N° de Edición 7413
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Rosario Infantozzi sobrina nieta del compositor de la Cumparsita: “Matos es el desconocido autor del tango más conocido del mundo”

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Rosario Infantozzi sobrina nieta del compositor de la Cumparsita: “Matos es el desconocido autor del tango más conocido del mundo”

En la mañana del jueves Carlos Scavuzzo dialogó a través de los micrófonos de NCO Radio 20.20, en el programa Universo de Tango, con Rosario Infantozzi quien habló sobre su libro en el cual revela detalles desconocidos sobre la vida del reconocido músico Gerardo Rodríguez.

DÉBORAH NOHELY GONZÁLEZ

La sobrina nieta de Matos contó: “El motor que hizo que me ponga en movimiento para arrancar esta investigación sucede en el año 87 cuando estaba por cumplir 40 años. Las mujeres a esa edad nos replanteamos muchas cosas. Sentía que tenía en mi haber, escribir un libro y, por otro lado, tenía en mi vida una gran deuda de gratitud”.

“Este tío abuelo no lo pude conocer porque cuando el murió yo tenía un año. Sí recuerdo los cuentos de mi abuela, que era su hermana, que me había hecho cuando era niña. Cuando me doy cuenta de que ninguno de la familia sabía nada, debido a que soy la mayor yo no sabía y mis hermanos menos, ahí es donde me puse a pensar que la única forma para empezar era exprimir la memoria de los sobrevivientes, o sea mi madre y mis tíos, que en su momento andaban por los 60 o 70 años todos”, relató Rosario.

La entrevistada precisó que lo primero que observó fue que el hombre que escribió la Cumparsita no se asimilaba al masculino del cual su familia hablaba, ya que ellos describían a un hombre grande que ya era famoso, pintón, pillo, mujeriego, de la noche, del hipódromo, y no aquel “chiquilín de 19 años” que escribe el tango más conocido.

La Cumparsita

“Ese chiquilín yo lo vengo a descubrir muchos años después gracias a un gran amigo, escritor, dramaturgo, abogado y periodista Carlos Maggi que fue quien me hizo dar cuenta que cuando yo hablaba de Matos Rodríguez detallaba a un hombre grande y famoso, pero ese no fue el que escribió. Él me sugirió que leyera la letra de la Cumparsita para poder saber quién era realmente”, precisó la sobrina nieta.

Rosario manifestó: “Ese joven se creía condenada a muerte porque sufría tisis a los 19 años, es como si a un adolescente en los años 80 le dijeran que tenía sida. Él cree que se le termina el mundo. Es ese el chiquilín que se le cae el mundo, muerto de miedo con todas las ilusiones de una vida por delante, ese chico escribe la Cumparsita. Yo de esa manera empecé a explicar por qué tiene esa cosa tan mágica que atrapa, siendo que la partitura es algo sencillo. Es como ese misterio, tiene algo tan raro que atrapa”.

“Me han llamado de Japón contándome que una señora que tiene 85 años bailó con su marido cuando tenían 15 al compás de ese tango. En Turquía la gente lo usa como acá el vals en las fiestas, en la otra punta del mundo que no tienen nada que ver con nosotros como identidad, tiene algo que es inexplicable y buscando esas explicaciones sigo adelante”, comentó la mujer.

La pasión la música, el fútbol, los caballos y perros

En un plano más privado, Infantozzi precisó: “Era un misterio acá también en Uruguay, no solo en la familia. Matos es el desconocido autor del tango más conocido del mundo. Era un hombre como extranjero en todos los lugares que habitó. Extranjero en el mundo de los profesionales porque estudiaba arquitectura, pero la dejo por la mitad a la carrera y se dedicó a otra cosa. Extranjero dentro de la familia porque si bien mi madre y tíos lo adoraban, él no era un hombre de familia. En el mundo de los músicos también era extranjero, porque no era músico, entonces en general los compositores de la época no lo querían mucho”.

“Al principio cuando dejo de estudiar él se puso una agencia de publicidad y tuvo un taxi. Estuvo siete años desde que compuso la Cumparsita, pero se la vendió a una diseñadora y con el dinero ese se fue al hipódromo y se lo gastó todo a un caballo”, continuó la entrevistada.

Matos se dedicó a tratar de ser una persona común y corriente, hasta que en el año 24 decidió vender todo para irse junto a sus amigos a París, debido a que coincide con las olimpiadas que Uruguay iba a jugar y él era un amante del fútbol.

“Cuando llegó a París le sucede algo insólito, sale de un cabaret porque iba de uno a otro, en donde se escuchaba la Cumparsita. El cruzó la avenida y pasa el tranvía y toca la campanita con las primeras cuatro melodías de la canción, entonces ahí él se da cuenta de lo famoso que era. Aquel tango que vendió era el hit del momento”, narró Rosario.

En ese momento, el compositor conoció a un abogado y, allí, descubre que cuando vendió su canción, él no había cumplido los 21 años por lo que con 20 años no tenía la capacidad para firmar un contrato, motivo por el cual el contrato era inválido y logró recuperar el 50 por ciento de derechos económicos y 100 de los morales.

“Él tenía 27 años era muy joven, pero murió a los 51 años. Tuvo una vida muy corta. Vivía más por la noche. Su pasión eran los caballos. Logró comprar una chacra en San José acá en Uruguay y se puso a criar caballos de carreras, pero no los vendía porque no se podía desprender de ellos al igual que los perros. Cuando él murió mis padres se querían morir porque tenían que mantener todos los caballos y perros. Los derechos de autor estaban embargados por los juicios así que no sabían donde sacar dinero para mantenerlos”, indicó la entrevistada.

Sus últimos días

A partir de los 27 años disfrutó cada momento de su vida y su dinero ante lo que su sobrina precisó: “Desde que descubrió que pudo recuperar la Cumparsita, más o menos de los 30 a 51años los vivió muy bien. Instalado en Buenos Aires mucho tiempo cuando empezó a componer de nuevo. Estando en París un editor de música italiano le ofreció mucha plata para que le compusiera seis tangos y los amigos lo encerraron en una habitación con un piano y hasta que no los hizo no lo dejaron salir (se ríe). Es un personaje muy curioso y apasionante”.

“Él terminó su vida joven en una situación acomodada. Por suerte, mi abuelo o sea su cuñado que era un arquitecto muy conocido, tenían un arreglo: cada vez que cobraba su derecho de autor le daba la mitad y la otra se la gastaba. Con la parte que su cuñado recibía le compró un edificio departamento para que tuviera renta. Gracias a este abuelo mío, que era muy sensato y honesto, le compró dos departamentos en Montevideo, las chacras, una casa en Libertad”, contó la mujer.

Matos Gerardo Rodríguez, vivió en Buenos Aires intermitentemente desde los 28 hasta los 40 años en la calle Corrientes al 2269. “Él era el descarriado. Por el lado de mi abuelo la familia eran abogados escribanos eran muy conocidos, sensatos con los pies en la tierra, nada que ver con él y los caballos de carrera”, detalló la entrevistada en NCO.

El libro de la vida secreta

Ante la curiosidad de conocer quién había sido realmente aquel hombre que compuso el tango más famoso, Rosario Infantozzi expresó: “Publiqué un libro pequeño hasta el 92’ gracias a la información que conseguí. Fue el más vendido en Uruguay, pero a partir de ese libro él pasó a ser reconocido y la Cumparsita más o menos fue considerado como el segundo himno”.

“Estoy muy tranquila como de haber cumplido con un deber que tenía. Me acuerdo de que Horacio Ferrer me hizo el prólogo, él narra como que recibí un telegrama del más allá. Como que todos esos silencios de tantos años, debido a que él era un hombre que no se dejaba entrevistar tanto, no le gustaba que se metieran en su vida privada, era muy reservado, desde el más allá me dio la autorización para investigar y darlo a conocer”, manifestó la sobrina nieta.

Por último, destacó: “Todos sus papeles y documentos los encontramos en una valija en un sótano y gracias a eso pude terminar una gran parte de la investigación y ahora están en el museo y todo esta online disponible también. Hay una película que hicimos, dura 23 minutos y la estrenamos en el 2003 y cuenta el momento y cómo se escribe la Cumparsita”.

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