N° de Edición 6688
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Más de un tercio de los niños en edad escolar sufre sobrepeso y obesidad

Más de un tercio de los niños en edad escolar sufre sobrepeso y obesidad.

Fomentar la actividad física y los buenos hábitos alimenticios desde temprana edad es un factor clave para evitar el problema. El rol de la familia en esta etapa decisiva es fundamental.

El sobrepeso y la obesidad es un problema que atraviesa todas las edades, pero si se da en los niños, en su etapa de crecimiento, es mucho más nocivo, porque en su futuro cercano pueden sufrir distintas enfermedades crónicas a temprana edad que disminuyan su calidad de vida y es así como datos oficiales desde la Secretaría de Salud de la Nación confirma que el 30 por ciento de los niños sufre sobrepeso y seis por ciento obesidad.

El ritmo acelerado en lo cotidiano, cambios en el estilo de vida e implicancias socioeconómicas animan el consumo de alimentos industrializados, con muchas calorías, grasas y azúcares, que tienen muy pocos nutrientes para un buen desarrollo, crecimiento y óptimo funcionamiento de las funciones orgánicas del cuerpo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que la causa del sobrepeso y la obesidad infantil no se centra únicamente en las comidas inadecuadas y el sedentarismo como premisas fundamentales, sino que los factores socioeconómicos también influyen en esta cuestión. La educación, la planificación urbana, el medio ambiente y el transporte son algunos de los puntos que se agregan a la mala alimentación y la disminución de la actividad física.

El 36 por ciento implicado con el sobrepeso y la obesidad pueden tener un mayor riesgo de una aparición temprana de enfermedades crónicas con transmisibles como la diabetes, hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia, entre otras afecciones.

El rol de la familia

En el proceso de formación, la importancia de una familia presente es clave para un buen desarrollo del niño. Estos deben abogar porque el menor sea partícipe de su alimentación, pudiéndole mostrar la realidad para comprenderla, además de fomentar a que realice ejercicio físico.

Aunque resulte complicado hay distintas alternativas para encauzar la vida alimenticia de los chicos hacia una actitud proactiva. En primera instancia, se los debe incluir, por ejemplo, sumándolos a la hora de hacer las compras y preparar la comida, dándoles más responsabilidad y control sobre su alimentación.

Luego, se necesita que siempre estén informados porque es importante que comprendan la utilidad de los alimentos, las funciones que tienen en el cuerpo y la cantidad que se necesita de cada uno. Además, se puede jugar un poco con la comida para hacerla más atractiva a la visión del niño. Combinar colores, texturas y formas es una buena iniciativa que podrían realizar los adultos.

Y más allá de lo lúdico y pedagógico que pueda llegar a ser un adulto para enseñar a su hijo, no debe olvidar las premisas básicas: una alimentación variada que incluya frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y aceite en módica cantidad. Respetar las cuatro comidas diarias (desayuno, almuerzo, merienda y cena) para mantener un equilibro.

Por último, además de la actividad física que se imparte en la escuela, alentar a que los menores puedan hacer ejercicio físico yendo a plazas o practicando algún deporte y reduciendo su exposición frente a la pantalla de un televisor, el uso del celular o consolas de videojuegos.

Qué dicen los especialistas

En mayo de este año, el ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, dio su discurso en el marco del encuentro de autoridades sanitarias de Naciones Unidas y OMS y con la presidencia que tiene la Argentina en el G20 como eje. “La Argentina lidera el ranking de obesidad en Latinoamérica y la problemática amenaza a las próximas generaciones”, expresó en aquel momento.

“La prevención de la obesidad infantil es uno de los temas más importantes que hacen a la salud pública y en el país representa a casi el 40 por ciento de chicos y adolescentes. Las ganancias en expectativa de vida logradas en los últimos años podrían perderse”, detalló el ministro en el encuentro del 23 de mayo en Ginebra.

Un problema que afecta a gran parte de la población joven, que puede traer muchos problemas en la vida adulta. Malos hábitos, sedentarismo y desinformación, los problemas que generan la alarmante situación. Una familia presente, educación y consciencia, las herramientas para que un niño pueda crecer de manera adecuada.

 

 

 

 

 

 

 

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