N° de Edición 6911
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Denunció a un gerente por acoso y la despidieron

Denunció a un gerente por acoso y la despidieron.

Tamara Tello Borisovsky continuó recibiendo abusos incluso después de hacer la denuncia y su agresor nunca enfrentó consecuencias.

La víctima de acoso sexual por Whatsapp, por mail y frente a sus compañeros, lo recibió trabajando en FISERV, empresa multinacional administradora de Mastercard, Visa, Posnet y Pegaso.

En 2016 Tamara denunció en Recursos Humanos que un gerente la acosaba, adjuntando los correspondientes mails como prueba, pero la empresa en la que estuvo durante 10 años nunca apartó al victimario del mismo piso donde trabajaban e incluso se vio obligada a pasar noches enteras sola con él en las oficinas.

Si le anunciaba un aumento, lo hacía en un lugar sin ventanas y lejos de las demás personas en vez de su oficina. Si ella estaba juntando plata para hacerle un regalo a una compañera que cumplía años, el gerente le dejaba plata en el escritorio diciéndole: “Por los servicios de anoche”. Incontables fueron las situaciones de abuso.

Y mientras el gerente la acosaba, su jefa directa hacía chistes al respecto y la exponía frente al acosador y sus demás compañeros, cuestionando a la trabajadora por “provocarlo”. A los dos meses de denunciarlo y frente a la inacción de la empresa, la trabajadora se pidió licencia psiquiátrica: estaba angustiada, con ataques de pánico y aterrorizada por el hostigamiento institucional y las represalias.

Cuando quiso regresar con el alta psiquiátrica que expresaba que el gerente y ella no deberían trabajar en el mismo piso, la empresa se lo impidió. Ahí fue cuando la entrevistada inició un juicio laboral que ordenó su reinstalación, pero sin reconocer el acoso sexual. 

Ambas partes apelaron, pero la Sala X de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo falló en contra de Tamara al revocar la reinstalación y la revictimizó al considerar que consintió la “conducta inadecuada” del gerente por demorar en exigirle que terminara con su actitud. Un fallo tanto patriarcal como patronal al culpar a la víctima de acoso que a su vez sufría un abuso de poder en el ambiente laboral.

Por un lado la imposición de revictimización, por el otro la impunidad

Su abogado entonces presentó un recurso extraordinario y la AAL (Asociación de Abogados Laboralistas) pidió a los jueces de la sala que concedieran el recurso y mandaran el expediente a la Corte por su gravedad institucional. Pero no sucedió. La Justicia machista volvió a violentarla y es ahora la Corte Suprema la que debe expedirse.

Guillermo Pérez Crespo, su abogado, remarcó lo infundado de los argumentos jurídicos para este caso, pero también sus contenidos profundamente patriarcales y misóginos, con una falta de conciencia de género absoluta y a su vez confundiendo términos de acoso sexual y acoso laboral, el fallo hasta señala que es deducible que ellos mantenían una relación fuera del ámbito laboral.

La sentencia omite el acoso sexual para hacer referencia únicamente a una “conducta inadecuada” por parte de este hombre. En 2015, cuando ingresó el nuevo gerente a la empresa, era su jefe directo. Por entonces Borisovsky percibía como chistes y halagos algunos de sus comentarios, a los que ella respondía con amabilidad.

Su acoso se fue incrementando y la trabajadora empezó a percibir cierta incomodidad. Él le mandaba mails con imágenes misóginas que ella no respondía y le hacía pasar situaciones incómodas delante de sus compañeros o de los responsables de las auditorías que venían de Estados Unidos.

Si bien la empresa respondió que iba a ocuparse del tema, la única medida que tomó fue suspenderlo por dos días y luego mantener al acosador cerca de ella. Tamara transmitió lo que le pasa a muchas mujeres que sufren abusos. “Me la pasaba llorando, me sentía incómoda y no me animaba a decir nada al principio”.

Tras la inacción de la empresa y la violencia de la justicia machista

Uno de los delegados sindicales, Juan Cruz Canel, envió una carta denunciando la situación a sus superiores de Estados Unidos a través del mail institucional de la empresa. La respuesta fue iniciarle un juicio de desafuero por no cumplir con el código de conducta acerca del uso de ese mail institucional. 

Por un lado está un gerente que fue denunciado por acoso sexual a través del mail institucional, con pruebas adjuntas, y no recibió más sanción que dos días de suspensión. Por el otro, un delegado que por sumarse a la denuncia se enfrenta a un juicio.

Después de todas estas idas y vueltas, Borisovsky decidió hacer pública su denuncia. Ella cuenta su historia porque sabe que no es el único caso de acoso en la empresa, que son varias las compañeras que han pasado por su situación. La trabajadora quiere que la gente sepa lo que pasa en FISERV para que los casos de acoso dentro de esta empresa no sean normalizados nunca más.

Fotos: laizquierdadiario.com y biztimes.com

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