N° de Edición 7149
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Zapatillas con Sangre: el homicidio de FernandoBaez Sosa y una violencia de todos los días

Zapatillas con Sangre: el homicidio de FernandoBaez Sosa y una violencia de todos los días

El 18 de enero en la localidad de Villa Gesell, Fernando Baez fue asesinado por un grupo de rugbiers a la salida del boliche le Brique.¿Qué clase de desenfreno nos permite pensar que la muerte entre jóvenes ya no es un tabú? ¿cómo estamos criando a nuestros hijos, que parecen vivir acostumbrados e inmersos en la violencia?.

Los jóvenes de la época y la horda primitiva.

El mandato de“no matarás” como prohibición principal para que una sociedad subsista- junto a otras, como la prohibición del incesto-, parece haberse convertido en un hábito permitido en nuestra época.Los jóvenes de muchos distritos y localidades de nuestro país juegan con la muerte diariamente; el caso de Villa Gesell no es un evento aislado, y tampoco es casualidad que, durante el periodo de vacaciones, los episodios de violencia se intensifiquen en la costa. El hecho es que miles de jóvenes trasladan sus costumbres de “diversión” a una misma zona. Sin ir más lejos, en el distrito de La Matanza, ciertas zonas aledañas a los boliches, se vuelven verdaderos terrenos de disputa dondelas peleas barriales, en las que no faltan los tiros y las navajas, se vuelven el tema de todos los días.

El caso de Villa Gesell presenta muchas aristas que requieren su propia atención para un análisis minucioso.  En esta oportunidad, solo podremos realizar algunas reflexiones al respecto. El ataque y la emboscada por parte de 10rugbiers a un chico que estaba tomando un helado a la salida del boliche, nos permite pensar en lasemejanza con aquella horda primitiva que expuso Freud en 1912, donde el odio y el desprecio hacia un sujeto motiva a un grupo, con una identidad formada, a asesinarlo. El mismo evento se ha visto en linchamientos a delincuentes o violadores; en esta oportunidad, el detonante fue mucho menor.El muchacho había manchado una camisa de un integrante del grupo.Entonces, ¿Cuáles son los factores verdaderos que causaron tales estallidos de violencia?

El sentimiento identitario, poder y desenfreno.

Los grupos de violentos, – en este caso, rugbiers- se mueven en formaciones de masa como una horda primitiva. En esta formación grupal todos sus integrantes son iguales, sus individualidades conscientes son borradas; predominando la acción inmediata del grupo sobrepropósitos que van surgiendo. Laigualdad grupalse constituye y refuerza en una identidad única, un rasgo que los identifica, los atraviesa y envuelve, generando diferentes polaridades, un adentro y un afuera, un nosotros o ellos.

En los grupos violentos es imposible cualquier interrogante que conmueva su organización; todo lo malo está en el rival, en el extranjero, en el Otro en general. Todo lo bueno, fuerte y exitoso pertenece al interior del grupo. “somos el mejor barrio”, “somos el mejor equipo” “somos los machos” … nadie les puede ni manchar la camisa. Este rasgo de masculinidad exacerbada y, a la vez frágil, muy cercana a las lógicas de poder propias de las violaciones, es uno de los componentes a tener en cuenta para comprender los actos de prestancia y agresividad exhibida en estos casos.

Con lo anteriormente nombrado aun no podemos dar cuenta de la violencia del hecho. Pero, podemos sumar a este fenómeno dos factores importantes; el aval institucional y la cultura del desenfreno.

La desmentida de las instituciones y el desenfreno.

Las instituciones en general tienen un carácter que, a esta altura, parece ser ominoso. Su rigidez y narcisismo no les permite interpelarse sobreel modo en que instituyen y forman a los jóvenes, a punto tal, que prefieren desmentir las situaciones problemáticas, la transgresión y la violencia. Considero que no es adecuado desvincular el factor institucional en este hecho. Es el mismo club de rugby el que debería tomar cartas en el asunto e interrogarse sobre los fenómenos despreciables, ya cotidianos, por parte de sus miembros.

Por otra parte, la institución de los clubes nocturnos- porque, quieran o no, también son una institución- parece servir como una zona libre para el desenfreno y los actos de violencia que, en este caso han culminado con un homicidio, pero son incontables los casos de abuso sexual y consumo a los que están expuestos nuestros jóvenes, por el hecho de pertenecer a una cultura que promueve el exceso y el desborde como únicos caminos para la diversión.

El tema no se agota en estas pocas reflexiones. Los factores que, al menos,están relacionados con este hecho son múltiples. La gran cantidad de jóvenes que no participaron directamente, pero que observaron y grabaron el homicidio como si fuera una especie de espectáculo mórbido; la decena de personas que no intervinieron de ningún modo; los policías que permanecieron pasivos y la responsabilidad de las familias de los jóvenes, son solo algunos de los elementosque desembocaron en uncrimen, un acto violento que no puede permanecer impune ni inadvertido.

 

 

 

 

 

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