N° de Edición 6809
Fototitulares

Jorge Lugones: «El Papa sigue soñando con la patria grande latinoamericana

Jorge Lugones: «El Papa sigue soñando con la patria grande latinoamericana.

Entrevista exclusiva al obispo de Lomas de Zamora y presidente de la comisión episcopal de pastoral social Jorge Lugones:

«El Papa sigue soñando con la patria grande latinoamericana, porque sin ella no tenemos salida»

El prelado puso en marcha en Argentina (y con notable éxito) el programa ‘Cuidadores de la Casa común’, basado en la ‘Laudato si’, que aglutina a 3.000 jóvenes vulnerables

«Muchos de los detractores (del Papa) están en la teoría pero no bajan al territorio. Nosotros estamos en el territorio»

«En la Iglesia, hemos emprendido un camino de esperanza con mucha fuerza y mucho ánimo, y que el Espíritu está soplando este aire fresco»

«(Al Papa) lo hemos encontrado muy bien, muy lúcido, con muchas ganas y con mucha fuerza»

«(El Papa) siempre apostó por un protagonismo del segundo plano. Podría describirla como el camino de Santa Teresita de Lisieux. Ese caminito espiritual desde lo pequeño, más que desde lo visible»

«(El Papa) siempre soñó y sigue soñando con ella. Todos soñamos con la patria grande latinoamericana, porque sin ella no tenemos salida»

«Veo una Iglesia (española) que es mayor, no sé si envejecida. Y un poco distante de la gente»

El obispo de Lomas de Zamora, Jorge Lugones (Buenos Aires, 1952), es filósofo, teólogo y…veterinario. Quizás el único prelado veterinario del mundo. De ahí, su amor por la naturaleza. En 2014, un año antes de la ‘Laudato si’, publicó ‘Una tierra habitable para todos’. Y para aplicar la encíclica sobre la ecología integral de Francisco, puso en marcha el proyecto ‘Cuidadores de la Casa común’, que empodera a 3.000 jóvenes vulnerables. Amigo del Papa (y no sólo por ser jesuita como él), acaba de verlo y asegura que Francisco continúa «con muchas ganas», que sus detractores no pisan tierra, que quiso ir a Argentina, aprovechando su viaje a Chile, y que «sigue soñando con la patria grande latinoamericana». Desde la distancia, el prelado argentino ve a la Iglesia española «mayor, envejecida y un poco distante de la gente».

El coloquio al que hemos asistido recientemente en París entre dos instancias, una secular y otra católica, como la OIT y el Vaticano, no es muy habitual. ¿O sí?

Yo creo que la Iglesia católica siempre está vinculada a la sociedad civil por los temas sociales. No conozco tanto acá en Europa, pero sí nosotros, por lo menos en Latinoamérica, siempre trabajamos con sectores del mundo del trabajo.

Además, en Latinoamérica, también se organizan encuentros a nivel regional, donde se invita a personas que no sólo son de la Iglesia. Y lo mismo hacemos, cuando celebramos lo que se llama “La Semana Social” en Argentina, donde invitamos a políticos de distintos sectores y a gente de movimientos sociales, de distintos colores políticos y no necesariamente católicos.

Usted intervino el último día en el Coloquio internacional de París

Sí, tuve una ponencia donde traté precisamente de exponer este tema que nos preocupa a todos: el tema del trabajo. En 2019 se cumplen cien años de la OIT, que ya en 1919 hablaba del trabajo decente. Nosotros también queremos proponer no solo el trabajo decente sino el trabajo digno, que ya comprende algo más, y es considerar a la persona en todas sus dimensiones.

Hoy vemos que el trabajo está muy depreciado. Muchas veces incluso no podríamos decir que se habla de trabajo, porque hay trabajo esclavo y esto es una contradicción, ya que “trabajo” y “esclavitud” son dos términos que se contradicen. El trabajo es algo que libera a la persona siempre que se respeten las condiciones laborales de descanso, vacaciones, salario digno y cobertura social para la persona trabajadora y su familia.

También presentó y, con notable éxito, el proyecto de ‘Cuidadores de la Casa Común’

Sí, es un proyecto basado en “Laudato si”, la encíclica del Papa, porque hemos visto la posibilidad de difundirla en Latinoamérica, sobre todo en Argentina. Allí la hemos difundido porque me ha tocado este tema desde la Conferencia Episcopal, y con este espíritu vimos que había una muy buena recepción en muchos sectores, entre los laicos sobre todo, que están trabajando de capacitadores en sectores populares.

El proyecto prendió muy bien, porque enseguida comenzaron a proponer acciones, en especial desde la pedagogía y la educación popular, para animar y ayudar principalmente a los jóvenes que están en vulnerabilidad.

Cuidadores de la casa común

¿Y en qué consiste, en líneas generales, el proyecto “Cuidadores”?

Se llama Cuidadores porque la encíclica se llama “Laudato si”, es decir, alabado seas, de San Francisco de Asís. Y el subtítulo que el Papa le pone es esta metáfora del “Cuidado de la Casa Común”, donde la casa es el planeta.

Se trata no de solo cuidar las situaciones de deterioro que está viviendo el planeta hoy en día, sino también a quienes vivimos dentro, especialmente a los más pobres y los descartados, los que están fuera del sistema y no son considerados.

Ante eso, y después de esta conferencia explicativa de “Laudato si”, este grupo de pedagogía popular y de trabajadores en distintos lugares, con jóvenes en situación de vulnerabilidad, comenzaron a desarrollar este proyecto que se llama “Cuidadores de la Casa Común”.

¿Cómo puede un joven complementar el cuidado del ambiente y el cuidado de la personas?

Pues cuidándose a sí mismo. Por eso, iniciamos el proceso, mostrándoles que el Papa los tiene en cuenta y les envía una carta. Se trata de una pedagogía específica para comenzar a introducir a todos ellos en el proceso.

Y, una vez metidos en el proceso, ¿qué?

Después, se les consigue una beca para movilizarse y poder cumplir un horario de asistencia. Y luego comienza la capacitación, donde se proponen distintos trabajos que tienen que ver con el cuidado de la Madre Tierra, pero a la vez que generan trabajo.

Es un proyecto, por tanto, integral. Porque justamente, cuando Francisco habla de la crisis integral, dice que no es sólo la crisis del planeta y de los distintos biomas, sino también de la persona humana. Y estos chicos y chicas son los más deteriorados del sistema.

¿Cuánta gente se moviliza en torno a este proyecto?

Argentina tiene 24 provincias y estamos en 15. Con 3.000 jóvenes. Evidentemente, este proyecto apunta a un proceso, no a un espacio. Como dice Francisco, el tiempo es superior al espacio. Y nosotros apuntamos a un proceso, porque el joven es itinerante y a veces va y viene. Uno siempre empieza con 20-25 personas y no termina con 25, porque algunos se van quedando en el camino.

Pero, ellos mismos, -hemos visto sus testimonios en el barrio- después ya tienen otra mirada sobre la vida, Otro horizonte. Y eso a nosotros nos parece muy importante. De ahí que yo siempre les digo a los chicos, al terminar una jornada o una capacitación: “Miren que las pibas y los pibes del barrio los están mirando a ustedes. Y están pensando: ¿Cómo es que este pudo, y yo…?”.

Después del proceso, muchos de ellos quieren terminar la escuela, porque la mayoría no la ha hecho. Vienen mamás jóvenes con sus niños, porque muchas tienen niños. Vienen jóvenes que han estado en el consumo de drogas. Otros con situaciones delictivas. Estamos en este sector, el de los vulnerables psico-afectivos.

Son frutos concretos de una encíclica

Frutos concretos de una encíclica que se ha puesto en marcha en este sector. Con esta creatividad de la capacitación para el trabajo y para que el día de mañana puedan valerse por sí mismos.

¿Y en las demás provincias argentinas, los obispos están ayudando?

En algunas provincias han colaborado los obispos y en otras hemos tenido la colaboración del Estado provincial. Hay una provincia, Entre Ríos, donde el Ministerio de Desarrollo Social Provincial lo tomó como una política de Estado provincial, y estamos en 7 ciudades, ayudados y sostenidos por el Ministerio.

¿Siguen creciendo?

Seguimos creciendo. Y se van abriendo nuevos centros en distintos lugares. Además, esto se pudo hacer en red, porque existía ya una base que se llamaba los “Bancos de la Buena Fe”. No sé si te acuerdas de este economista de la India que hizo un proyecto para los pobres, para prestar microcréditos.

Sí, Muhammad Junus

Sí. Esto lo implementó el Estado argentino y se había creado una red. Nosotros conocíamos a personas que trabajaron en el Banquito de la Buena Fe o en microcréditos que estaban en todo el país. Y desde esa red también pudimos difundirlo a personas que ya estaban trabajando en sectores populares, y poder apuntar a los jóvenes.

Medidas concretas que contrarrestan lo que el Papa llama la “economía que mata”

Exactamente. Y ésta es una economía donde primero está la persona, la formación, el cuidado de esa persona, el cuidado del ecosistema y también la posibilidad de un trabajo digno. Y una capacitación para ese trabajo. Porque para cada trabajo, se necesita una capacitación.

Lo que más les interesa al comienzo a los pibes son las huertas orgánicas. El trabajo con la tierra. Y lo que hemos hecho desde esta organización es apuntar a lo que llama el Papa en la encíclica el “conversatorio”.

¿’Conversatorios’ con quiénes?

Estos conversatorios se han hecho con distintas instituciones: con universidades nacionales, con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, que es el INTA. Con la Comisión Nacional de Investigaciones Científicas (CONICET) y con distintos actores, para que nos ayuden a capacitarlos en distintos roles, que pueden ser la agricultura familiar, los pesticidas naturales o la reforestación.

El INTA preparó a los chicos para reforestar y pudimos hacer un convenio con una empresa del Estado, que lleva el mantenimiento de una autopista, para reforestar sectores en su recorrido. Los chicos se formaron en el INTA, al instituto se le compraron los árboles para reforestar, se reforestó y la empresa pagó el trabajo.

¿Hay más sectores en los que insertan a los chicos?

Un sector que interesa mucho también es el de las energías renovables. En el primer curso que dimos hace tres años, uno de los chicos, cuando llegó a su casa después de la capacitación, unió botellas plástico, las pintó de negro, conectó dos mangueras, y puso un calefón solar para su casa. Muy precario. Pero ahora, después de este tiempo, hemos progresado, lo hemos mejorado y los estamos haciendo también para comercializarlos.

El sector de guía turístico está muy solicitado porque la provincia donde se desarrolla está justamente entre dos ríos, el Paraná y el Uruguay, y tiene una zona de lagunas. Muchos de estos chicos vienen de esas zonas y se preparan para acompañar a hacer avistaje de aves y rutas turísticas por el río.

Otro de los oficios que han elegido ha sido el de la mimbrería, que era un arte que se había perdido. Una artesanía para modelar piezas de mimbre. Había una familia de San Pedro, de la provincia de Buenos Aires, que tenía un taller y ya había cerrado. Pero su hijo quiso que volviera a surgir este emprendimiento y dio estos cursos.

Cuando el Papa dice que el capitalismo financiero mata, imagino que al capitalismo neoliberal no le gustará nada

Sí. A propósito del número 109 de “Laudato si”, algunos laicos de organizaciones del Norte han hecho críticas. Organizaciones del Norte que tienen sus…

¿Con el Norte se refiere a Norteamérica?

Sí. A Norteamérica con sucursales en Argentina y en distintos países. Son los principales detractores de esta parte de la encíclica, concretamente del 109 en adelante, cuando justamente habla de la política y la economía gobernada por el paradigma tecnocrático: las finanzas ahogan a la economía real.

Hay resistentes fuera, pero también los hay dentro de la propia Iglesia

Creemos que sí.

¿Esos resistentes van a ganar la partida?

Yo creo que no se trata de ganar o perder; se trata de sentido común. También de fe y esperanza. Lo que el Papa está proponiendo es un camino de esperanza. Y el Papa lo que dice es que una de las notas de la esperanza es la espera confiada que se hace acción. Muchos de los detractores están en la teoría pero no bajan al territorio. Nosotros estamos en el territorio. Creo que esto es significativo.

¿Es irreversible este camino o puede dar marcha atrás? ¿La primavera puede agostarse?

Bueno, uno no tiene la bola de cristal para predecir el futuro. Creo que hemos emprendido un camino de esperanza con mucha fuerza y mucho ánimo, y que el Espíritu está soplando este aire fresco. Así como Juan XXIII se refiere al Concilio como “esta brisa fresca”, creemos nosotros también que este es un “aire fresco”. Y no solo en la Iglesia sino a nivel mundial, de alguien que se está interesando por todas las personas y por la Madre Tierra. Por el planeta. Por el cuidado de la Casa Común. Nos parece que es una apertura muy grande. Y ya ve la repercusión que ha tenido a nivel mundial.

Usted también se preocupa por estos temas y publicó hace un par de años un libro titulado “Una tierra habitable para todos”

Cuento un poquito la historia del libro. Yo integraba en el 2006 la Comisión Episcopal de Pastoral Social e hicimos un trabajo conjunto entre Pastoral Aborigen del Episcopado, Cáritas nacional, la Universidad Católica y la Comisión de Pastoral social. Y surgió el libro, que se llama “Una Tierra para todos”. Trataba la problemática de la Tierra, la tenencia de la tierra, la concentración, la extranjerización, la tierra productiva, la tierra ociosa, la problemática de la la tierra en los pueblos aborígenes.

Fue algo interesante porque la UCA aportó indices de habitabilidad, que serían las condiciones dignas de una vivienda. Pero también del déficit habitacional; es decir, de la falta de vivienda. Todo esto se recogió en este libro, que se publicó en 2006, y “Laudato si” lo menciona, si no me equivoco, en la nota 113.

Lógicamente, el Papa lo conocía de cuando era arzobispo de Buenos Aires

Sí, lo conocía. Y en 2014 los obispos, desde la Comisión de Pastoral Social, pensamos y el presidente también nos propuso, que reflexionáramos nuevamente sobre este problema, porque era acuciante. Pero no solo el problema de la tierra, sino el de la contaminación. Empezamos a trabajar con un grupo de teólogos y especialistas en distintas ciencias y a coordinar el trabajo. También intervino un carmelita calzado que estaba en mi diócesis y que es climatólogo y doctor en física. Allí propusimos una primera parte del libro, que se titularía “La tierra como don”, donde explicamos la tierra desde el Génesis. También que Dios no pone al hombre como dueño de la tierra, para que se adueñe de ella, sino como un administrador y cuidador. Proponemos esa belleza que tienen los libros sapienciales sobre la creación, sobre la beldad y sobre el cuidado de la tierra.

Después tomamos a varios padres de la Iglesia, que dicen cosas muy fuertes sobre el tema de la tierra. Y finalmente, cómo ha ido evolucionando el magisterio de la Iglesia sobre este tema.

En la segunda parte del libro, que se llama “La Tierra como tarea”, intervienen distintos técnicos y especialistas. Se trata el tema del agua, el déficit del agua, la contaminación, la biodiversidad, el cambio climático, los transgénicos. Hay un capítulo que trata de una deuda interna pendiente con las comunidades aborígenes por cómo han sido tratadas.

Finalmente se hace propuesta, en distintos puntos, para que una familia, una comunidad, o quien quiera leer este libro también pueda hacer una prospección en su vida, una metodología para el cuidado de la creación. Es lo que el Papa propone en “Laudato si” en el capítulo VI, “Educación, espiritualidad y cambio de hábitos”.

Lo valioso de este libro es que se escribe un año antes de que salga “Laudato si”. Fue una intuición importante.

Hablemos un poco de su país, de Argentina. ¿Cómo va la famosa “brecha” de la que hablan ustedes?

Nosotros preferimos decir que necesitamos crear puentes más que brechas. Brecha ha habido siempre en la Argentina desde la época de la colonia. Y posteriormente, también. Estamos hablando del siglo XIX. No sé si usted ha conocido “unitarios y federales”. La patrona de la diócesis donde yo estoy es Nuestra Señora de la Paz y tiene que ver en este asunto.

Usted es obispo de Lomas de Zamora

Sí. Allí se puso, en 1860, la piedra fundamental, para levantar un templo por la paz, porque había un desgarramiento de luchas internas entre unitarios, federales, los del interior, los del centro y los de Buenos Aires. Y, es curioso, el gobernador de la provincia de Buenos Aires vino a poner esa primera piedra. Era Bartolomé Mitre. En 1864, se trae a la patrona, a la Virgen de la Paz, que es una imagen traída de Barcelona, inspirada en la aparición que tuvo san Ildefonso en el siglo VII (uno de los padres de la iglesia) en Toledo. Es la Virgen sentada en la cátedra. Parece que cuando se iba a sentar el obispo, la Virgen ocupó la sede con el niño y una rama de olivo. Por eso se la designó como la Virgen de Paz.

Providencialmente, después de que se entronizase a la Virgen en la sede de Lomas de Zamora, en la primera iglesia, estaba en ese momento generándose la Confederación de las Provincias en Argentina, que eran las provincias unidas del interior y Buenos Aires. En ese momento, la única que no había entrado en la Confederación era Buenos Aires. Y ocho días después que se introdujo la Virgen, Buenos Aires entró.

El primer milagro de la Virgen de la Paz

(Ríe) Realmente, fue un signo muy importante.

Dicen de usted que el Gobierno le teme y que es muy amigo de los sindicatos, de los gremios…

Yo no diría amigo. Sigo haciendo la misma trayectoria, la Pastoral Social de siempre, que es la relación con el mundo del trabajo: sindicatos, empresarios, movimientos sociales, mutualistas, cooperativistas. La misma tarea.

Lo que pasa es que cuando uno dice una palabra o dice algo que no le gusta al otro, siempre hay medios hegemónicos que son detractores de la persona pero nunca del sistema.

Los obispos argentinos se suelen quejar mucho de los medios. Incluso públicamente. ¿Tan mal está el panorama mediático?

Fíjese que el Papa, hace poco, en una entrevista con un periodista español, le pidió a la prensa tres cosas. Primero, que diga la verdad. Segundo, que evite las fake news. Y tercero, -lo dice de una manera fina- que no desparramen caca.

Son tres cosas que he experimentado directamente con periodistas que han mentido. Por ejemplo, dijo un periodista que he recibo personalmente al jefe del gabinete del gobierno actual… y no le conozco. Nunca lo vi en mi vida. Y como lo han puesto en una noticia, es palabra santa del periódico. Es un problema de hegemonía de la cual uno no se puede defender. Y, además, después casi nunca revierten la noticia si fue o no cierto.

El Papa decía también, recientemente, que los medios de comunicación estamos perdiendo la característica de ser servicio público

Y de informar, porque también yo creo que el periodismo está para informar, aunque también hay un periodismo de investigación.

También dicen de usted que es amigo del Papa

Tenemos relación, porque somos jesuitas. El Papa, cuando era arzobispo de Buenos Aires, me consagró obispo en el de Chaco, al este del país. Siempre hemos tenido relación desde mi formación como estudiante de la Compañía.

Desde entonces han conservado la amistad, imagino

Siempre. Pero además fue mi rector, cuando estuve en el seminario de los jesuitas. Cuando yo entré, él era provincial. Y cuando pasé al escolasticado, él era el rector.

Acaba de estar con él en la visita ad limina

Sí, estuvimos con él personalmente.

¿Cómo lo encontró?

Lo hemos encontrado muy bien, muy lúcido, con muchas ganas y con mucha fuerza.

¡No se cansa!

No se cansa. Y hemos estado más de dos horas haciéndole preguntas, por supuesto, a puerta cerrada. Y él contestando.

¡Qué daría un periodista por estar allí!

Tremendo. Nos hicieron dejar todos los celulares.

Ah, ¿sí?

Medidas de seguridad.

Con los golpes que recibe, la gran mayoría de las veces injustos, ¿no le duele ser tratado injustamente por la gente, sobre todo por gente de dentro de la institución?

Yo creo que tiene esa virtud, que siempre ha predicado desde que le conozco, la teología de la encarnación y la cruz. Esta teología es fundamental en su vida.

Él siempre apostó por un protagonismo del segundo plano. Podría describirla como el camino de Santa Teresita de Lisieux. Ese caminito espiritual desde lo pequeño, más que desde lo visible. Cuando fue Arzobispo y Cardenal de Buenos Aires, iba en colectivo, no tenía chófer. Siempre se manejó de la misma manera. Es un hombre austero, sencillo, y a quien la gracia de Dios le ayuda a llevar la cruz.

Todos tenemos que llevar la cruz y eso incluye que también los de dentro lo denigren y lo difamen. Pero, ante las situaciones tan graves a nivel mundial que veo (el hambre, la trata de personas, el deterioro de la naturaleza y el calentamiento global, una tercera guerra mundial en trozos en distintos lugares, la muerte y el hambre en el mundo), creo que uno no puede quedarse en minucias, digamos, -no sé si entiende lo que quiero decir- con cosas tan grandes para resolver y acompañar.

Perfectamente entendido

Francisco es un hombre que no es detallista sino que está en el detalle, que es distinto. Un hombre que tiene una delicadeza con cada persona, que es capaz de llamar por teléfono.

Imagino que le habrán invitado ustedes a ir a Argentina. ¿La ansiada visita está más cerca?

Yo creo que sí, pero el Papa fue muy claro. Yo no sé si esto se podrá decir, pero él lo que nos dijo fue que pensó ir a Argentina en 2017, creo, cuando fue a Chile. Pero coincidió que las elecciones eran en diciembre, y lo invitaban para enero. En enero, en Argentina hay vacaciones. Es como agosto en España: una temporada un poco difícil. Así que por eso se postergó y se prefirió esperar. Eso fue lo que nos compartió. Posiblemente haya esperanzas, por qué no, de que vaya a Argentina. Lo que pasa es que este año todavía tiene cinco viajes más, y el último va a ser a Japón.

A España también la está dejando de lado

Aquí, a Francia, tampoco ha venido. A Alemania, tampoco. No hay que pensar que «no quiere venir a mi país», sino que tiene otras prioridades. Si usted abre la agenda que tiene el Papa de estos cinco o seis viajes próximos y se fija, aparece claro que está priorizando los lugares más escondidos y más pobres, como Bulgaria, Macedonia o Mozambique.

Las ‘famosas’ periferias

Yo creo que es un signo que nos está dando el Papa. Un signo de los tiempos. Porque el Papa habla mucho del discernimiento. En la última encíclica, además de espiritualidad, habla de discernimiento. Y no solo del discernimiento personal del individuo, sino de un discernimiento que podríamos decir comunitario, desde los signos de los tiempos. Y ¿de dónde sacamos estos signos? Pues de la realidad. De cómo vemos la realidad y la interpretamos a la luz del espíritu.

El Papa, con obispos argentinos

¿Cómo se ve desde Argentina la situación de la Iglesia española?

Voy a dar una opinión personal, no quiero incluir a nadie aquí; solo doy una opinión de lo poco que conozco.

Creo que es un Iglesia que se ha quedado un poco en el tiempo, y me parece que no ha apostado por la juventud. Veo una Iglesia que es mayor, no sé si envejecida. Y un poco distante de la gente.

Tal vez, a nosotros nos ha ayudado mucho más la religiosidad popular que existe en Latinoamérica, que es mucho más cercana y nos acerca mucho más, también, al pueblo. La tradición europea ha sido siempre más distante. Me refiero a la relación obispo y gente. Yo celebré en la Magdalena el domingo. Salí afuera y la gente venía a pedirme la bendición.

¿La Magdalena…?

La Madeleine es aquí, en Francia.

Una basílica

Sí, una basílica francesa.

¿Y la gente venía a pedirle la bendición?

Sí, y también había mexicanos y latinoamericanos. Y uno notaba la cercanía de la religiosidad popular, que nos ha marcado. La guadalupana nos ha marcado, y Juan Diego nos ha marcado. Y fíjese cuántas devociones marianas. Igual ocurre en España.

En España, la Semana Santa es multitudinaria y, sin embargo, eso no se traduce en un aumento de la práctica religiosa

Creo que Latinoamérica tiene otra continuidad. Por ejemplo, en Argentina todos los siete es San Cayetano, los diecisiete San Expedito… Hay mucha devoción popular a los santos. Las distintas advocaciones de Vírgenes, que en España también las hay, pero allí es muy fuerte. Los santuarios son muy visitados.

¿El Papa sigue soñando con la patria grande?

Siempre soñó y sigue soñando con ella. Todos soñamos con la patria grande latinoamericana, porque sin ella no tenemos salida. Nadie puede con la globalización. Nadie puede darse el lujo de mantenerse solo. Hoy nos unen los vínculos comerciales, y no la fe explícita, la fraternidad, la solidaridad. Tenemos que hermanarnos. Aunque haya distintos colores políticos, banderías políticas, no podemos dejar de pensar en la patria grande, porque nos parece que es una utopía. Es una utopía que en el tiempo tendrá que realizarse. No sé si la veremos nosotros, pero sí aportando esa pirámide invertida, que dice Francisco: de que los cambios salen de abajo hacia arriba y no al revés.

Fuente: Religión Digital

Deja tu comentario:

Tags
Mostrar más

Articulos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

[fbcomments]
Close