N° de Edición 6937
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El INDEC reveló una nueva baja en la producción manufacturera

El INDEC reveló una nueva baja en la producción manufacturera.

Luego de semanas agitadas tras resultados electorales, el precio del dólar, el endurecimiento del cepo y nuevos aumentos, la noticia de la continuada caída de la industria viene a sumar mayor preocupación.

El segundo sector de la economía, es decir, el manufacturero, registró otro descenso y se suma a la larga lista de factores que preocupan a la estabilidad del país. Los números oficiales indicaron una baja del 5.1 por ciento interanual, pero que, respecto del mes anterior, rondó los 7 puntos consolidándose así una tendencia negativa que se suscribe desde mayo de 2018.

Para entender un poco más, Darío Banga desarrolló su columna económica, como cada viernes, en “Haciendo Radio” (producción e Diario NCO que se emite por la AM 850 los lunes, miércoles y viernes e 13 a 15). Comenzó brindando una definición y, luego, los datos oficiales difundidos por el INDEC.

“El rubro manufacturero es el segundo sector de la economía- el primero es el agrario, ganadería o la pesca- y se le dice manufacturero porque es el que transforma el producto primario”, explicó Banga y continuó enumerando los porcentajes que se registraron sector por sector.

“Si analizamos de manera particular, hubo una caída del 7.7 por ciento en lo que es textil, prenda de vestir, cuero y calzado. Refinación de petróleo, químico, refinación de caucho y plástico descendió 6 puntos, mientras que en los no metálicos y metálicos básicos el indicador fue del 9.1 por ciento”, detalló el economista.

Otras áreas como el papel, el porcentaje interanual alcanzó el 3.8, le siguió la producción de muebles con el 15 y la más grave fue para el sector de la industria automotriz con el 25.4 interanual, siempre hablando de porcentajes negativos.

Responsabilidad del Gobierno

Para Banga, este desplome en la producción tiene que ver con una decisión política que el macrismo asumió desde un principio. Por un lado, especificó el economista, “se dirigió la economía hacia un sector más financiero más que un sector de producción” y por el otro, se priorizaron las exportaciones que terminaron beneficiando únicamente al sector primario (agro- ganadería).

Profundizando un poco más, en primer lugar, el haber priorizado al mercado financiero provocó que el consumo fuera cada vez menor y eso terminó afectando de lleno a la economía de la producción porque, recordemos, la inflación, el cierre de fábricas y el aumento del desempleo acompañaron este contexto.

Pero, por otra parte, hubo un dato estadístico que es contradictorio y es que el sector primario, que abastece al secundario, mostró crecimiento durante los últimos años y para Banga esto, en un principio, no se comprende y que, sin embargo, apunta a que imperó una política agroexportadora en detrimento de la producción y del mercado interno.

“El crecimiento primario debería acompañar al secundario porque si la materia prima abastece a la manufactura debido a que hay consumo y por lo tanto vende, puede haber un crecimiento paralelo entre los dos sectores”, señaló Banga como algo lógico que debería suceder, aunque en la realidad no sucede.

“Si tenemos un crecimiento del 6 por ciento del primario y en el sector manufacturero, como el automotriz, tenés una caída del 24 esto quiere decir que el crecimiento del primario es únicamente por las exportaciones de un cierto grupo y la política fue orientada a eso, a beneficiar a una mínima parte”, manifestó el economista.

No estamos en 1880

Haciendo un poco de historia, en el período de 1880 – 1916 en el país el modelo económico que triunfó era el agroexportador. Época en donde exportábamos al mundo principalmente materias primas. Tal pareciera que esto es lo que, desde la política, se quiso replicar en la actualidad, pero no tuvieron en cuenta distintos factores importantes.

“En aquel entonces Argentina era campo, ahora tenemos industria y, sobre todo, pequeñas y medianas empresas que son en 80 por ciento del aparato productivo del país. El Gobierno le está errando si piensa en una política de 1880 porque no es el contexto”, afirmó Banga y habló de la realidad que están enfrentando las empresas hoy por hoy.

“Para darnos una idea de la construcción de estas políticas, en Buenos Aires, Córdoba y Capital federal tenemos en total196 empresas que entraron en concurso y 442 se presentaron en quiebra”, resaltó.

Previo a declararse en bancarrota, las fábricas deben atravesar un proceso concursal debido a una crisis que los coloca al borde del cierre. En ese momento, mediante una preselección, el Estado interviene para “tratar de salvarla” y si no puede, finalmente se declara en quiebra.

“El proceso concursal de quiebra que hubo personas jurídicas, sobre todo en Buenos Aires, CABA y Córdoba, fue creciendo cada vez más, pero qué significa la quiebra; significa la muerte jurídica de la persona jurídica, es decir, que la empresa no existe más. En últimos nueve meses hubo un incremento no solo del proceso concursal, sino también de la quiebra”, aseguró Banga.

Qué hacer para revertir la situación

Darío Banga desplegó un par de ideas que podrían ayudar a mejorar esta realidad que no solo se refiere a lo que es la caída de la producción, sino que hay que tener en cuenta el desempleo, el consumo que es cada vez menor y que hace difícil poder llegar, como bien se dice, a fin de mes.

“Principalmente uno tiene que tratar de que el salario alcance, esa frase lleva a un montón de políticas que tiene que llevar adelante el Estado, justamente, con las empresas para que aumente el salario para que, en consecuencia, haya más consumo”, inició.

Como una cadena, pensar en salario significa pensar en personas con trabajos estables y por este motivo, para el economista, la primera acción que se debe llevar adelante “reactivar el 50 porciento de maquinarias que están paradas, pero antes necesitas una política que baje la tasa de interés del Banco Central que no puede otorgar ningún crédito a ninguna PyME”.

“Que el Estado ayude, trate de crear trabajo y, una vez logrado, que el sueldo no pierda contra la inflación. Para eso Alberto Fernández propone un congelamiento de precios hasta que se puedan equiparar los poderes adquisitivos con la inflación y desde ahí volver a comenzar”, refirió Banga respecto a las propuestas del nuevo presidente electo.

Sin embargo, para cerrar, insistió en que no deben olvidarse de la deuda externa que, seguramente, será un elemento que va a condicionar toda decisión política que se quiera tomar, pero no hay que dejar de lado que lo primordial, incluso para Banga, es “poner plata en los bolsillos de la gente”.

Fuente de imagen: IN Bahía Blanca.

 

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