N° de Edición 6945
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Cascos fríos: una alternativa solidaria

Cascos fríos: una alternativa solidaria.

Una organización de mujeres creó hace un año “los cascos fríos” para pacientes oncológicos, una opción caritativa para no perder el cabello en las sesiones de quimioterapia.

Tienen como función “congelar” el folículo piloso del cuero cabelludo a una temperatura que oscila entre los -13°C y los -16°C. Gracias a las bajas temperaturas, el folículo se contrae y la medicación que se utiliza en la quimioterapia no llega a ese sector.

El frío de los cascos (previamente congelados) dura alrededor de 30 minutos, por lo que se debe calcular la cantidad necesaria para ir cambiándolos durante el tratamiento.

La persona que se esté por realizar quimioterapia debe consultar a su oncólogo para utilizar el casco durante el tratamiento, su uso debe ser desde el inicio y no se garantiza al 100% impedir la pérdida de cabello, sino que la disminuye.

El efecto ‘congelado’, asimismo, debe seguir 90 minutos después que termina la sesión puesto que la medicación sigue circulando en el torrente sanguíneo y cada paciente utiliza 8 cascos en promedio, pero todo depende del tratamiento. Los cascos deben ser reemplazados por otros cuando el mismo pierde el frío.

Cascos fríos

De esta manera, la persona que está realizando el tratamiento puede evitar, en gran medida, la pérdida de cabello. La idea fue adoptada por Paula Estrada en Buenos Aires, una paciente que creó los cascos uniendo cinco paquetes de gel con una cinta de embalar y pudo comprobar que al finalizar el tratamiento, con el uso del casco, no había perdido la totalidad de su cabello.

Los cascos están hechos con paquetes de gel de la marca “Body Care”, porque están químicamente hechos de gel real que no se endurece al enfriarse y permite que se pueda moldear el casco a la medida de la cabeza. Para su elaboración se utilizan cinco paquetes de gel, tres de tamaño grande y dos de tamaño pequeño, a su vez, se unen con una cinta de “3M”.

Una de las cuatro fundadoras, Gabriela Tosi, contó su experiencia y dijo que cuando fue a la ginecóloga por un estudio de rutina, la doctora la mandó a realizarse una mamografía y la ecógrafa le dijo que no le gustaba lo que veía en los estudios y que no pierda el tiempo en ir a un ginecólogo, sino que se busque un mastólogo lo antes posible. Cuando fue al mastólogo, le dieron el informe y le detectaron cáncer.

Por otra parte, Ana Fontdevilla, otra de las creadoras, dijo que cuando tenía 27 años le diagnosticaron cáncer de mama, sin tener antecedentes familiares y tampoco presentaba síntomas, sino que fue un control de rutina. Luego, le hicieron una punción de rigor y 15 días después, en el informe de la biopsia, aquello que al médico le había llamado la atención en la imagen era un carcinoma.

Fontdevilla expresó que lo primero que pensó cuando le dijeron que tenía que hacer quimioterapia fue en quedarse pelada y ahí fue cuando apareció una compañera de ella, médica del Hospital del Este y le dijo que una amiga suya había usado los cascos fríos para evitar la pérdida de cabello.

 Sin fines de lucro

Los cascos no se venden, por eso hay un banco solidario de cascos, se pueden armar de forma casera y si se utilizan bien funcionan, aunque no es fácil usarlos porque duelen y queman. Hay máquinas que cumplen la misma función que estos cascos caseros, pero son costosas.

Las fundadoras reciben donaciones de dinero para comprar los geles Body Care y las cintas 3M, pero también reciben donaciones de geles y cinta de las marcas y tamaños indicados y hielo en gel para conservar los cascos fríos. Lo que más necesitan es difusión @qumioconpelotucuman, para que todas las chicas que necesiten el casco, lo puedan tener antes de empezar su tratamiento.

Los cascos funcionan desde el primer tratamiento, pero no sirven una vez iniciada la quimioterapia, por eso es importante difundir la página, para que todas aquellas personas, puedan tener su casco desde la primera sesión. Si bien las creadoras lo utilizaron cuando les diagnosticaron cáncer de mama, se puede utilizar para otros cánceres, pero siempre es importante consultar a su oncólogo.

En el caso de cáncer de pulmón, no se puede utilizar por el frío que brinda el casco y tampoco se recomienda usar para leucemia, mieloma múltiple, linfomas y mieloma. Hay ciertos cuidados para utilizar los cascos y son; no teñirse el cabello, lavarse poco el pelo, usar un peine con dientes anchos, usar shampoo natural o neutro, complementar con una buena alimentación y no usar químicos.

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