N° de Edición 7069
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A 5 años del fallecimiento del “Chino Oliveri”

A 5 años del fallecimiento del “Chino Oliveri”.

El último 24 de junio se cumplió un nuevo aniversario del deceso del Doctor Néstor Oliveri o el “Dr. Chino” como lo llamaban todos sus pacientes del barrio María Elena y de los barrios aledaños, en Gregorio de Laferrere, a quienes sirvió durante casi tres décadas, trabajando en la sala de salud que hoy, en su homenaje, lleva su nombre.

El Chino era un verdadero médico del pueblo que puso la medicina al servicio de los más humildes, de los “naides”, a quienes asistía con los elementos de la medicina y escuchaba con el corazón.

Atendía a todos por igual, como él decía: “Ningún paciente se tiene que ir sin atención, si alguien necesita ayuda se la tenemos que dar”. Por eso atendía docenas de personas cada día, incluso lo paraban en la calle para hacerle consultas, y estaba siempre dispuesto a escuchar y dar una opinión o prescribir una receta sobre el capot del auto cuando se retiraba a su casa y lo abordaba algún paciente.

Un profesional dedicado a la salud pública, la cual había elegido por opción, ya que, como él contaba, había trabajado en una clínica privada cuando se recibió de médico y después de ver los negocios que se realizaban con la salud de los pacientes, se juramentó nunca mas ejercer en la medicina privada.

Desarrolló la teoría y la práctica de la medicina social, sobre la cual decía que era la salida en política de salud para la Argentina. Creó el curso de agentes sanitarios que durante 30 años de existencia ha formado a más de 600 vecinas y vecinos que se transformaron en trabajadores comunitarios de salud, haciendo realidad lo que él predicaba, que “el pueblo debe tomar la salud en sus manos”.

Hoy, cuando estamos azotados por esta pandemia del Covid-19, seguramente estaría en la primera línea de batalla, cumpliendo con su tarea sin importarle los riesgos, ya que el Chino iba al límite, se jugaba dando su vida al servicio del pueblo y de una revolución que liberara a la clase obrera y al pueblo de la nación.

Como integrante del Partido Comunista Revolucionario (PCR), practicaba la militancia por la revolución con la misma pasión que ejercía la medicina, por eso su trabajo de médico no se podía separar de su ideología de comunista revolucionario.

Su figura se agiganta con el paso del tiempo y es un ejemplo su entrega y dedicación al pueblo desde su profesión y como militante hasta el último momento de su vida.

Uno de los considerados imprescindibles, como dijo Bertolt Brecht, “hay hombres que luchan un día y son buenos, hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.

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