N° de Edición 7122
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El lado íntimo de Enrique “Quique” Antequera, el otro “Rey de La Salada”

El lado íntimo de Enrique “Quique” Antequera, el otro “Rey de La Salada”.

El fundador de la feria Urkupiña se encuentra cumpliendo prisión domiciliaria luego de que, en 2018, fue procesado por encabezar una asociación ilícita que manejaba puestos ilegales y extorsionaba a puesteros.

Calmo y sincero, así se mostró Enrique Antequera en una entrevista que tuvo dos partes; esta primera, es un poco más biográfica en la que no solo contó cómo fundó Urkupiña, la primera feria de lo que hoy conocemos como “La Salada”, sino también de su vida personal y familiar.

Nació en San Justo, La Matanza, en una familia de seis, tres hermanos y sus padres. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Partido y actualmente se encuentra viviendo en Lomas de Zamora junto a su esposa y sus cinco hijos.

Entre mates y en una actitud humilde, señaló para “Declaración Jurada”, programa que se emite por Señal Somos, el gran desarrollo que tuvo La Matanza y, de paso, felicitó a las autoridades municipales “por lo mucho que han hecho”.

“Me crie en San Justo, La Matanza, una zona muy linda que ha crecido mucho. Cuando me fui a vivir solo, me mudé a Oro Verde y no había nada, solo la Mercedes Benz existía, pero ahora no conoces Matanza”, relató Antequera sobre la gran cantidad de asentamientos y urbanización que se puede apreciar en la zona.

Su infancia

Expresándose siempre como una persona que valora la presencia de los adultos responsables en el hogar, Quique Antequera habló de su padre como un hombre que se encontraba todo el día trabajando, como empleado municipal y también como taxista.

Por este motivo, aseguró, su madre se dedicó a la crianza de él y sus hermanos: “Eran tiempos lindos porque uno los disfrutaba, ahora mamá y papá salen a trabajar y los chicos quedan solos. De chico fui tímido, tranquilo y mamero porque siempre estaba en casa con mi mamá, cuidándonos”.

Sobre esto último, se permitió una reflexión de lo que pasa actualmente con los chicos que están, mayormente, solos en casa. En este sentido, pidió volver a ver “alguna vez en la vida, que las madres no salga a trabajar, que vuelvan tiempos atrás y pueda cuidar y comer con sus hijos en su casa.”

“Hoy tengo cinco hijos, una muy famosa que está en la tele. El sueño de ella es incursionar en el periodismo, los demás están todos estudiando y trabajando en la feria, continuando parte de lo que es lo mío hasta que yo pueda estar nuevamente trabajando”, dijo el virrey sobre su vida actual en el partido de Lomas de Zamora.

Con una figura materna muy presente en su vida, Antequera recordó, por otra parte, una de las frases que ella le decía y que lo impulsó en cada paso que dio a lo largo de su vida; la cual era, “seguí adelante y todo lo que quieras emprender te voy a apoyar”.

¿Cómo nació Urkupiña?

A la edad de 21 años y ya con hijos en ese momento, el contexto económico de la época no era el mejor para el país por la apertura de importaciones que había debilitado el mercado interno y, en consecuencia, muchas de las grandes marcas habían dejado de producir en Argentina.

A mediados de los 80´, sin empleo como consecuencia del cierre de fábricas, pero con experiencia en el rubro de la costura, Antequera tuvo que buscar otra forma de poder llevar un plato de comida a la casa y comenzó vendiendo “en el suelo, sobre una lona en Puente 12”.

“Yo trabajaba para las grandes marcas, tenía taller de costura. Por la importación se fue cayendo el mercado interno, como pasó en el Gobierno anterior, entonces no quedó otra que empezar a traer mercadería de afuera. Mitad blanco, mitad negro y en Puente 12, vendíamos en el piso lencería por docena y fui subsistiendo porque no había otra”, explicó Antequera.

Sin embargo, el trabajo no fue fácil para el fundador de Urkupiña porque debían soportar “las corridas” por parte de la Municipalidad local y de la Policía por la informalidad las ventas. Todo eso fue hasta que se presentó una oportunidad que abrió paso a la creación de una de las ferias más grandes de Latinoamérica.

“Un señor se acercó y nos mencionó que tenía un predio de piletas abandonadas. Si les gusta y quieren ir a verlo, se las alquilo, nos dijo. Preguntamos dónde quedaba y nos dijo que en Lomas de Zamora. En esos tiempos (en el 80´) había que cruzar al otro lado del Puente La Noria, no era fácil porque era peligroso, pero no quedó otra”, insistió Antequera.

Consolidar la primera feria

En 1988, Quique junto con otros puesteros, tuvieron su primer encuentro con el intendente, Bruno Tavano, quien los sorprendió con un llamativo pedido que fue más allá de poner todo en regla y pagar los impuestos correspondientes.

“Habilítense, paguen los impuestos que tengan que pagar, pero quiero otra cosa de ustedes. Quiero que sean la feria formadora de precios porque mi gente no puede comprar un jean, ustedes lo venden a 30 pesos y en el centro vale 200. Mi gente no se puede vestir”, fue la frase de Tavano que sorprendió a Antequera.

En ese año fue cuando comenzaron a alquilar el predio de piletas y en 1991 lograron comprárselo al dueño, entre todos los feriantes originales y junto a otros 300 más, que aportaron el dinero necesario “en sociedad” y conformaron Urkupiña, una feria que está desde los inicios de La Salada y que, afirmó Antequera, cumple con los pagos correspondientes.

“En el 95 se armó Feria Ocean, con los mismos feriantes, estaban mis socios trabajando ahí, se la compra la feria en el 95. En el año 98 se arma lo que es Punta Mogote, es el inicio de la feria real. Nosotros siempre nosotros fuimos pioneros, los demás fueron viendo el negocio y algunos se fueron perfeccionando y así surgió todo”, detalló.

De este modo, La Salada se conforma, actualmente, por la Feria Urkupiña, Feria Ocean y Punta Mogotes. Son mas de 15 mil las familias de feriantes que tienen un sustento gracias a este lugar y, de todo el complejo, son más de un millón los hogares que encuentran sustento.

 

 

 

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