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Talleres protegidos: enseñar mediante la inclusión

Talleres protegidos: enseñar mediante la inclusión

APACID es un taller protegido de producción para personas con discapacidad, que busca la futura inserción de las mismas en el mundo laboral tradicional. En esta segunda parte de la entrevista al tesorero de la institución, realizada por el programa No Te Duermas, coproducido por Periódico SIC y Diario NCO y transmitido por Hexa Radio de 10 a 12 hs, Heriberto “Beto” Corio se explayó respecto a los talleres que funcionan dentro de la institución.

PorVictoria Hernández

Victoria.hernandez13@outlook.com

Carpintería, armado de bolsas de residuos, ensamble de cortinas plásticas, montaje de velas litúrgicas, acople de caños para el desagüe, y construcción de sobres para lentes son algunas de las actividades que se enseñan dia a dia en la institución.

Pero los talleres protegidos, donde los chicos aprenden estos diversos oficios y labores, son solo una parte de APACID, ya que la institución también cuenta con un hogar para aquellos jóvenes que no tengan familiares que puedan responsabilizarse de ellos.

En esta segunda parte de la entrevista exclusiva que el programa No Te Duermas de Radio Hexa le realizó a Heriberto “Beto” Corio, el tesorero de la agrupación, este se explayó respecto a cómo funcionan los talleres y como hacen los chicos para sumarse.

Aprendizajes para la vida

El espacio de APACID cuenta tanto con talleres de producción propia como de producción de trabajos tercializados. El tesorero explicó que: “los propios son en los cuales hacemos bolsas de residuos, trapos de piso y rejillas, y los tercializados son los de armar de velas, hacer los sobres de los lentes para una óptica de Ramos Mejía o brindar servicios para empresas que necesitan hacer trabajos”.

“Las bolsas de basura son el caballito de Troya de varios talleres protegidos porque tienen demanda y es una línea de producción básica”, contó Corio y sumó: “Vos compras las bobinas, las colas en una máquina que las corta y las suelda y ya está, solo hay que empaquetarlas”.

En referencia a los trabajos para terceros, específicamente los que se componen en trabajar para empresas, Heriberto manifestó: “Tenemos una fundación denominada Red Activos, ellos hacen el nexo con las empresas que necesitan hacer trabajos, los juntan y luego empiezan a repartirlos en los distintos talleres protegidos”.

“Por ejemplo, un trabajo que envió la Red consistía en embolsar cucharones de plástico, sellarlos, y ponerles el cartoncito, que eso después va al supermercado”, continuó.

Talleres protegidos: enseñar mediante la inclusión

Todos por la inclusión

Aparte de las becas que la institución recibe del Estado, hay organizaciones civiles que colaboran para que los talleres se puedan seguir llevando a cabo. “Ellos hacen acontecimientos, a veces en conjunto con comerciantes, como es el caso de ‘Keep Running’ en Morón, que es una carrera en la cual la recaudación la reparten entre tres instituciones”, relató el tesorero.

También es parte de la ayuda que reciben la fundación “Vivienda Digna”. “Yo no sé si lo compran o lo reciben, pero todo lo que no se vende en Mercado Libre ellos nos lo donan, nos dan pallets llenos de distintos productos y nosotros los vendemos, hacemos feria americana o rifas”, narró Corio.

Además, APACID también hace sus propios eventos para recaudar fondos. “Cada tanto hacemos bingos, traemos alguien que canta, hacemos diversas actividades con la finalidad de juntar dinero”, subrayó Heriberto.

Equipo APACID

La institución fue creada hace más de 50 años y se encuentra ubicada en un predio propio situado detrás del colegio Don Bosco de Ramos Mejía, en Cotagaita 2014.“El hogar tiene toda la estructura que nos exigen las obras sociales, cocinero, nochero, personal de mantenimiento, etcétera, porque estamos tramitando poder trabajar con ellas”, aseveró el entrevistado.

Sinembargo, también contó que la mayoría del equipo trabaja como voluntario. “En el hogar los voluntarios cobran un viatico, por más que hacen un trabajo de ocho horas, ya que no tenemos el respaldo económico para contratar bajo algún cargo”, lamentó el tesorero de la institución.

Ingresar a participar de los talleres

En la actualidad, el cupo máximo de gente que puede participar de los talleres son 50 personas. “El límite lo pone el Ministerio de Desarrollo, a nosotros nos dan 50 cupos, podemos tomar más chicos, pero no van a tener el beneficio, el peculio, que les da el Ministerio”, aclaró el tesorero.

“Hay lista de espera para entrar, más en esta época que terminaron los colegios”, comentó Corio y subrayó que esto sucede porque las familias desean que los jóvenes no pierdan la actividad, por lo que cuando salen del colegio intentan ingresar a un taller protegido.

El camino del aprendizaje

“A veces hay que enseñarles cuando ingresan a hacer determinadas cosas, pero hay chicos que vienen que tienen cierta capacidad para incluirlos de entrada en algún trabajo, no depende de si entró primero o último”, contestó el entrevistado al ser consultado sobre si la adquisición de conocimiento se da de manera escalonada, en todos los casos por igual.

“Depende de la capacidad que tiene el operario para hacer el trabajo”, afirmó el tesorero y añadió: “Se dan casos de chicos que nunca hicieron determinado trabajo, pero uno se lo explica y arranca viaje, lo hace como si lo hubiese hecho toda su vida”.

Además, acentuó que es importante encontrar el perfil de lo que desea hacer el joven, ya que no a todos les gusta lo mismo o tienen los mismos talentos. “Hay algunos que tienen una motricidad fina que es admirable y hay otros que no, que tienen que hacer otra cosa, pero siempre hay para hacer”, ratificó.

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