Número de edición 7768
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Sobreviviente de la Tragedia de Once busca ayuda del Estado

Daniel Ocampo, de 38 años, busca que se agilicen los trámites para la Pensión no Contributiva, dado que tras el accidente quedó con un 80% de discapacidad mental y no puede trabajar.

Por Rocío Viveros
Rocioviveros14@gmail.com

Daniel Ocampo, vecino de González Catán de 38 años, es un sobrevivientede la Tragedia de Once, aquel 22 de febrero de 2012, que cambió su vida para siempre, puesto que lo dejó con un 80% de discapacidad mental y hace años tramita la pensión correspondiente pero el ANSES ni el Estado le da una respuesta.

Ocampo en conversación con Diario NCO explicó que hizo todos los trámites pertinentes para tramitar la pensión pero que ahora le piden “el CMO digitalizado, que ya lo tengo que no lo tengo digitalizado y por ese motivo yo no tengo una pensión, solo por eso”.

El CMO es el Certificado Médico Oficial, necesario para la solicitud de la pensión no contributiva, documento que el entrevistado tenía en formato papel firmado por un médico legista, en su caso un psiquiatra, pero cuando quiso presentar le informaron que debía hacerlo en formato digital, lo que implicaba volver a empezar de cero, con las citas médicas, derivaciones y juntas médicas.

El entrevistado contó: “Quieren lo mismo que yo tengo, pero modernizado y eso es lo que yo no tengo ahora, simplemente porque tienen que hacer una junta médica y actualizarme los papeles o tengo que tener alguien político, que no lo tengo, para que se enganche ahí con el ANSES y me hagan una pensión, eso es lo que me dijo una vez una chica que trabajaba en ANSES”.

Actualmente sus ingresos provienen de su trabajo en una remisería en la que se encarga del envío de paquetes o traslado de pasajeros conocidos suyos, ya que, las secuelas que le dejó aquel trágico accidente le impiden trabajar como lo hacía anteriormente, ya que desde aquel 22 de febrero de 2012 no pudo volver a subirse a un transporte público.

Estado ausente

“El ANSES tiene la posibilidad de ayudarme, creo que el ANSES corresponde al Estado también, o sea, por lógica el que a mí me tendría que haber ayudado era el Estado, pero no me ayudaron con nada, ni para una pensión ni como para poder traer un plato de comida a mi casa”, manifestó Ocampo.

Actualmente Ocampo tiene una deuda con el AFIP,dado que antes del accidente se desempeñaba como electricista y estaba registrado como monotributista, que ahora no puede pagar porque no cuenta con un empleo fijo, ni con la pensión para poder saldar parte de la deuda, que no debería existir ya que al ser discapacitado no debería seguir cargado al sistema de monotributo.

La deuda es solo una parte del abandono que sufre por parte del Estado, puesto que desde el accidente tampoco recibe ayuda en cuanto a su salud, ya que Ocampo continúa con psicólogo y psiquiatra, y los medicamentos que necesitan deben ser solventados en su totalidad por él.

“El Estado nunca me ayudó”, afirmó el entrevistado que tuvo que recorrer distintas instituciones médicas, movilizándose por su cuenta, para tener una atención digna, pasando por el Hospital Rivadavia, que en su momento intercedió para que Daniel tenga un 30% de descuento en los medicamentos que se le recetaban, que se dio por dos o tres meses, hasta que le retiraron el descuento.

22 de febrero del 2012

“Recuerdo que me iba a trabajar, porque yo trabajaba en recoleta entre Avenida Santa Fe y Austria, trabajaba en Casa Austria que hacía electricidad y cerrajería, tenía administraciones a mi nombre, estaba bien, de trabajo, de todos lados, era una persona totalmente normal y nunca me imaginé que me iba a pasar lo que me pasó”, comenzó el relato de Ocampo.

El entrevistado añadió: “Yo saque cuatro personas del tren, una de ellas que me hizo el último clic en la cabeza antes de desmayarme, fue una criatura de cuatro años que lo saque de las piernitas y cuando se lo entregó a la madre, y bueno ahí me desmayé”.

En el relato Ocampo cuenta que cuando se despierta del desmayo y ve mucha gente ayudando decide volverse a su casa acompañado de alguien que lo ayudó a regresar a GonzálezCatán, y antes pasa por la casa de un amigo que al verlo con su ropa ensangrentada preguntó que le había sucedido y le comentó lo que había sucedido en la Estación de Once, a lo que él le responde: “Yo vengo de ahí, vengo del tren de Once, yo estaba ahí”.

Además, cuenta que cuando llega a su casa, llevado por su amigo, dado que no se acordaba dónde vivía y ve a su familia que estaba bien, se descompensa y se despierta en el hospital, al que fue llevado por su propia familia, y reafirma que todos lo ayudaron menos los que lo tenían que ayudar, el Estado.

Su presente

“Mi vida cambió 100%, volví nunca más a ser él mismo”, afirmó el entrevistado, que, a pesar de las fobias y malos recuerdos, sigue con su vida adelante tratando de ser “normal”, volviendo a la música, que era uno de sus hobbies antes del accidente.

Ocampo aseguró: “Dios me volvió a dar la vida”.Y agregó: “Creo que me salvé porque caí arriba de los cuerpos”. Por todo lo vivido, sostiene que por más que intente no podrá volver a ser el mismo de antes.

Tragedia de Once

En el accidente ferroviario ocurrido hace diez años atrás, en el que murieron 52 personas y otras 789 resultaron heridas, entre ellas Daniel Ocampo, tuvo lugar el 22 de febrero del 2012 cerca de las 8:30 cuando el tren n° 3772 de la línea Sarmiento no detuvo su marcha y colisionó con el paragolpes de contención cuando estaba arribando al andén número dos de la estación terminal de Once.

La mayoría de las víctimas fatales se encontraban en los dos vagones delanteros, que eran los que más pasajeros llevaban.

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