N° de Edición 7424
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Greenpeace denunció deforestación en el norte argentino

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 Greenpeace denunció deforestación en el norte argentino

El informe de la ong reveló que se talaron más de dos millones de árboles para el recambio de vías de tren.

BELÉN MOGNO

El cuidado de la flora se constituye como uno de los factores fundamentales para la preservación del equilibrio ecológico del planeta y la conservación y el desarrollo de las especies.

En este contexto, resulta clave la implementación de medidas y políticas que contribuyan a proteger los bosques y disminuir y/o evitar la destrucción y deforestación de los espacios verdes.

En este sentido, la organización Greenpeace dio a conocer un informe para denunciar y alertar sobre la tala de quebrachos en la Argentina para utilizarlos como dumientes de vías del tren.

Espacios verdes en peligro

En relación a la investigación difundida por Greenpeace, el informe reveló que «más de dos millones de quebrachos de entre 60 y 80 años de edad fueron talados los últimos años para ser utilizados como durmientes de vías de tren».

«Desde el año 2013 se realizaron licitaciones para la compra de 2,3 millones de durmientes de quebracho colorado y quebracho blanco. Esta cantidad de durmientes implica un impacto significativo en los bosques nativos», expuso la ong.

Asimismo, la entidad ecologista señaló: «Durante las últimas décadas la deforestación y la tala indiscriminada han colocado a la región del Gran Chaco al tope de los índices globales de pérdida de bosques nativos».

En sintonía con las estadísticas expuestas, el informe denunció que «el 85 por ciento de un ecosistema único como el quebrachal del Bosque de Tres Quebrachos (sudoeste de la Provincia de Chaco) ha sido destruido».

Antecedentes

El reporte elaborado por Greenpeace recordó: «La explotación intensiva del quebracho colorado en la región chaqueña se remonta a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX con la extracción para la producción de tanino y durmientes de ferrocarril desde de la provincia de Santa Fe hacia Chaco, Santiago del Estero y Formosa principalmente».

«Análisis estadísticos de mediados de la década de 1940 indican que, si se sumaran las toneladas de quebracho colorado utilizadas para producir extracto tánico, las empleadas para elaborar durmientes de ferrocarril y postes y las quemadas en forma de leña y carbón, se obtendría un total no inferior a 350 millones de individuos de esa especie», alertó la ong.

Al respecto de lo planteado, el material difundido denunció que «esta extracción intensiva, realizada durante esos primeros 75 años, provocó la degradación de 10 millones de hectáreas de bosques de la región chaqueña».

Además, la entidad advirtió: «A pesar de ser declarado «Arbol Forestal Nacional» en 1956, y de su importancia ambiental, económica y social, la sobreexplotación del quebracho colorado llevó a su estado actual de vulnerabilidad, y desde 1998 está entre las especies amenazadas de la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)».

«Si bien a nivel global está categorizado como de “bajo riesgo” por la UICN, en Argentina ha sido categorizada como “en peligro» ya que los quebrachales y otros bosques de la región chaqueña están sometidos a otras amenazas como los desmontes para agricultura y ganadería intensiva, y los incendios», subrayó el informe.

Amenazas al ecosistema

En lo que respecta a la situación de la región en la que se concentra la plantación del quebracho colorado, el escrito indicó: «Siendo la segunda región forestal más grande de Sudamérica luego del Amazonas, el Gran Chaco Americano concentra una importante diversidad de especies animales y vegetales, muchas de ellas únicas en el mundo».

A su vez, el reporte consultado por este medio explicó que «el quebracho se distribuye naturalmente en toda la región chaqueña, siendo también foco de la presión de expansión de la frontera agropecuaria y la tala indiscriminada histórica padecida por esos territorios».

«Durante las últimas décadas la deforestación y la tala indiscriminada han colocado a la región del Gran Chaco al tope de los índices globales de pérdida de bosques nativos y en Argentina acumula el 87 por ciento de la deforestación entre 2007-2018, según datos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (MAyDS)», agregó el informe.

Asimismo, Greenpeace enfatizó que «en el período 2014-2019 se perdieron más de 800 mil hectáreas de bosques chaqueños y, si bien en los últimos años hay una tendencia decreciente, durante el 2020 y lo que va del 2021 se desmontaron más de 130 mil hectáreas en el norte de Argentina, a pesar de las restricciones impuestas a partir de la pandemia».

Además, la ong advirtió: «El desmonte implica un cambio completo del uso del suelo, afectando irreversiblemente el ecosistema y a las poblaciones de esta especie, que son extraídas luego del avance de las topadoras. Asimismo, la tala indiscriminada y la falta de manejo adecuado de los bosques provocan una degradación, muchas veces drástica, que generalmente termina en zonas destinadas a la ganadería o la agricultura intensivas».

Búsqueda de preservación ambiental

Por otro lado y vinculado a las medidas a adoptar para combatir la deforestación del quebracho, desde Greenpeace plantearon que «los durmientes ferroviarios constituyen una parte fundamental del tendido de vía y un componente irremplazable».

«Actualmente existen diferentes tecnologías aplicadas para su fabricación, sin embargo la utilización de la madera sigue teniendo gran demanda a nivel mundial, a pesar de la preocupación global por el uso de recursos forestales para fines productivos e industriales», puntualizó el informe.

Al respecto, el escrito difundido organización ambientalista indicó: «En Argentina el durmiente de hormigón es utilizado en reemplazo de la madera para la renovación de vía completa, pero no es posible para tareas de mantenimiento y tareas específicas como puentes o cruces que requieren medidas especiales, para lo cual es necesario optar por otra alternativa tecnológica».

Por otra parte, la entidad citó que «desde la perspectiva climática, las emisiones de dióxido de carbono generadas por un durmiente de madera pueden ser hasta seis veces mayores que las producidas por un durmiente dehormigón, según señala un reciente estudio».

«Si bien la producción de hormigón genera también emisiones de gases de efecto invernadero, considerando que luego de la tala indiscriminada procede una degradación y posterior desmonte, las emisiones aumentan, al emitirse el carbono que podría quedar acumulado en el suelo y sistema radicular asociados», aclaró el informe.

Alternativas y reclamo de políticas

En sintonía con lo expuesto, el reporte señaló: «El durmiente sintético o compuesto es una alternativa que puede ser utilizada en reemplazo de la madera para tareas de mantenimiento y renovación de vías. Son realizados de diferentes materiales y muchos pueden producirse de la cadena de reciclado como restos de neumáticos y bidones de agroquímicos».

«Múltiples experiencias y estudios en todo el mundo demuestran que las alternativas a la madera son una realidad y están siendo aplicadas de forma masiva. Tomando sólo algunos ejemplos, en India, que cuenta con una extensa red ferroviaria, los durmientes compuestos están siendo utilizados de manera integral», subrayó el informe.

Al respecto, el documento difundido por Greenpeace criticó que «en Argentina, a pesar de que existen estudios y capacidad técnica sobre durmientes sintéticos, su desarrollo está retrasado».

Asimismo, el escrito consultado apuntó: «Recientemente una resolución conjunta entre el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable y el Ministerio de Transporte de la Nación promueve la producción de durmientes con materiales post consumo, sin embargo no contempla asignación presupuestaria ni plazos para el reemplazo de los de madera».

«Si bien la utilización de durmientes sintéticos u otra alternativa en principio podrían resultar económicamente un poco más costosa, el valor del bosque chaqueño con toda su biodiversidad y cultura, y su rol clave en términos climáticos, no tiene comparación», enfatizaron desde la organización ambientalista.

Por último y para finalizar, el informe de Greenpeace sostuvo: «La red ferroviaria nacional cuenta con más de 40.000 km de extensión, de los cuales están activos la mitad. Es momento de tener una red ferroviaria sustentable, para lo cual es clave abandonar el uso del quebracho para durmientes de manera definitiva».

Fuente fotografías: greenpeace.org.ar

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