N° de Edición 6960
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Extranjero en su propia tierra: la lucha de la comunidad mapuche por ser reconocida en Buenos Aires

Extranjero en su propia tierra: la lucha de la comunidad mapuche por ser reconocida en Buenos Aires.

En una entrevista, el presidente del parlamento de la comunidad Mapuche-Tehuelche mencionó las vicisitudes que debe atravesar su pueblo para ser reconocido por el Estado.

 

 

 

Con motivo del estudio de las leyendas de los pueblos originarios, me entrevisté con Victor Hugo González, presidente del Parlamento de la Comunidad Mapuche- Tehuelche.

En el encuentro se destacó su predisposición para narrar las historias arquetípicas de su pueblo y muchas de sus valiosas leyendas. Pero también se acentuaron las dificultades que afrontan ellos, como institución para trabajar junto al estado.

Si bien, con algunos intendentes y funcionarios guardan una muy buena relación, en otros casos encuentran resistencias para ser recibidos y dialogar con las autoridades.

Uno de los cometidos más importantes para su comunidad es la recuperación de su cultura en lo referido a cuestiones concretas, como las pertenencias halladas de sus antepasados, esqueletos, utensilios, prendas y todo tipo de elementos que son de importancia para mantener viva su identidad y herencia.

Una cuestión que también es relevante es la poca dimensión que se le haotorgado a las leyendas, historias y creencias de los pueblos originarios. Sobre estas es muy poco lo que se ha transmitido en las instituciones educativas y sociales, lentamente la cultura mapuche y tehuelche (como las de otras comunidades) está siendo olvidada.

El intento de erradicación de la cultura originaria es un hecho histórico sabido por la mayoría de nosotros. Víctor Hugo González nos ha comentado que los conflictos más violentos entre los mapuches- tehuelches y los criollos han ocurrido desde la campaña del desierto de Juan Manuel de Rosas, culminando con una alianza entre él y los caciques aliados, forjando un tiempo de paz de corta duración.

Pero el mayor derrame de sangre sucedió en la conquista del desierto, comandada por Julio Roca, que generó una destitución ilegítima de las tierras, la cultura y la identidad de su pueblo.

“Aquel que no recuerda su pasado está condenado a repetirlo”

Esta frase, atribuida a varios personajes y momentos históricos de nuestra civilización, nos permite pensar en los orígenes de nuestra identidad como argentinos y latinoamericanos.

Nuestro pueblo es heredero de los conflictos entre culturas y civilizaciones diferentes; en consecuencia, ha desarrollado su propia esencia con las huellas de este pasado violento y cruel.

Presenta una hostilidad innata hacia lo diferente. Además; a veces, adrede; otras tantas, involuntariamente, se inclina auna posición occidental, capitalista y colonialista, a nivel cultural, social y económico; bajo el costo de silenciar los aspectos originarios de su propia tierra.

De este modo, indefectiblemente se somete a sí mismo a las acciones de discriminación y exclusión de sus propios antepasados y prójimos. Una cantidad indeterminada de argentinos reniega de sí mismo, añora tanto ser otro que no termina perteneciendo a ninguna parte; por lo tanto, su identidad queda a la deriva, y su futuro solo es una reproducción de un pasado hostil e intolerante, que pretende arrasar con aquello que no concuerda con los modelos dominantes.

El argentino: extranjero en su propia tierra

¿Cuáles son los efectos del destierro y casi exterminio de los pueblos originarios? Podemos responder que una consecuencia fue la construcción de un discurso que desmiente esta situación aberrante, o peor aún, la justifica. Un hecho que lejos está de pertenecer al pasado.

Porque se repite en nuestro presente a través de los mismos parámetros discriminatorios y violentos.Porque un sujeto que reniega de sus orígenes se margina a sí mismo; en efecto, no puede actuar en comunidad, se alimenta del odio y del ventajismo sobre el semejante, tiende a sobrevivir bajo el reino de la necesidad, echando culpas a otros de su propia situación.

Podríamos suponer que muchos hechos de violencia política, económica y social que ocurren en nuestro país cotidianamente hallan como factor este acto de renegación transmitido culturalmente, por instituciones que no saben valorizar y atribuir la importancia de los orígenes de nuestro pueblo, concientizando a los individuos en la tolerancia sobre lo diferente, y revalorizando algo más que la competencia y la acumulación de poder.

Siendo la identidad el factor más importante para contar con un futuro ¿qué consecuencias nefastas puede haber en un pueblo que reniega de esta? La existencia y presencia de los pueblos originarios podría servirnos de faro para encontrar un camino que nos alivie  a todos de  vivir en un estado de hostilidad hacia el prójimo, donde la única regla es pertenecer al sector dominante y aplastar al dominado.

Revalorizar y verdaderamente poner en agenda la importancia de la cultura de nuestros antepasados, sería efectivamente un acto de concientización sobre aquello que aun tenemos posibilidades de rescatar, o sea… a nosotros mismos.

 

 

 

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