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La Red Solidaria de La Matanza no descansa

La Red Solidaria de La Matanza no descansa

La fundación trabaja los 365 días del año, acercando comida, ropa y abrigo a los vecinos de la comunidad que se encuentran en situación de calle.

Por Rocío Viveros

Rocioviveros14@gmail.com

El invierno es duro, sobre todo para aquellos que no cuentan con un techo que les brinda el calor de un hogar y un plato de comida, es por eso que la Red Solidaria de La Matanza recorren todo el partido para acercarle abrigo y comida a las personas que lo necesiten durante todo el año.

Es una red que funciona gracias a los 200 voluntarios que colaboran, ya sea, en las donaciones de mercadería o ropa para repartir, en las cocinas a la hora de elaborar las viandas, o saliendo a las calles a repartir las viandas por distintas partes de municipio.

Su tarea es repartir, alrededor de 1400 platos de alimentos por noche, que son repartidos por siete grupos compuesto por cuatro personas, que transitan los distintos barrios de la Matanza buscando a vecinos en situación de calle, que hasta el momento son, aproximadamente, 700.

La jornada diaria comienza con la recaudación comida, que cerca de las 19 es destinada a la casa de cada de las siete cocineras, que preparan las viandas que serán repartidas después de las 23 o 23:30, por los repartidores que tienen sus zonas designadas.

Fabian Cordero, parte del grupo fundador, explicó que “actualmente solo los hombres salen a repartir por cuestiones de seguridad”, y agregó que la única localidad en la que no reparten es Ramos Mejía, salvo por alguna excepción, ya que allí actúa el grupo de Haedo.

Historia de la red

Fabian Cornejo, en comunicación con Diario NCO, explicó como surgió la idea de montar una red que ayude a la comunidad con las necesidades que los vecinos padecen en su día a día, y para eso se remontó a año 2001, en el que la crisis económica golpeaba fuertemente al país.

El motivo que los llevó a actuar fue la muerte de un niño del Barrio Esperanza, ubicada en el kilometro 38 de la Ruta Nacional N° 3, en Virrey del Pino, por frío y desnutrición, hecho del cual el grupo de amigos fundador de la red se enteraron cuando se juntaron en el Barrio Dorrego para jugar a la pelota y uno de ellos falto por este hecho.

Así fue cómo un grupo de amigos que querían ayudar a la comunidad se juntaron para realizar una ollada en el barrio Esperanza una ollada que se terminó en diez minutos, ya que muchos de los vecinos del lugar se encontraban en condiciones de vulnerabilidad.

En un principio, las salidas se hacían de vez en cuando, luego pasaron a realizarse tres veces por semana, y más tarde, a raíz de la necesidad de la gente, pasaron a salir todas las noches con el plato de comida para los miembros de la comunidad más necesitados.

Cómo se formó

El centro de comerciantes de González Catán, sirvió como lugar de reunión para un grupo de vecinos comerciantes que se pusieron de acuerdo para aportar, de la manera que pudieran, a la causa con alimentos, abrigos, ropa y calzados, que salían a repartir tres veces a la semana.

La movida solidaria comenzó a replicar en las distintas localidades del partido, como en Rafael Castillo, Ciudad Evita y La Ferrere, para después extenderse a lo largo del municipio, ya que actualmente su recorrido va desde la Avenida General Paz hasta los kilómetros.

“Las donaciones son por parte de vecinos y comerciantes”, explicó Fabian, ya que la red no pertenece al Estado, aunque si trabaja en conjunto con el secretario de Desarrollo Social, Nicolas Fusca, además de que también trabajan junto con la intendencia para la creación de paraderos nocturnos y talleres de oficios para los vecinos a los que asisten.

La calle, escenario de historias que movilizan

“Hay que tener templanza y coraje”, aseguró Cornejo, y explicó que, para poder formar parte del voluntariado, existe una especie de filtro para poder entrar, ya que deben saber si los postulantes pueden estar a la altura de cada situación que pueda presentarse cuando salen en busca de la gente a la que ayudan.

A su vez, el entrevistado mencionó dos historias que lo marcaron en tantos años de estar en la calle asistiendo a los vecinos de la comunidad, una de ellas tiene como protagonista a la abuela “Tita”, una señora que vivía en situación de calle en el barrio de La Ferrere, enferma neurológicamente, a la que asistieron por más de cinco años, quien finalmente falleció en la estación de servicio donde dormía.

La otra historia involucra a un niño de, aproximadamente, diez años de la misma zona, que se encontraba desabrigado, al cual le consiguieron una campera, proveniente de la donación de uno de los comerciantes, lo que provocó las lágrimas de emoción del niño, quien tomó de la mano a Fabian y lo llevó a donde estaba su familia, fue entonces cuando el chico se sacó la campera que recién le había regalado, para dársela a uno aún más chico que él.

Conciencia solidaria

A raíz de este ultimo caso, el entrevistado aseguró que “la organización más solidaria se da entre la gente que lo sufre”, y es eso lo que intenta explicar en las distintas charlas que dan en las escuelas del partido de La Matanza, a la que asisten con la red.

El propósito de las charlas esta en explicar el concepto de “cultura solidaria”, que no consiste solo en ayudar a través de grandes actos, o por medio de mecanismo, tal como lo es la red, sino explicarles a los chicos qué es ser solidario, que es algo que se encuentra desde lo más simple y sencillo, como un saludo en el que se deseen cosas buenas para los demás.

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