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Intervienen comisaria de la Tablada

Intervienen comisaria de la Tablada

Comisarías bonaerenses en la mira por tortura y abuso sexual. Un grupo de mujeres detenidas en una dependencia policial de La Tablada denunciaron que fueron abusadas y torturadas por oficiales de la bonaerense, pero no se trata de un hecho aislado, sino de una práctica común en la Provincia.

 

Más de 20 mujeres detenidas en la comisaría N° 3 de La Tablada, en La Matanza, denunciaron haber sido víctimas de abusos sexuales y torturas por parte de oficiales de la policía bonaerense.

La noticia trascendió la semana pasada y según consta en la denuncia, que realizó la Comisión Provincial de la Memoria y la Defensoría de Casación Provincial, las víctimas sufrieron torturas, golpes, requisas vejatorias, abuso sexual y otras formas de humillación por parte del personal policial, el 19 de diciembre y el 5 de enero pasados.

Según el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), “el poder judicial provincial aceptó un habeas corpus en favor de las mujeres, pero su intervención no garantizó que se hicieran las primeras medidas que son obvias y urgentes en cualquier procedimiento para preservar las evidencias de las torturas”.

Asimismo, el organismo de Derechos Humanos denunció: “Tampoco se priorizó las medidas de cuidado de la salud de las detenidas. A su vez, la investigación fiscal avanza de forma lenta y desordenada, sin que se hayan cumplido aún estos protocolos básicos”.

Cabe resaltar que la comisaría denunciada es una de las 20 dependencias que cuentan con medidas cautelares por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que sean clausuradas, ya que las condiciones de detención son graves y la vida e integridad física y psíquica de las personas alojadas en las mismas corren riesgo.

Comisarías del horror

Este hecho no es un caso aislado en la provincia de Buenos Aires. El CELS publicó el informe 2019 en el que denunció la violencia institucional a las que están expuestas las personas que son detenidas y privadas de su libertad por periodos prologados en las comisarías bonaerenses.

Espacios reducidos sin ventilación ni agua, baños tapados, e instalaciones eléctricas precarias son solo algunos de los aspectos que caracterizan los calabozos sobrepoblados de las dependencias policiales en la Provincia.

Además, el personal policial para custodiar a los detenidos en comisarías es escasa respecto a la cantidad de personas privadas de su libertad, y muchas veces, los policías “emplean violencia para disciplinar” a los detenidos y detenidas.

En este sentido, CELS remarcó: “La ilegalidad del uso de comisarías como ámbito de detención perma­nente implica que no puedan existir normas específicas para regular la vida diaria dentro de esas dependencias”.

Entre marzo de 2017 y noviembre de 2018, alrededor de 17 personas murieron asfixiadas o quemadas en las celdas. Estas muertes no fueron casos inevitables, sino una consecuencia de una política de encarcelamiento que viola los Derechos Humanos de las personas.

Una práctica prohibida

Desde el 2005, la práctica de usar las comisarias como espacios de alojamiento por tiempos prolongados está prohibida, ya que “no cumple con los estándares mínimos”. La cantidad de casos fue disminuyendo hasta el 2012. Sin embargo, a partir de 2013, la cantidad de personas privadas de la libertad aceleró su aumento y, a partir de 2014 todo empeoró y diferentes organismos de DDHH denunciaron la situación.

“Cuando en diciembre de 2015 Cambiemos asumió el Gobierno provin­cial, estas agrupaciones le advirtieron a la gobernadora María Eugenia Vidal que heredaba un sistema montado durante el mandato de Daniel Scioli”, expusieron en el estudio.

En este sentido, desde CELS indicaron que “las adver­tencias fueron desoídas por la gobernadora” y “casi cuatro años después, las estadísticas muestran que el ritmo de crecimiento de la población privada de la libertad se intensificó durante la gestión de Cambiemos”.

Entre 2013 y 2018, el número de personas alojadas en comisarías aumentó un 105 por ciento. La cifra de detenidos llegó a 4.000, de los cuales el 91 por ciento eran hombres y el 9 por ciento mujeres.

“Las comisarías son el eslabón más precario de un sistema de encierro que está colapsado, pero que las autoridades sostienen con el argumento de que la sobrepoblación carcelaria se debe a que la policía es cada vez más efectiva en el combate al delito”, recalcaron en el informe y agregaron que “de este modo, en las comisarías bo­naerenses, el Estado renunció a garantizar el derecho a la vida”.

 

Fuente/ Foto: CELS

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