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Semana de la Lactancia Materna: cuatro mitos a derribar para una lactancia feliz

cuatro mitos a derribar para una lactancia feliz

La directora general de Asociación Civil Argentina de Puericultura, Iardena Stilman, dialogó con Diario NCO y cuestionó duramente los mitos que circulan por internet contra el amamantamiento. “Es un acto íntimo, de dos y de amor”, aseguró la especialista.

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, la directora general de Asociación Civil Argentina de Puericultura (ACADP), Iardena Stilman, dialogó con Diario NCO para derribar cuatro grandes mitos que atraviesan a la etapa de amamantamiento y la conformación de los vínculos afectivos entre las madres y sus niños.

Es que si bien la leche materna es un excelente alimento dado que está repleto de nutrientes, la última Encuesta Nacional de Lactancia Materna realizada por la Dirección Nacional de Maternidad, Infancia y Adolescencia del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación en 2017, reveló que en nuestro país sólo seis de cada diez bebés de hasta dos meses reciben lactancia materna exclusiva; pero la estadística se reduce a uno de cada dos a los cuatro meses y apenas a cuatro de cada diez al sexto mes.

Es por ello que Stilman sostuvo que “la mujer tiene que tener el poder de vincularse con sus instintos y eso hace que la lactancia pueda prolongarse, es muy difícil porque hay muchísimas interferencias e información errónea”  y convocó a las madres a buscar la información segura. En ese sentido, derribó cuatro grandes mitos a los cuales deben enfrentarse aquellas personas que buscan amamantar a sus hijos.

Mito 1: Tras los primeros seis meses de amamantamiento, la leche materna empieza a perder su calidad nutricional.

Al respecto de esta situación, la profesional manifestó que “se sabe que en la antigüedad el ser humano fue  amamantado hasta los seis años de edad” y precisó que “la leche materna va modificando constantemente su composición, por eso hay que tener en cuenta que cuando hablamos de alimentación complementaria, lo que queremos decir es que es el alimento es el que complementa la leche de la madre y no al revés”.

“La leche materna tiene todos los nutrientes y todas las inmunoglobulinas que ese bebé necesita; por ejemplo, cuando el niño empieza a gatear, la composición de la leche se modifica por esa necesidad física de energía. Después se vuelve a modificar cuando empieza a pararse, a caminar, es decir que todo el tiempo está en constante cambio”, añadió.

Asimismo Stilman insistió en que “nosotros podríamos seguir amamantando hasta los seis o siete años, pero hay una cuestión cultural por la cual no se hace, también de falta de información. La realidad es que lejos de perder en la composición, se va ganando”.

Mito 2: La toma no debe durar más de cinco o diez minutos ya que ese es el tiempo suficiente como para que el bebé se sacie.

En este sentido, manifestó que esto no es real dado que “depende mucho de la etapa en la que este ese bebé y de las particularidades del mismo” ya que “hay niños que succionan rápido, descansan y vuelven a succionar; entonces el tiempo de permanencia en el pecho materno es de cada bebé y su mamá”.

Al mismo tiempo que aclaró que “lo bueno es no cambiar de pecho como se recomendaba antiguamente, ya que hoy sabemos que es -justamente- la leche del ‘final’ es la que tiene más grasas y proteínas” y remarcó que “si bien el pecho no se vacía, la mayor cantidad de nutrientes está en esa leche por lo que es importante dejar al bebé que mame de ese pecho”.

“No podemos estar con un reloj, eso es un tiempo de cada bebé. Si hablamos de un bebé prematuro, por ejemplo, necesita mucho más tiempo de succión y de permanencia en el pecho; nos vamos a dar cuenta que ese niño está saciado cuando larga el pecho y se queda dormido”, aseveró y concluyó que “es conveniente dar la toma desde un pecho y luego cuando el niño tiene la necesidad de otra toma, pasarlo al otro; sin embargo, también hay madres que amamantan desde una sola mama y lo hacen sin ningún tipo de problema”.

Mito 3: Cuando la madre esta estresada la calidad de la leche materna disminuye y esto dificulta el crecimiento y desarrollo del bebé.

En relación a este mito, Stilman argumentó que “la leche de la madre nunca es mala porque lo que tenemos que pensar es que la naturaleza lo que hace es prevalecer a la cría, ósea, está siempre va a obtener el alimento óptimo. Por ejemplo, una madre desnutrida puede tener miles de dificultades ella pero va a producir la leche que su bebé necesita, va a sacar el calcio y todos los nutrientes que este necesita”.

“Si bien puede haber una situación de estrés que puede interferir en la lactancia, no hay una cuestión en la composición de la leche que se modifique por esa causa. Sino que lo que puede suceder es que por una cuestión emocional, la leche no salga como tiene que salir pero su composición no va a perder los nutrientes”, señaló.

Mito 4: El amamantamiento a libre demanda genera niños dependientes.

Finalmente, la directora general del ACADP sentenciò que “no es cierto que por dar el pecho cada vez que el bebé lo demanda genera niños dependientes” ya que “una de las cuestiones que demuestra la teoría del apego es que los bebés que tienen durante su etapa lactante la seguridad del pecho de la mamá y ese vínculo de apego, después son niños seguros porque no tienen carencia afectiva en su primera infancia; son chicos que saben que su mamá después vuelve, que siempre está, que el amor es incondicional porque lo han vivenciado desde el pecho”.

Foto: Sociedad Colombiana de Pediatría

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