N° de Edición 7013
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Efectos nocivos  de las redes sociales

Efectos nocivos  de las redes sociales.

Desde hace años se está advirtiendo de los efectos perjudiciales en la salud mental de la población por el excesivo y mal uso de las redes sociales.

En el marco del aislamiento social obligatorio, el consumo de las redes se intensificó de manera exponencial: ¿cuáles son los efectos  negativos en los individuos y en la población en general?

Lógica del funcionamiento de las redes

Antes de mencionar en profundidad los efectos perjudiciales del uso de las redes sociales, debemos detenernos en indagar su funcionamiento. La mayoría de las aplicaciones y redes sociales se organizan bajo un conjunto de premisas: obtener el mayor nivel de atención durante la mayor cantidad de tiempo de los usuarios.

A su vez, estas dos premisas se sostienen sobre fuentes ya conocidas de satisfacción. El deseo de reconocimiento social y la abstracción del individuo frente a su entorno. Estos dos elementos son generadores de una serie variada de factores que pueden capturar fuertemente al sujeto, engañarlo o avasallarlo por completo. Veamos algunos ejemplos:

Filtro burbuja de las redes sociales

Las redes sociales intentan dar constantemente satisfacción al usuario durante el mayor tiempo posible. Por lo tanto, al estudiar sus intereses a través de algoritmos, le proveen exactamente lo que busca: contactos que piensen y opinen igual, noticias y contenidos que alimenten sus ideas políticas, sociales y religiosas.

¿Cuál es el efecto de este proceso? Lentamente el espacio virtual va cerrándose en sí mismo, generando una especie de cárcel ideológica que alimenta al narcisismo del sujeto, en detrimento del pensamiento crítico.En consecuencia, el sujeto comienza a pensar que todos opinan igual que él y prontamente se siente ilusoriamente satisfecho por este reconocimiento social ficticio.

Destitución del pensamiento crítico y rivalidad

Por el contrario, cuando el individuo se halla frente a alguien que opina diferente, la evanescencia que genera una suerte de anonimato virtual le permite descargar todo su odio sobre esta persona, apoyado claramente por los que opinan igual que él.

Esta especie de rivalidad virtual, altamente violenta, acrecienta el fenómeno que Freud llamaba el narcisismo de las pequeñas diferencias, que es la formación de pequeños grupos con algunos rasgos en común, que descargan su agresividad sobre otro grupo que se vuelve el reservorio de todos los aspectos negativos.

La violencia permitida por el anonimato virtual puede volverse altamente dañina para cierto sector vulnerable, como los adolescentes. Este fenómeno contribuye a la formación del ciberbullying, discriminación y  persecución de lo diferente. Y es que todo el mecanismo de las redes sociales promueve a la persecución de aquel que es diferente. Si por una casualidad, algún contacto extranjero aparece en una burbuja social equivocada, puede ser fuertemente atacado y perseguido.

Sin ir más lejos, el fenómeno de los memes, la propaganda cómica actual, en su mal uso puede ser generador de un nivel de discriminación viral. Es que para los actos violentos en las redes no hay límite alguno, cuando un usuario es atacado por otros, el nivel de agresividad solo puede crecer de manera exponencial.

Distorsión de la realidad, tristeza, desazón, falsos ideales, desilusión

El anhelo de reconocimiento social en las redes sociales promueve constantemente que sean compartidos los momentos agradables de las vivencias de los usuarios, muchas veces editados convenientemente para que aparezcan solo los aspectos extraordinariamente “positivos”.

No son pocos los sujetos que comienzan a sentir que su vida cotidiana es aburrida, absurda o poco feliz, comparada con la vida aparente que se comparte en las redes. Esta suerte de escenario donde la búsqueda de reconocimiento se traduce en la mayor cantidad de “likes”, se asienta sobre ideales falsos, donde es más importante aparecer que ser; vivir para mostrar en lugar de vivir para estar.

Las consecuencias psíquicas, según las particularidades de cada individuo, pueden ser desde una desilusión sobre la propia vida y desazón por no alcanzar los ideales impuestos, hasta motivos de tristeza profunda y depresión.

Por otra parte, la lógica de placer responde a un lineamiento acumulativo de “likes”, “seguidores” y todos sus derivados. Se puede observar como los usuarios se generan y experimentan toda clase de situaciones para obtener el mayor reservorio de este reconocimiento virtual, sin medir el nivel de exposición en el que se hallan.

En este campo los llamados “influencers” merecen un capítulo aparte, que podría ser desglosado en dos problemas diferentes; uno es la carrera vertiginosa para llegar a ser considerado un influencer,  y nuevamente el nivel de exposición y al que se puede someter una persona sin darse cuenta; el otro es el rol social del influencer en el espacio virtual y el modo en que puede ser pensado, buscado y contratado para influir en el pensamiento de los usuarios.

El contenido es gratuito, pero no es gratis

En la actualidad muchísimo contenido en las redes y en internet no cuesta dinero, pero eso no quiere decir que sea gratis. Es más, puede ser altamente costoso.

El usuario paga el consumo en las redes con su atención y con su tiempo. No hay nada más importante que este, el tiempo que invertimos en navegar por el ciberespacio compartiendo lo que otro escribió, o un pensamiento preestablecido, va en detrimento del tiempo que podemos utilizar para hacer otras actividades.

La mala utilización de ese tiempo puede degradar nuestra capacidad creativa e inventiva, la reflexión sobre nuestras vivencias cotidianas, o simplemente disfrutar del entorno circundante y nuestros allegados.Más valioso que el dinero, es el tiempo.

La multiplicación de la atención. Las nuevas tecnologías 4G y 5G

Con los nuevos alcances tecnológicos hay cada vez mas dispositivos que requieren nuestra atención dentro del hogar. En los últimos años, la tecnología conectiva ha invadido los ambientes, disgregando nuestra capacidad de concentración en diferentes estímulos atencionales, todos reclamando intensamente nuestra atención.

Este efecto puede generar un alto nivel de estrés y ansiedad, fallas en la comunicación y en los vínculos del entorno inmediato. Promueven al aislamiento de los sujetos, que notoriamente prefieren la velocidad  y la inmediatez de la satisfacción a través de caudales de información que están pensados para que no se pueda correr ni por un segundo la vista de la pantalla.

Redes sociales. Consumo para todas las edades

En la última década, con el avance de la tecnología de la comunicación, se ha multiplicado el uso de plataformas a demanda. Ahora mismo existe entretenimiento para todas las edades en las redes, incluso para los bebés. Desde hace unos años se ha contraindicado la utilización de pantallas en las edades tempranas, previas a la adquisición de las funciones verbales; debido a que podrían generar dificultades en el desarrollo madurativo y trastornos del habla.  Sin duda los sectores más vulnerables y perjudicables en el uso de las redes son los niños y los adolescentes.

Cada uno de estos puntos merece ser considerado de una manera más extensa y profunda. Por otra parte, lo indicado para el uso de las redes sociales, es la utilización consciente de estas, en tiempos moderados, con fines específicos. Las redes pueden servir como un espacio de creación, aprendizaje e invención muy enriquecedor; pero, en su lugar, son transformadas en zonas de disputa, rivalidad y degradación hacia el usuario en general.

 

 

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