N° de Edición 6870
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La verdadera pregunta

La verdadera pregunta.

Cuando Joseph Stiglitz y Paul Krugman ‒dos premios nobel de economía‒ te dicen que la cosa no va a funcionar, daría para que se le preste atención (https://www.tiempoar.com.ar/nota/dos-premios-nobel-de-economia-alertan-sobre-la-crisis-argentina).

Opinión
Por Fabián Banga

Especialmente cundo te lo dicen hace más de un año y antes de la crisis. “Un cambio en las políticas macroeconómicas no será suficiente para colocar a Argentina en un camino de desarrollo económico inclusivo y sostenido.” Stiglitz y Guzmán, 5 de junio 2018 (https://prosyn.org/cL01Gk1)  Uno podría decir también que esos comentarios críticos a la dirección que se le estaba dando a la economía argentina ‒en  numerosos artículos de diarios económicos como el Wall Street Journal, The Economist, Financial Times, hace más de un año‒ están en otros idiomas y que los diarios de mayor tirada en la Argentina no reproducían esos comentarios. Es verdad, pero estaban también en castellano en muchos portales:

» ‘Si Argentina, por ejemplo, solamente recurre a la austeridad fiscal y a subir las tasas de interés, entonces estaríamos hablando de una recesión severa. Tienen que ir más allá’, aconsejó el Premio Nobel. ‘Es triste decirlo, pero a pesar de la inflación, necesitan mucha depreciación. No puede seguir con esa deuda fiscal’, agregó.” 20.09.2018 de una nota difundida por el diario mexicano El Financiero (https://www.iprofesional.com/finanzas/278334-fuga-de-capitales-tasa-crisis-Paul-Krugman-predice-una-recesion-severa-y-una-nueva-caida-del-peso)

Es decir, la información estuvo allí, siempre estuvo allí y era evidente al ver lo improvisado que era todo. Desde los discursos, las manipulaciones mediáticas, las actitudes, los errores groseros. La coalición de Macri llegó al poder con ideas precarias y sin mayor estructura teórica. Era como dijo en una oportunidad Kicillof: progresistas con poses, llegan en bicicleta con un agua saborizada. Pero más allá de eso no había mucho más. Siempre se vio que había grupitos cerrados. No estoy hablando del acomodo común en nuestros pagos en donde el que está a cargo de un ministerio es parte de un clan claramente preestablecido y no es el mejor preparado para que nos ayude a todos. Si alguien tiene que operar a un ser querido, uno quiere que sea el mejor, no el que mejor nos cae. ¿Por qué los destinos de la Nación serían algo diferente? Porque esto fue algo muy precario en donde el que estaba a cargo no contaba con los menores atributos para, por lo menos, dirigir medianamente una de las sociedades más complejas del planeta.

Se ha dicho que el resultado de las PASO fue una sorpresa, no tendría que haber sido. Pero lo fue por vivir bajo una cortina mediática abrumadora y colosal. Se ha dicho también que no se equivocaron y vinieron a hacer exactamente lo que planearon hacer. Esa premisa tiene dos problemas o preguntas, una que de ser así había muchos en ese equipo que no sabían lo que estaba haciendo. Esos políticos tienen fecha de vencimiento ahora.  El otro problema es que los/as que lo planearon hacer tiene menos concepto ético y lógico que una piedra. Esta Argentina destruida a largo plazo no le beneficia a nadie. Un mercado sólido, equitativo y sustentable es a la larga la única salida a la existencia en este planeta. Porque hay que pensar en grande o no pensar. Me niego a creer que somos tan autodestructivos y mediocres que no podemos ver que la caída de nuestro vecino ‒sea quien sea‒ es la nuestra inevitablemente. Esto creo es así más allá de la creencia religiosa, moral, ética que tengamos. Es un tema de capital. Es una realidad fría y matemática. O nos salvamos todos/as/es o nadie. Cuesta mucho menos ayudar a tu vecino/a que oprimirlo.

Pero la pregunta creo humildemente no pasa por ahí. No pasa en lo que hicieron para que lleguemos a esto. La pregunta pasa por el campo de la decisión. El por qué el pueblo argentino en un número considerable creyó en algo tan precario. ¿Contra quién votamos? Y cómo ese rencor visceral nos llevó a creer que este era el camino. Yo sé, no me cuenten porque jamás hubiera votado a Macri. Pero hubo mucha gente que sí lo votó. Mucha gente quiso creer que se robaron dos PBI, lo que es matemáticamente imposible. Hubo gente que hiso esfuerzo para creer eso. Porque supera cualquier delirio. Que había bóvedas con dinero en la Patagonia…  Que había que poner preso a gente para que no se escape. La respuesta no es tan fácil y nos lleva a la exhaustiva tarea de desarticular un mecanismo destructivo en la Argentina que nos llega desde mucho antes que el Peronismo. Ya lo identificó Jauretche. No es una cuestión de responder sino de asimilar e incorporar esa pregunta al debate nacional. Cuestionar esta realidad que se nos impone. Tarea difícil. Como decía Gandhi, los verdaderos demonios son los que están dentro, ahí hay que liberar la batalla.

 

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