, como de costumbre, miró hacia arriba, rastreando en el azul estrellado claves para su vocación de militante y poeta.

De pie, en la periferia de los honores y en el centro de las penurias, logró plasmar aquel Cielo pendiente:

Cielito, cielo dichoso,

cielo del americano,

que el cielo hermoso del Sud

es cielo más estrellado.

Oscar González

Aldo Bonzi, mayo de 2019

Foto: Gaúcho Oriental, de Federico Escalada, escultor uruguayo (1888 – 1960) emplazado en el Parque Farroupilha, ciudad de Porto Alegre, estado de Rio Grande do Sul, Brasil.

El Gaucho es un personaje característico del medio rural de Argentina, Uruguay y el Estado brasileño de Rio Grande do Sul.

Originalmente estos hombres, criollos o mestizos, eran habitantes nómades de las praderas, sin vínculos laborales fijos, asociados fuertemente con el uso del caballo y el arreo libre de la enorme riqueza de ganado bovino. Sus habilidades como jinete y su destreza en las labores del campo se convirtieron en sus señas más destacadas, a las que se sumaron su participación en las luchas por la independencia americana. 

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