N° de Edición 6907
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Juicio: El rol que le cupo al SMATA en los desaparecidos de Mercedes-Benz

Juicio: El rol que le cupo al SMATA en los desaparecidos de Mercedes-Benz.

Se realizó una nueva audiencia en los Tribunales Federales de San Martín, por los 14 obreros desaparecidos de Mercedes Benz.

Entre quienes declararon lo hizo Victoria Basualdo, doctora en Historia por la Universidad de Columbia, investigadora del Conicet y coordinadora del programa “Estudios del trabajo, movimiento sindical y organización industrial”, de Flacso Argentina.

La historiadora de la Universidad de Columbia y Flacso e investigadora del Conicet declaró en San Martín en el marco del juicio por delitos de lesa humanidad que involucran a la automotriz alemana.

Las investigaciones

Victoria Basualdo aseguró que “este caso ilumina también otras tramas, como el papel que cumplieron algunas dirigencias sindicales en este proceso represivo, como claramente muestra el caso de José Rodríguez y su papel en la persecución desde el SMATA a sectores combativos».

En esta entrevista explica la responsabilidad empresarial en el genocidio, su relación con los nazis, la participación de la burocracia sindical y la vinculación de Mercedes Benz en la apropiación de niños y niñas y la primera reflexión a la que fue invitada a compartir es que en esta causa no hay empresarios imputados…

En ese sentido la historiadora aseveró: “No, tal cual, nunca se aceptó el llamado a indagatoria a figuras empresariales como Tasselkraut, gerente de producción de la empresa y Cuevas, a cargo de la Gerencia Legal. Por eso era un gran desafío este testimonio, que tenía como objetivo transmitir las investigaciones realizadas”

“Las mismas fueron llevadas a cabo por un gran equipo interdisciplinario del AEyT de FLACSO, el CELS, el Programa Verdad y Justicia y la Secretaría de Derechos Humanos entre 2014 y 2015, y publicados en el libro «Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad», trabajo que se sigue sosteniendo en colectivo”, añadió la entrevistada.

Y luego aportó que “a la hora de pensar en la judicialización de las responsabilidades empresariales, lo primero que salta a la vista es que existen trabas durísimas en distintas instancias que bloquean de distintas formas el avance de estos temas. El juicio por los desaparecidos de Mercedes-Benz, se realiza sin imputados empresariales, porque la jueza se negó a llamar a indagatoria a los responsables, a pesar de la cantidad inmensa de prueba y es un ejemplo perfecto de esto”.

Analogía con otras causas

En línea con sus dichos, Víctoria Basualdo expresó que “otro claro ejemplo de esto es la megacausa de Jujuy en trámite oral en la actualidad, que incluye casos estrechamente vinculados con la responsabilidad de Ledesma y Mina El Aguilar y que sin embargo también excluyó a los imputados empresariales como consecuencia de las faltas de mérito a Carlos Pedro Blaquier y Alberto Lemos”.

“Todo esto se suma a decisiones recientes como la decisión judicial de no avanzar en imputaciones a figuras empresariales en casos emblemáticos de Tucumán, como el ingenio ‘La Fronterita’, donde funcionó un espacio de detención y tortura dentro del territorio de la empresa, como se puso de manifiesto muy claramente en el juicio por el ‘Operativo Independencia’ en Tucumán” agregó.

Por otra parte, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dio otra señal tremendamente negativa en las últimas semanas cuando al fallar en la causa Ingenieros, referida a un reclamo laboral iniciado por la hija de un trabajador desaparecido de la empresa siderúrgica Dálmine Siderca del grupo Techint.

La Corte sostuvo que los reclamos laborales derivados de delitos de lesa humanidad son prescriptibles, una decisión que implica una regresión inconmensurable y una violación de principios básicos, comenzando por el Código Civil».

Los núcleos de poder

Más adelante, la investigadora consideró que lo que se avanzó fue “gracias a la lucha de los organismos de DDHH y de las organizaciones sociales. Por un lado es un panorama enormemente complejo por todas estas decisiones judiciales regresivas que bloquean y frenan el avance de causas de responsabilidad empresarial”.

Además sostuvo que “al mismo tiempo, me parece fundamental valorar el impacto y resultados de la lucha colectiva emprendida por los sobrevivientes, sus familias, los organismos y una gran cantidad de organizaciones que llevó a que la cuestión de la responsabilidad empresarial pudiera plasmarse en el proceso de judicialización”.

“No existe otro lugar en el mundo en este momento que tenga la cantidad de causas involucrando cuestiones de responsabilidad empresarial, es realmente muy significativo el avance en el planteo del tema a nivel judicial, aún con todas estas trabas y obstáculos”.

Y puso como ejemplo: “La sentencia obtenida en la causa Ford, que dio 15 años de cárcel al exmilitar Santiago Omar Riveros, pero también los 12 años de cárcel al exjefe de Seguridad de Ford Motor Argentina Héctor Sibilla y de 10 años al exgerente de Manufactura Pedro Müller (considerándolos partícipes necesarios en las violaciones a los derechos humanos) es histórica, y fue titular en los principales medios de comunicación de decenas de países del mundo”.

“Me parece entonces muy importante ver que los procesos de organización y de lucha tienen logros, que tenemos que sostener y valorar, especialmente en tiempos de tanto retroceso. En cada una de estas causas hay planteada una batalla judicial, e incluso la CSJN registró dos votos en minoría que contradijeron en forma absoluta a la mayoría, sosteniendo la imprescriptibilidad y la responsabilidad de Techint”.

Entonces, sin duda no alcanza con lo obtenido, pero creo que logramos un punto de partida para pensar algo tan complejo y tan difícil de plantear en un sistema en el que estas grandes corporaciones constituyen núcleos de poder determinantes, con una influencia fuertísima sobre el territorio, las condiciones de vida y de trabajo. Y como resultado de una acumulación de luchas de diversos sectores, estamos logrando avances, aún en un contexto de regresividad total como el vivido en el gobierno de Macri”.

El rol del SMATA

El caso de Mercedes-Benz es un caso tremendamente relevante que nos convoca a profundizar el camino del señalamiento de la responsabilidad empresarial, enlazando además con otros procesos de vinculación entre poder económico y represión a gran escala.

La evolución histórica de esta empresa incluye capítulos de colaboración con el nazismo, empleó a nazis exiliados como Aldolf Eichmann (que trabajaba en Mercedes-Benz Argentina cuando fue llevado a Israel para su juzgamiento por su participación en el Holocausto), y la evidencia sobre la participación de la empresa en la represión a los trabajadores en la dictadura es muy contundente en una gran cantidad de sentidos.

Los documentos de archivo muestran una relación permanente de figuras de la empresa con representantes de las fuerzas armadas, la provisión de información clave para el proceso represivo, el secuestro de obreros dentro de la propia fábrica, la provisión de recursos logísticos y materiales.

Este caso ilumina también otras tramas, como el papel que cumplieron algunas dirigencias sindicales en este proceso represivo, como claramente muestra el caso de José Rodríguez y su papel en la persecución desde el SMATA de sectores combativos.

Es un caso impresionante para ver el proceso de rebelión y organización de sectores combativos en 1975, y sus disputas no sólo con las fuerzas represivas y las direcciones empresariales, sino también con sectores que asumieron como propio el combate contra los sectores combativos, como es el caso claramente de José Rodríguez y el conflicto que se dio en Mercedes-Benz en octubre de 1975.

El robo de bebés

A renglón seguido Victoria Basualdo explicó que “la vinculación de diversas figuras de la empresa con represores fue muy estrecha, y en el caso específico del robo de bebés hay que referir al caso de Rubén Luis Lavallén, quien luego de estar al frente de la Brigada de Investigaciones de San Justo, que funcionó como Centro Clandestino de Detención donde estuvieron cautivos algunos de los trabajadores de Mercedes-Benz, fue contratado por la automotriz como responsable de la seguridad de la planta”.

Y como corolario añadió: “Lavallén fue además el apropiador, luego del asesinato de sus padres en el marco del Plan Cóndor, de Paula Eva Logares, que fue la primera nieta restituida en democracia. El conjunto de cuestiones que confluye en este caso es realmente impresionante, es claramente un proceso que permite ver la importancia que tuvo y tiene el conflicto laboral, la organización sindical y la defensa de derechos de los y las trabajadores/as”.

 

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