N° de Edición 7241
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«Mi Pequeña Semilla»: la fundación que aspira a convertirse en un hogar de refugio para las víctimas de violencia de género

«Mi Pequeña Semilla»: la fundación que aspira a convertirse en un hogar de refugio para las víctimas de violencia de género.

La asociación, además, lleva a cabo tareas y acciones de asistencia alimentaria, de salud y educación, entre otras áreas, para grupos en situación de vulnerabilidad.

En la actualidad, particularmente en el caso de Argentina, además de las cuestiones vinculadas con la pandemia producto del coronavirus, otro tema que día a día copa las noticias y mantiene las alarmas encendidas tiene que ver con la violencia de género que sufren, en su mayoría, las mujeres.

Asimismo, cabe mencionar que en este contexto, en muchos casos suele ocurrir que las víctimas se encuentran más expuestas al peligro de ser asesinadas o de sufrir daño físico debido a que, por motivos económicos y por no tener un lugar a dónde ir, tienen que padecer convivir con quien las violenta.

En ese sentido, Diario NCO dialogó con la integrante de la fundación «Mi Pequeña Semilla», Milca Carpené, para conocer detalles acerca del trabajo que realizan para asistir, no sólo a víctimas de violencia de género sino también a otros grupos en situación de vulnerabilidad.

El punto de partida

En relación a cuándo y de qué manera tuvo lugar la conformación de la fundación, Carpené explicó: «Podemos decir que el proyecto de la asociación surgió en el corazón de Dios, hace unos cinco años aproximadamente».

«Una noche, su directora y pastora, Alejandra Machado de Caamaño, sintió la inquietud de ayudar a mujeres víctimas de violencia de género y comenzó a planificar las estrategias y recursos que serían necesarios para poder llevar a cabo este trabajo», precisó la entrevistada.

Asimismo y ante la consulta acerca de cómo llevan adelante la fundación, la integrante de «Mi Pequeña Semilla» comentó que «actualmente este proyecto se encuentra realizándose de manera personalizada ya que aún no contamos con un edificio propio para poder llevar adelante este trabajo en su totalidad».

En ese sentido y como continuación de su relato con respecto a cómo llevan el proyecto, Carpené agregó y detalló: «Nosotros estábamos en un espacio en Ramos Mejía y alquilábamos pero lo dejamos un tiempito antes de la cuarentena».

En linea con su planteamiento, la entrevistada explicó que «el lugar se cerró cuando empezó todo lo de la cuarentena porque no iba a haber reuniones y no tenía sentido seguir alquilando el lugar»

A su vez y en cuanto a cómo continúan con el desarrollo de las actividades de la fundación en el marco de la pandemia, la entrevistada señaló: «Todavía nosotros nos manejamos con reuniones online, entonces se hacen a través de Facebook live, con nuestro pastor a través de zoom según el tipo de reunión».

El equipo de trabajo y las actividades que realizan

Por otra parte y en relación a quienes forman parte de la fundación, Carpené detalló que «la asociación se encuentra administrada por un grupo de voluntarios que trabajan a Ad Honorem».

A su vez, la integrante de «Mi Pequeña Semilla» también habló sobre las distintas áreas en las que se centra el trabajo que realizan y en ese sentido explicó: «Las actividades son variadas, ya que, la Asociación cuenta con diferentes departamentos, algunos actualmente suspendidos por la pandemia».

«Lo que estuvimos haciendo hasta antes de la pandemia son distintos merenderos en diferentes localidades, como por ejemplo: Barrio Carlos Gardel, Palomar, Kilómetro 35, Ciudad de Ramos Mejía y Barrio Ejército de los Andes en Fuerte Apache», agregó y puntualizó la entrevistada.

Asimismo y en cuanto a las acciones puntuales que realizaron durante el período de inicio de la pandemia y la cuarentena, la participante de la fundación señaló que «desde marzo hasta la fecha, estuvimos y continuamos entregando ropa, calzados y mobiliarios».

«También hemos conseguido medicamentos y artículos de primera necesidad e higiene, alimentos no perecederos, verduras y frutas para las familias necesitadas y también a las que concurrían a los merenderos», precisó la entrevistada.

Trabajo integral 

En línea con su planteamiento sobre las actividades que se desarrollan desde de la fundación, la colaboradora mencionó y enlistó: «Enfermería con un gabinete donde las personas pueden acercarse a tomarse la presión, la glucosa en sangre, entrega de medicamentos con un profesional de la salud a cargo, entre otras».

La entrevistada también señaló: «El área de consejería que consta de consejería pastoral y además asistencia psicológica para niños, jóvenes y adultos y la idea es que en este sector tambien sean asistidos todos los niños de las madres que vivan en la asociación».

«La Asociación cuenta con profesionales de la educación para llevar a cabo un trabajo con los menores que se encuentren internados y niños de la comunidad que necesiten de ayuda y atención escolar, para tal motivo contaremos con uno o dos salones equipados y una biblioteca escolar», agregó Carpené.

Asistencia y acompañamiento ante casos de violencia de género

A su vez, la integrante de «Mi Pequeña Semilla» se refirió al trabajo centrado en lo que refiere a las personas víctimas de violencia de género y el propósito que aspiran a lograr desde la fundación.

«En el sector permanencia anhelamos contar con dos o tres habitaciones con camas,  donde las madres puedan alojarse con sus hijos por un período determinado y pre establecido hasta lograr ser formadas en las distintas áreas tales como  espiritual, académica, profesional», explicó Carpené.

Asimismo, la entrevistada destacó que «el propósito es que se formen en las distintas áreas, logrando de esta manera, al salir, poder reinsertarse en la sociedad y esperando que logren alcanzar un futuro más óptimo y con alguna profesión».

A su vez, la participante de la fundación también hizo hincapié en: «En el área de talleres se prevé tomar dos salones para llevar a cabo diferentes talleres, equipados para tales fines y en donde las madres puedan aprender oficios y profesiones».

En línea con su planteamiento acerca del dictado de los talleres destinados a las madres que vayan a vivir en la fundación, Carpené planteó que «Serán para que, al momento de tener que dejar el refugio, se encuentren aptas para conseguir empleos dignos y sustentarse ellas y sus hijos».

Propósitos a alcanzar y el significado de participar en el proyecto

Por otro lado y ante la consulta con respecto a cuál o cuáles son los planes para el futuro, la entrevistada comentó y reafirmó: «El principal anhelo de nuestro corazón es poder contar con un edificio propio donde podamos plasmar cada área en un solo lugar y de esta manera ayudar a las personas con vulnerabilidad».

Por último, la colaboradora en la asociación también hizo referencia a lo que significa para los y las integrantes del equipo de trabajo de la fundación poder participar en las mismas y en relación a ello Carpené sostuvo: «Formar parte de este proyecto es disfrutar».

«Es ver la felicidad en personas necesitadas que sufren, muchas veces, por no tener un plato de comida en su mesa, contención, un abrigo, o un lugar donde hospedarse después de haber sufrido violencia en sus hogares», agregó y remarcó la entrevistada.

En ese sentido y para finalizar, la integrante de «Mi Pequeña Semilla» también añadió y aseveró que «para nosotros es extenderles una mano, brindándoles esperanza, fortaleciendo valores y que sientan que hay personas dispuestas a ayudarles y por sobre todas las cosas, que en Dios pueden encontrar el consuelo y la fortaleza que necesitan».

Instagram de la asociación: @miipequenasemilla

Fuente fotografías: entrevistada Milca Carpené, integrante de la fundación «Mi Pequeña Semilla».

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