N° de Edición 6789
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La Tapera, boleto para soñar

La Tapera, boleto para soñar.

Entrevista a Luis Petragalla y Martín Biaggini con motivo del estreno del documental que se presenta todos los sábados en el teatro del mismo nombre, en Reaño 6298, Gregorio de Laferrere. *

Por Fabián Banga
Especial para NCO

La Tapera, boleto para soñar es un documental sobre el emblemático teatro de Laferrere coordinado por Gino Bencivenga y Stella Maris Lanzillotta. Pietragalla dirá en el sitio de internet del documental que

“La canción que abre la película arranca diciendo “Boleto para soñar, el mundo puede cambiar, si lo sueñas, si lo sueñas…”. ¿Habrá modo de cambiar la realidad…?  El documental LA TAPERA intenta dar cuenta de que la posibilidad estaría, existiría; pero no solamente si alguien se lo propone (el voluntarismo suele fallar), sino en parte a través de lo colectivo y la solidaridad.” Luis Pietragalla, www.lataperaeldocumental.com.ar

Algo que constantemente ronda el documental es la tensión entre el pasado y el presente. Hay una constante referencia al pasado, pero la Tapera es ahora. Los proyectos y las actividades están enmarcadas en una realidad cotidiana en los barrios. Esto genera un ambiente muy especial y único en este espacio mítico dedicado a la cultura, en el partido de La Matanza.

Fabián Banga: Hay mucho de la pertenencia al lugar en el documental Luis, al terruño; pero lo interesante es que cuando uno lo piensa, uno de los pilares de La Tapera (Gino) vino de Italia.

Luis Pietragalla: Es cierto. Sé que ella también tiene ancestros italianos; pero ignoro si fueron sus padres, abuelos o anteriores. Lo que sí sé es que la herencia tana está tan presente en uno como en la otra.

FB: Noté también que hay referencias a Alicia en Laferrere una producción audiovisual de La Tapera. Parte a la que se le dedica una considerable parte del documental.

LP: Efectivamente. Tuvo y tiene dos objetivos: Primero el cinematográfico, ya que «cambia el aire» y da una sorpresa al espectador y una nueva mirada, que es la de la juventud. Segundo, esa mirada está sintetizada en Javier Bazot y otres jóvenes, que podría inducir la continuidad en el tiempo de La Tapera. Esperemos que así ocurra.

FB: ¿Cómo se les ocurrió hacer un documental sobre La Tapera?

LP: Fue Martín Biaggini quien propuso, allá por 2012, dar testimonio de un espacio anómalo y muy alejado de espacios artísticos y culturales. 

Recuerdo que me dijo que había un Teatro/Centro Cultural en un lugar insólito, en medio de calles de tierra, donde (curiosamente) siempre había eventos a sala llena (efecto que sigue firme hasta hoy).

Me interesó y empezamos a trabajar la preproducción en conjunto.

Los rodajes se hicieron sin guion previo; pero con criterio de contendidos que daban cuenta de las actividades de La Tapera y su trascendencia en la zona de Laferrere… y mucho más allá.

Fueron siete jornadas de rodaje a lo largo de dos años. Luego se agregaron otras filmadas por Martín, que incorporé de inmediato (es el caso de la escena final, cuando vecinxs y colaboradorxs ayudan a pintar La Tapera).

En 2018, comenzó el montaje y se rodaron simultáneamente otros momentos que están presentes en el filme (inserciones, imágenes y entrevistas al público, etc.)

Renglón aparte merece el editor, Hugo Primero, que puso el alma (y su sabiduría, profesionalidad e ingenio) para que quedase un filme equilibrado. El cine es primordialmente equipo.

La música fue compuesta por Adrián Birlis; pero un año antes de que se incluyese en el audiovisual. Su disco me conmovió porque no salía de mi asombro cuando escuché varios de sus temas donde las letras daban cuenta del pensamiento de La Tapera y de la gran mayoría de su público, sin que aún su autor supiese que existía.

No fue casual. Hubo comunión de ideas.

FB ¿Hay algo que descubrieron a medida que hacían el documental?

LP: Yo fui descubriendo la solidaridad y la fortaleza de esa audacia exitosa que es La Tapera. Y la necesidad de su existencia. Literalmente, salvó vidas o les dio sentido. Valorizó el propio espacio y su entorno.

FB: ¿Cómo fue trabajar con Gino? (Risas)

Martín Biaggini: Trabajar con Gino fue un placer. Y yo no sé si fue gracioso. Porque si bien Gino es el típico personaje italiano (el otro día, en el preestreno de La Tapera, habíamos llevado gente muy importante del cine y se escuchó que uno de los actores y poetas, que viene seguido a la Tapera, cantaba un tango en la entrada: …y Gino se puso a gritar: “ehhh, viniste”, y el otro respondió: “sí, vine, Gino”, y era todo un griterío típico de Federico Fellini y película italiana.

Si bien es un personaje, con Gino todo se transforma en poesía y filosofía, lo que resulta rarísimo. Él agarra la tierra, la levanta, la toca, y empieza a explicarte la esencia de la vida desde esa tierra. Y al rato te lleva con los gallos y las gallinas de fondo cacareando agarra un tomate… O estamos en el museo y agarra una vieja máquina de escribir y todo tiene un fundamento filosófico.

Es un personaje. Te reis y pensás a la vez. Fue un placer trabajar con Gino. Realmente un gran placer.

FB: Hay algo muy clásico y antiguo en La Tapera. Hay algo del teatro del siglo de oro, y no tanto del circo. Hay algo del teatro clásico. Hay partes que enfatizan esto (como el pasaje sobre el Conde Lucanor). ¿Pensaban en esto cuando eligieron estas partes?

LP: Hubo una coincidencia curiosa: Yo trabajé hace mucho tiempo con un director teatral que puso en escena para colegios un ‘exemplo’ El conde Lucanor. Mucho tiempo después dejé ese trabajo. Y resulta que al poco tiempo que yo me fui comenzó en el elenco un joven llamado Gino Bencivenga…, a quien conocí recién muchos años después…

El día del rodaje del ensayo, Gino empezó a trabajar con los intérpretes con una nueva puesta de esa misma obra (lo que me llamó la atención) y nuestro equipo se puso a rodar en respetuoso silencio.

Después de un largo rato, Gino terminó gran parte de ese ensayo y nos dijo si nosotros ya íbamos a empezar a filmar…

Silencio profundo… Le dijimos que ya lo habíamos hecho y se preocupó por algunas de sus actitudes (que no habían sido para tanto, tal como está reflejado en la película). 

Tras la grabación, le pregunto a Gino por qué eligió esa obra. Y entonces nos dimos cuenta que habíamos estado de jóvenes con el mismo director y que nunca nos cruzamos. Pero, en ese momento, supimos que, además, teníamos una cosa más en común.

FB: Uno se da cuenta muy rápidamente que el documental es tanto del teatro como de Gino y Stella. Hasta llega un momento en el que no se sabe bien de quien se está hablando. ¿Es esto intencional o salió así sin querer? “Gino y la Tapera son la misma cosa” dice Stella.

LP: Así es, Fabián. Salió así. Y lo dejé.

FB: ¿Qué quedó afuera del documental que les hubiera gustado agregar?

LP: No mucho. Quizá un material que no pudimos conseguir que refería a lxs chicxs que aprendían a trabajar la huerta. Nada más. El formato largometraje permitió esa variedad y su inclusión, lo que fue premeditado y decidido. No quise que nada quedase afuera; pero tampoco que fuese reiterativo o de poca atracción. Por eso cada segmento es diferente y algunos, como La Tapera Audiovisual, presentan a otros protagonistas.

FB: Si bien La Tapera es una entidad claramente activa y presente, al mismo tiempo funciona como un tipo de capsula del tiempo. Esto se magnifica cuando por ejemplo Stella habla de su pertenencia en ese lugar; del no haberse ido nunca de ese lugar. Interesantemente se casa con un hombre que viene de otro continente.

LP: Creo que es normal en Argentina (y en otros países, como EEUU y Canadá.) Como decía un músico, los argentinos bajamos de los barcos.

Es real lo de la cápsula de tiempo. Ocurre también que lo hemos naturalizado.

FB: “La tapera está sosteniendo vidas, recuerdos, valores, objetos que tuvieron que ver con una historia.” dice Stella.

LP: Brillante síntesis de Stella. Así como ella expresa al igualar la diferencia de lugares: Un solo sol, un solo planeta, una sola luna… Brillante metáfora de la igualdad, tanto de las personas como de los espacios.

De uno de los tantos párrafos repletos de sabiduría que sostiene Gino, me resaltó uno de una notable sencillez y de poner pies en tierra (ver en la película 08’45″/09’03»): «Teatro es una cosa que te demanda tiempo completo. Y cuando vos sos pobre, tenés una familia y tenés que trabajar todo el día, una vocación como teatro es complicada, viste.»

FB: Excelente el Tano. ¿Algo más que quisieran aportar?

LP: Para concluir: una de las pautas que me impuse fue evitar lo obvio y que el desarrollo de los acontecimientos fuese inducido y no relatado (menos aún, verbalmente). Por esa razón, en ningún momento, y menos aún en la secuencia final, se incluyeron las palabras solidaridad y confraternidad, ya que, en esos casos, las imágenes y las acciones dicen más que mil palabras.

También, y principalmente, cuidé mucho que la participación de ambos protagonistas fuese mitad y mitad (nadie ni más ni menos que la otra o el otro). 

MB: El documental se está presentando todos los sábados en La Tapera con los/as vecinos/as de la zona; que la verdad que es re-emocionante. Y, por otro lado, ya fue inscripto en más de 10 festivales internacionales. La idea es que quede seleccionado en algunos y la idea es exportar La Matanza al resto del mundo. Vamos a ver qué pasa.

FB: Bueno, en Berkeley ya lo tienen seguro (Risas)

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