N° de Edición 6789
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Cannabis: entre la ley y la justicia se abre una grieta

Cannabis: entre la ley y la justicia se abre una grieta.

“La medicina tradicional nunca dio resultado, no podía vivir de tantos tic y hace casi tres años que toma cannabis y recuperó la infancia” Señalo Maria

Joaquín padece síndrome de Tourette y la Cámara de Apelaciones Federal de la ciudad de General Roca dejó sin efecto el permiso que la familia obtuvo para cultivar aceite de cannabis

María Eugenia Sar, abuela de Joaquín, habló en los micrófonos de Haciendo Radio, producción del diario NCO (emitido los lunes, miércoles y viernes en AM850) sobre el fallo judicial que les negó la posibilidad de cultivar, en su casa, aceite de cannabis para tratar la enfermedad de su nieto.

La jueza federal, Mirta Filipuzzi, le había otorgado a la familia un permiso para tener plantas de marihuana y fabricar el aceite de cannabis necesario para el tratamiento del menor pero, la Secretaria de Salud apeló el fallo y la Cámara de Apelaciones Federal dio lugar a la apelación, suspendiendo así el beneficio.

“Lo que dice la Secretaria de Salud es que el Estado es el que se debe de ocupar del cultivo, que el auto cultivo no está reglamentado y que además es peligroso un preparado casero para un niño”, sostuvo la abuela.

“El problema es que el Gobierno Nacional no se está haciendo responsable de las realizar las investigaciones necesarias, no siembra y tampoco produce el aceite y esto se suma al precario presupuesto de 364 mil pesos anuales, es decir, un poco menos mil de pesos por día, que tiene la Secretaria de Salud, que hasta septiembre del 2018 era Ministerio”.

Según denuncia Sar, “el Estado hace arreglos económicos con empresas del extranjero para cultivar la planta y después enviar los frascos al precio dólar”.

“Están haciendo negocios con empresas del exterior, la indignación es suprema porque ya está legitimado y el Estado en vez de ocuparse de prohibirnos debería regularlo”, reclamó.

El factor económico, en un contexto desfavorable para los ingresos de las familias argentinas por la inflación, juega un rol importante en la decisión del auto cultivo. Según contó la abuela las gotas que le compraban, en una farmacia tradicional, a Joaquín, salían alrededor de 20 mil pesos y le hacian mal, por eso dejaron de comprarlas.

“Además de sembrar la planta, las familias se encargan de hacer el goteo y para poder calcular la cantidad de cannabinoide que tiene el aceite, necesitan medirla un cromatógrafo. Este procedimiento es costoso, alrededor de dos mil pesos, porque los reactivos son caros y lo hacen en algunas universidades como la de La Plata, de Rosario y en el Comahue”. Señaló la entrevistada

“El aceite lo traen del exterior pero no sabemos lo que tiene, desde que pongo la semilla en la maceta hasta que lo llevo al goteo sé el proceso que hice y sé que voy a lograr al final porque generalmente coincide con lo que me dice el cromatógrafo”, explicó Sar.

A lo largo de la entrevista explicó que las medicaciones farmacéuticas le traían efectos colaterales a su nieto como obesidad y la posibilidad de tener diabetes a los 10 años. “La medicina tradicional nunca dio resultado no podía vivir en lo cotidiano de tantos tics que tenía, no podía comer e ir al jardín”.

De acuerdo con la perceptiva de su abuela, el uso de la droga le devolvió la vida a Joaquín. “Hace casi tres años que toma cannabis y es un niño que recuperó la infancia, las ganas de vivir, él va a la escuela una normal está en tercer grado, juega al futbol, a la PlayStation, es un niño feliz en su infancia de ocho años como cualquier otro chico”, remarcó.

Gracias al aceite el niño logró dormir bien, cuando antes sólo dormía cuatro horas, comenzó a alimentarse de manera correcta y lo más importante es que dejó de tener los tics y los movimientos involuntarios. En el aspecto social también logró mejorar ya que antes cuando le agarraban los ataques la gente lo miraba y se sorprendía.

La realidad que vive la familia de Joaquín no es la única en el país, en muchos otros hogares también recurrieron al uso del aceite de cannabis para apaliar las dolencias de sus seres queridos.

“Hay muchas familias que pasan por lo mismo y que se volvieron expertos en química, en cultivo porque vos tenes que hacerte cargo de algo que el Estado no está siendo y te dan drogas legales pero son peores que la marihuana”, afirmó la mujer en conversación con Oscar Pettinato.

En marzo del año pasado, el Gobierno aprobó la ley 27.359 que regula la producción, difusión, distribución, manejo y acondicionamiento de los cultivos cannabis medicinal en todo el país. A su vez, debe de tener consentimiento del Inase (Instituto Nacional de Semillas), quienes pueden establecer una multa de hasta 100.000 pesos y la posible prohibición temporal o definitiva de manejo de cannabis, a quien incumpla la normativa.

El uso del aceite de la planta de marihuana ayuda a aliviar el dolor de pacientes que sufren diferentes tipos de enfermedades como el Parkinson, las epilepsias, Alzheimer, la artritis entre otras. Incluso en los países, como Chile, Canadá y Uruguay, donde se realizan investigaciones hay una lista de las patologías que pueden tratarse con cannabis.

Como continua la causa judicial

Luego de recibir la negativa, el pasado 21 de mayo, por parte de la Cámara Federal de Apelaciones de la ciudad de General Roca, la familia de Joaquín no va a desistir de su pedido.

“El abogado esta armando una estrategia con otros colegiados que lo están ayudando desde Buenos Aires, tenemos instancias que podemos aprovechar, que es la corte”, informó la abuela. Asimismo, los plazos para entregar la nueva petición vencen el próximo miércoles.

Mientras los colegiados realizan los trámites correspondientes, la familia se está ocupando de difundir el caso para generar conciencia a los argentinos sobre la importancia de la problemática que sufren otras personas.

¿Qué es el síndrome de Tourette?

El síndrome de Gilles de la Tourette (síndrome de Tourette) es un trastorno neurológico que se manifiesta antes de los 18 años, esta patología se caracteriza por muchos tics motores y fónicos.

Los primeros síntomas son movimientos involuntarios (tics) de la cara, de los brazos, de los miembros o del tronco y se dan de manera frecuente y son repetitivos.

Los síntomas difieren de una persona a la otra y varían, la mayoría de los casos corresponden a la categoría leve. Además pueden incluir problemas de atención, impulsividad, trastorno desafiante de oposición, conducta obsesiva compulsiva y trastornos de desarrollo del aprendizaje.

 

 

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