N° de Edición 7144
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«La pandemia vino a evidenciar que somos seres interconectados y que tenemos necesidades de los demás para sostenernos en la vida»

«La pandemia vino a evidenciar que somos seres interconectados y que tenemos necesidades de los demás para sostenernos en la vida».

El psicoanalista y escritor Pablo Melicchio, habló sobre la incidencia de la situación del coronavirus y la cuarentena en el estado anímico de los individuos.

En pocos días se cumplirán seis meses de los ciclos de cuarentena establecidos en la Argentina a raíz de la pandemia producto del coronavirus y en este contexto, además de lo que refiere a la salud física y a las preocupaciones por la economía se presenta la incertidumbre respecto al emocional y psicológico de la sociedad.

En este sentido, Diario NCO dialogó con el psicoanalista Pablo Melicchio, para conocer cómo la situación de la pandemia y el aislamiento puede repercutir en el estado anímico de las personas y la importancia de diferenciar cuadros de malestares o angustias de casos de depresión u otras patologías.

Coronavirus y sus efectos en el estado anímico.

A modo de comparación, Melicchio comenzó por plantear y aclarar que «lo primero para señalar es esta diferencia importante entre síntomas, malestar y sufrimiento por un lado y psicopatologías o patologías mentales por el otro».

«Todas y todos acá y en cualquier lugar del mundo no pudimos salir indemnes de una pandemia, entonces, inicialmente, cuando la pandemia se empieza a expandir y en cada lugar del mundo en el que empieza a llegar si se conmovieron las subjetividades», sostuvo el psicoanalista.

Asimismo, el entrevistado agregó que «cada persona sufre una conmoción acorde a su estado y esa conmoción puede ser menor o mayor así, por ejemplo, la inicialmente, la población de niños, adolescentes y adultos no fue tan conmovida como la población anciana que fue la primera en hacer síntomas, enfermar y morir».

En este sentido, el también escritor destacó: «Es importante marcar, entonces que cada persona ha manifestado algún sufrimiento, algún malestar, algún síntoma psicológico».»Algunas personas con el correr de los días y con la renovación de las cuarentenas  han empezado a sentir que esto desestructuraba su personalidad, su identidad», manifestó el especialista.

A su vez, el profesional precisó que «de acuerdo a cómo estaba una persona antes de la cuarentena, cómo estaba su vida personal, familiar, en qué condiciones habitacionales estaba, económicas, si no se conmovió del todo esto es posible que esas personas no hayan sufrido grandes modificaciones en su vida».

Distinción entre malestares y depresiones

En línea con su planteamiento acerca de la diferencia entre las angustias y cuadros psicopatológicos más complejos, Melicchio explicó: «Con la depresión estamos dentro de lo que es una enfermedad mental,  que quien lo sufre en las formas más leves aparece desgano, falta de deseo para hacer cosas no le encuentro mucho sentido a la vida».

En este sentido, el terapeuta agregó y detalló que «en las formas más graves se pierde el deseo por todo, incluso por la vida misma y las personas pueden quedarse tirados en la cama y no hacer nada, no comer».

«Se estuvo hablando mucho este tiempo de que los síntomas que desencadenó la cuarentena podrían llevar a una depresión, pero creo que no necesariamente; creo que los síntomas que desencadenó la cuarentena llevan a malestares, sufrimientos en general y mínimamente personas que sí que han caído en cuadros depresivos», sostuvo el psicoanalista.

Asimismo, el profesional también mencionó que «hay personas que han caído en ataques de pánico, en trastornos de ansiedad y angustia y puede haber habido casos de trastornos psicóticos, pero lo importante acá es que no hay persona que no haya sentido una conmoción en su subjetividad con todo esto».

El Covid como intensificador

Por otro lado, en relación a la incidencia de la situación de la pandemia y la cuarentena en casos de angustias y depresiones, el terapeuta explicó: «Así como es más grave el coronavirus en personas con preexistencias físicas, de alguna manera, las preexistencias psíquicas presentan sus efectos».

«Ceo que el mayor problema es también hablar permanentemente de enfermedad y muerte. Son inevitables, no hay quien escape de esto, pero se niega en la vida cotidiana porque estaríamos más angustiados, entonces vamos entreteniéndonos con cosas que le van dando un sentido a la vida y le resta sentido a la muerte», agregó el entrevistado.

En este sentido Melicchio reafirmó que «por eso no hay persona que no haya tenido que o tenga un malestar, un sufrimiento no puede ser sin consecuencia el pasaje por una vida en relación a una pandemia».

Asimismo, el psicoanalista remarcó y sostuvo: «Estar guardados en casa, con distanciamiento social, no pudiendo ver a los seres que amamos, no pudiendo abrazar y besar y con miedo a enfermarnos y morir y contagiar y contagiarnos, todo esto generó estragos psicológicos en toda la población».

En línea con su planteamiento, el terapeuta planteó y destacó que «la primera etapa del coronavirus fue cuidar los cuerpos para no enfermar y no enfermarnos y creo que de un tiempo a esta parte, después de varios meses , ya se está hablando también de que hay que darle lugar a la salud mental que es probable que deje más secuelas».

El momento decisivo

Por otro lado, con respecto a si es posible que una persona pueda identificar que atraviesa por un estado de angustia o de depresión, el especialista explicó: «Hay síntomas psicológicos, físicos y psicofísicos que vamos teniendo para empezar a pensar si la persona se puede dar cuenta si está cursando un cuadro depresivo»

En este sentido, el psicoanalista precisó que «a veces la misma persona se boicotea o no tiene la capacidad para registrarse pero sí aparecen estas señales y la persona advierte que están apareciendo o alguien está con la persona que empieza a sentir algunas modificaciones en su personalidad, se puede percibir».

En línea con su explicación, el entrevistado señaló: «El psicoanálisis habla del deseo, el deseo como determinante y en este caso las personas que pierden el deseo empiezan a caer en grandes vacíos;  uno podría decir en, líneas generales, que la vida no tiene sentido le vamos dando sentido».

«Creo que sí, que la persona puede ir detectando que no está bien y volvemos a la singularidad ya que hay personas que cuando empiezan a sentirse mal piden ayuda y otras van cayendo cada vez en pozos más profundos y ya no tienen a veces ni fuerzas para pedir ayuda», consideró y puntualizó Melicchio.

La búsqueda y voluntad de mejorar

Por otra parte, en relación a la posibilidad de que quienes atraviesan por un estado de angustia o un cuadro depresivo puedan identificar que requieren buscar ayuda profesional, el terapeuta señaló: «Todos y todas tenemos, en algún momento de la vida, malestar, sufrimientos pero hay quienes quieren recorrerlo esto repensarse a partir de estos indicadores».

En este sentido, el profesional comentó que «los malestares y sufrimiento son indicadores de que nuestras vidas no andan bien en algo, que tenemos alguna pregunta que hacernos y por lo tanto, buscar la respuesta a esa pregunta».

«Cuando nos aparece un síntoma o un sufrimiento es una pregunta y es un camino a recorrer, pero también están las personas que se quedan en la queja, en el malestar y no hacen nada y tienen vidas así, como que se limitan a sí mismo», planteó el entrevistado.

En línea con su planteamiento, el psicoanalista consideró: «Me parece que al ser un camino a recorrer hay gente que se anima y hay gente que no y cuando esto se agrava ya estamos en el campo de una patología mental».

Sin embargo, Melicchio también quiso remarcar que «Pero podemos pensar que la persona también puede decir ‘esto que me está pasando no quiero que me suceda, quiero hacer algo con esto que me está pasando y lo hablan con algún ser querido o también consultan, por ejemplo, un psicólogo»

«Las terapias suelen traer a las personas que se hacen preguntas y que tienen algo que les esta molestando y quieren liberarse de ese malestar. Freud hablaba del malestar en la vida cotidiana así que de alguna manera, lo que pasó con el coronavirus es que universalizó el malestar», planteó y sostuvo el especialista

En este sentido, Melicchio agregó que «hay personas que ya tenían un malestar y este se agravó o no. Hay personas que a partir de la cuarentena pudieron repensarse, en ese sentido, creo que se abrieron un montón de preguntas y hay que ver quiénes se animan a recorrer esas preguntas para encontrar respuestas»

Por último, el psicoanalista sostuvo: «Volviendo a la depresión que lleva a un vacío existencial, creo que a esto estamos invitadas e invitados a partir de ahora, a construir esa nueva normalidad, a poblar de nuevos sentidos, a humanizarnos y saber que la pandemia vino a evidenciar que somos seres interconectados y que tenemos necesidades de los demás para vivir y sostenernos en la vida».

Fuente fotografía: entrevistado Pablo Melicchio.

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