Número de edición 7648
Fototitulares

Debates: Qué pasó cuando no pagamos la deuda.

Debates: Qué pasó cuando no pagamos la deuda.

El gobierno nacional está a punto de mandar al Congreso el acuerdo cerrado con el FMI para que éste discuta y eventualmente lo apruebe sobre el pago de los 45.000 millones de dólares de deuda que contrajo el macrismo con ese organismo internacional.

EMILIO G. LARREA

Tamaña deuda que, como ha confesado el propio Macri, se fugó del país para pagar deudas a los bancos extranjeros -amigos de su gobierno- violando el propio reglamento de FMI y como una “ayudita” de Donald Trump para tratar de que el expresidente pudiera continuar en el gobierno, ha provocado un agudo debate en el país, sobre el origen espurio de la misma y la conveniencia o no de asumirla y pagarla. Distintas voces se han levantado entre los integrantes del propio Frente de Todos como en sindicatos, centrales sindicales y organizaciones populares, planteando la ilegitimidad de esta deuda-estafa y la necesidad de suspender los pagos y abrir un proceso de investigación como determinar las responsabilidades de quienes la contrajeron. Por otra parte, están quienes argumentan que no hay otra salida, aunque este sea un mal acuerdo, asustan con el default (suspensión de pagos) como si se nos vinieran “las siete plagas de Egipto”.

Para aportar a este debate necesario transcribimos esta nota de Benito Carlos Aramayo, economista, profesor emérito de la UNJ (Universidad Nacional de Jujuy), publicada en el semanario HOY del PCR, el 2 de marzo de 2022.

Qué pasó cuando no pagamos la deuda.

     “Tras el anuncio realizado por el gobierno sobre el pre acuerdo con el FMI, asistimos a una feroz ofensiva mediática, centrada en argumentar a favor de que se apruebe en el Congreso. Para este fin se han unido una mayoría oficialista y también los principales referentes opositores, así, el bloque de las clases dominantes canta y actúa en un sólo coro. Según ellos hay que firmar porque de lo contrario nos caemos del mundo, peor aún…. se nos viene el mundo encima. Hay escaso espacio para quienes estamos en contra de que se firme la legalización de la estafa macrista y por ello debemos dar una dura batalla en las calles.

     El debate ha llegado a nivel de las bases obreras y populares, en las fábricas, talleres, campo, barrios y aulas. Lo que se oculta deliberadamente es la historia más reciente de lo que ha sucedido cuando el efímero gobierno de Adolfo Rodríguez Saa aprobó en el Congreso no pagar la deuda. Por ello vamos a recordar brevemente algunos datos de la economía tras esa decisión, que ilustran por qué no hay que firmar, declararnos “cortados” y entrar en default.

      Lo primero a destacar es que, como consecuencia de la gran devaluación de principios del año 2002, que sacó al peso de la ficción de la convertibilidad de Menem-Cavallo, un peso argentino equivalía a un dólar norteamericano, llevando esta relación a tres pesos igual a un dólar. La inflación que venía reprimida por la convertibilidad en el año 2002 se disparó hasta el 40% anual. Los monopolios exportadores y la industria nacional reclamaban a gritos salir de la convertibilidad porque la competitividad argentina en el comercio mundial había caído al piso, llamaban “cepo del dólar que impide exportar”. Hoy el dólar oficial no tiene tamaño atraso y la situación es distinta. El saldo de la balanza comercial (monto de las exportaciones, menos de las importaciones) en el año 2000 había sido apenas de 1.060 millones de dólares y en el 2001 de 6.223 millones de dólares. Como analizamos en el XII Congreso del PCR, la devaluación fue un hachazo al salario, no obstante, ante una devaluación del 200 por ciento la inflación del año 2002 fue del 40 por ciento, y sucedió en un año donde no se recompusieron los salarios con paritarias. Luego en tiempos del no pago, entre el año 2003 y 2006, la inflación promedio anual fue del 7,89 por ciento. Pasado el año 2002 comenzó la recuperación de la producción industrial de la argentina que elevó notoriamente el uso de la capacidad instalada y comenzaron a crearse decenas de miles de puestos de trabajo en todo el país. La lucha de los desocupados le arrancó al gobierno de Duhalde 2,5 millones de Planes Trabajar.

      Suspendido todo pago de deuda externa con bonistas privados a partir del año 2002 el saldo de la balanza comercial comenzó a multiplicarse. En el año 2002 fue de 16.661 millones de dólares, en 2003, 16.087 millones de dólares, en 2004, 12.130 millones de dólares, 2005 11.699, lo que suma en estos cinco años 56.757 millones de dólares. En el año 2006 con el canje de la deuda se comenzó a pagar a los bonistas la suma de 10.600 millones de dólares, como consecuencia de que no había investigado la deuda ilegítima. Entonces, si durante cuatro años no se pagó un solo dólar de deuda, ¿adónde fue a parar tamaña cantidad de recursos? Se los usó para dar crédito a la industria, el sector agropecuario y el comercio, para la obra pública y las necesidades sociales. A partir del año 2003 el Producto Bruto Interno comenzó a crecer “a tasas chinas”, entre el 8,8 por ciento y el 9,2 por ciento anual. Por el lado de los trabajadores asalariados, más en la actividad privada y menos en la pública, se asistió a la recuperación del salario real y “el kirchnerismo puso el centro en estimular el consumo interno y debió hacer concesiones a las masas (….) el salario mínimo pasó de $200=200 dólares a $2.570 = 856 dólares”. Estos son datos contundentes de cara al debate en torno a si firmar o no firmar el acuerdo con el FMI o suspender, no pagar e investigar la deuda odiosa y fraudulenta del macrismo, que es nuestra posición”.

Benito Carlos Aramayo.

Te pueden interesar:
https://diario-nco.com/radio

https://facebook.com/diarionco

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: