Número de edición 7770
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Entrevista: «Filosofía de la incomunicación», testimonios de la dictadura

En esta segunda parte de la entrevista que hizo Diario NCO con la coautura del libro, Paula Simón, la entrevistada dio detalles sobre el funcionamiento del sistema de correspondencia, entre otros aspectos.

En relación a la nota que hizo Diario NCO con la coautora del libro «Filosofía de la incomunicación», Paula Simón, la entrevistada brindó más detalles con respecto a cómo se desarrollaba el sistema de correspondencia clandestino que habían creado las personas detenidas en la Unidad Penitenciaria I cordobesa durante la última dictadura en la Argentina.

En esta segunda parte de la entrevista, Simón dio mayores precisiones sobre los materiales que los y las detenidos y detenidas usaban para realizar las cartas y cómo se desarrollaba el intercambio y envío de las mismas.

En ese aspecto, la investigadora del CONICET explicó y precisó que “en el medio de la noche largaban ese aparejo con un sistema de gancho y de contrapeso; después, intentaban engancharlo al aparejo que largaban del pabellón de presos comunes”.

En ese punto, cabe mencionar que a través del mecanismo que habían inventado, los presos y presas en la UP1 en la provincia de Córdoba enviaban las cartas las cuales se caracterizaban por ser de un tamaño minúsculo, con letra microscópica y luego las doblaban y las envolvían en papel celofán o plástico.

«Las transformaban en caramelitos que eran despachados en las visitas higiénicas por los presos comunes a través de sus mujeres y ellas las llevaban escondidas, muchas veces en sus vaginas, y luego distribuían a quienes estaban indicados en esas cartitas», precisó la coautora del libro.

Puesta en marcha de la obra

Por otra parte, y vinculado al proceso creativo del libro, la investigadora comentó que tras una conversación que mantuvo con el coautor Fernando Reati, tomaron la decisión de contactarse con otras personas que hubiesen estado detenidas en la Unidad Penitenciaria I de Córdoba en el período entre 1976 y 2979.

En lo que respecta a este punto, la entrevistada señaló que el propósito tenía que ver con poder incorporar en el libro las cartas de estas personas, sobre lo cual planteó: «La idea era que pudiéramos llevar adelante un proyecto de investigación en el cual lo importante fuera intervenir en ese archivo desde el presente».

«Es decir, poder ponernos en diálogo con esas cartas para interpretar qué aportan al conocimiento del pasado”, aseguró y resaltó la coautura de «Filosofía de la incomunicación».

De esta manera, luego de contactarse con las otras personas que habían estado presas en la UO1, Simón y Reati lograron recolectar un corpus de alrededor de 60 cartas.

Desde entonces, ambos autores llevaron a cabo un trabajo arqueológico para poder recuperar el contenido que albergaban dichas cartas debido a que muchas habían sufrido los avatares del paso del tiempo.

Al respecto, la entrevistada brindó detalles en cuanto al contenido de las misivas y así destacó aquel «vinculado con las denuncias de la violencia, las malas condiciones de vida y los problemas médicos», entre otros temas.

«También es muy importante la información vinculada con los modos de supervivencia, los estados emocionales, la salud y la convivencia con otros detenidos”, manifestó y resaltó la entrevistada.

Implicancias sociales e históricas


Por otro lado, Simón también analizó la importancia de las cartas en relación a la historia de la Argentina y así consideró que «son muy especiales porque se da cuenta de experiencias y de un modo de contar que no había aparecido en otras cartas carcelarias».

«Son muy subjetivas y muy llenas de dudas, angustias y problemáticas que no están resueltas y eso les hace muy especiales y nos muestran un perfil de un preso y una presa muy humano y humana», sostuvo y remarcó la entrevistada.

En esa línea, la coautura de «Filosofía de la incomunicación» manifestó: «Yo creo que eso es un valor que tienen estas cartas y es el valor de la escritura como un acto de supervivencia, resiliencia y resistencia ante un castigo impuesto que se sortea de manera individual y colectiva».

«Estas cartas nos dejan una enseñanza y tienen para aportar un testimonio de que, ante el terrorismo de Estado y cualquier avasallamiento de derechos, lo que permite superar esas situaciones es la organización, la solidaridad y el compañerismo», finalizó y subrayó la investigadora del CONICET.

Fuente fotografía: eduvim.com y facebook.com

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