Número de edición 7823
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Entrevista a Florencia Romano, primera árbitro del fútbol argentino

Florencia Romano, primer árbitro, nació en Tucumán hace 52 años.

Fue a mediados de los 90 cuando se plantó a Julio Grondona para poder dirigir su primer partido profesional en el fútbol masculino. Algo, totalmente impensado en aquellos entonces. Tiempo después, se dedicó al arte, cine y poesía.

Por Carolina Caramadre

carolinacaramadre@outlook.com

Florencia fue pionera de un fútbol femenino que prácticamente no tenía visibilidad alguna, pero su labor principal fue generar el espacio a las mujeres en todo el fútbol argentino. En los últimos años, el rol de la mujer en el deporte cambió su paradigma, y ya se han abierto muchas puertas que en las décadas anteriores no era posible.

Si bien todavía quedan varias cosas por revisar para terminar de alcanzar la ansiada igualdad, lo que se festeja es el cambio de mentalidad, algo que 25 años atrás era impensado.

Romano nació en Tucumán hace 52 años y su adolescencia la inició pateando una pelota. Cuando fue joven participó de un torneo de fútbol en donde tuvo que falsificar su documento para poder participar. El engaño perduró un tiempo, su nombre fue Roque y mantuvo el pelo corto. Al terminar su participación en el campeonato, decidió que su destino era seguir ligada al fútbol y decidió anotarse en un curso que ofrecía la Liga Tucumana. Nuevamente, cuando se fue a anotar, la percepción era de reojo, y pensando que ella fue a inscribir a su padre o hermano, a lo que contestó: “Es para mí”.

Terminó sus estudios con uno de los mejores promedios y cuando quiso empezar a dirigir, el presidente del Colegio de Árbitros de Tucumán le dijo que era imposible.Al terminar sus estudios secundarios con promedios muy altos, quiso dedicarse al arbitraje. El presidente del Colegio de Árbitros de Tucumán le negó dicha posibilidad.

Fue así que se mudó hacía Buenos Aires y el destino era el Sindicato de Árbitros Deportivos de la República Argentina (SADRA). Los estudios en SADRA nuevamente fueron muy satisfactorios, pero, las trabas seguían apareciendo en el camino de Florencia. De ese modo, se impedía que se reincorpore en la nómina de árbitros de la AFA, lo cual generó el enojo de la tucumana y comenzó una disputa.

En primer lugar, envió una carta documento hacía la sede Viamonte, la cual no tuvo respuesta alguna y tomó la decisión de hacer una huelga de hambre frente al edificio del fútbol argentino.

“No es sensato que una mujer dirija entre hombres”, fue la primera respuesta de Grondona ante las protestas de quien en su momento, Florencia era parte de la asociación de árbitros del fútbol argentino.

La denuncia por discriminación fue elevada por Romano, el ex presidente de la AFA tuvo que retractarse frente ante el Congreso de la Nación y la Secretaría de Derechos Humanos.

La contienda la ganó la tucumana y tuvo su premio el 4 de abril de 1998, cuando ese día realizó su sueño de debut como referí de un partido de la Primera D, entre Victoriano Arenas vs Muñiz. Sin dudas, una fecha que generó un antes y un después en el fútbol argentino.

Su análisis sobre el arbitraje femenino en la actualidad

“En la actualidad hay muchas más arbitras y asistentes. La AFA en ese aspecto no está poniendo dificultades ni cerró ninguna puerta, porque en su momento me encargué de abrirlas para todas. Pero el arbitraje femenino no está profesionalizado, porque nosotras cobramos un quinto de lo que cobran los árbitros hombres. Tenemos los mismos estudios a nivel técnico, la misma preparación, pero cobramos menos por el hecho de ser mujeres”, le dice la ex arbitra a Líbero desde Tucumán.

La única cuenta pendiente de la pionera fue dirigir un partido de Primera División del fútbol argentino. Romano ya está retirada de su labor como referí, sin embargo, logró todo lo demás: llegó a ser internacional y fue convocada para los campeonatos sudamericanos femeninos de 2003 y 2006 y para la Copa Mundial Femenina de Fútbol de 2003.​

En la actualidad estudia cine, escribe y es artista plástica: “Soy artista plástica y escribo poesía. He hecho algunas exposiciones colectivas y tengo publicados algunos textos. También me gusta mucho jugar al ajedrez. Mi papá me enseñó. Cuando puedo y tengo tiempo, suelo hacer algunas partidas”.A su vez, sus ambiciones crecen y hace dos años empezó a estudiar cine en el CIC (Centro de investigación cinematográfica). “Estoy guionando mi vida para hacer una película”, contó.

Romano dio un paso clave para iniciar el camino de las mujeres en el deporte en el fútbol argentino. Hizo crecer una lucha que hasta el día de hoy en día continúa. Su historia marcó una época y fue hecha para generar mayor igualdad en las condiciones de trabajo con el rol de los hombres en el deporte. La precursora tucumana ya colgó su silbato, pero con las herramientas del cine puede seguir expulsando las desigualdades en el fútbol argentino.

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