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Ballet: una bailarina argentina ganó cinco becas en Suiza

Ballet: Una bailarina argentina ganó cinco becas en Suiza.

Su nombre es Paloma Ramírez y representó al país en un concurso llamado “Prix de Lausanne”. Diario NCO dialogó con la adolescente de 15 años  quien desmintió los mitos de la danza clásica.

Una bailarina clásica, de tan solo 15 años, representó a la Argentina en un concurso de ballet en Suiza y ganó cinco becas en reconocimiento a su desempeño. Desde muy chica asistió a concursos en el exterior, pero su mayor sueño siempre fue participar en el Prix de Lausanne al cumplir la edad requerida.

Cuando la danza se lleva en la sangre, es inevitable no sentirse vivo al ejercerla. Tal es el caso de Paloma Ramírez, una adolescente que a los 6 años comenzó a seguir los pasos de su madre con el objetivo de convertir el clásico en su profesión de toda la vida. “Es una carrera diferente a las tradicionales porque ya desde muy chiquito tenes que decidir qué es lo que vos querés”, aseguró.

El teatro Colón fue una de sus primeras escuelas de formación hasta el 2016, cuando descubrió las oportunidades que tenían los apasionados por el baile en los concursos internacionales. Así fue como participó en su primer concurso llamado “Youth American Grand Prix” con el anhelo de poder llegar, a la reconocida competición en Suiza.

“De chiquita siempre la veía por televisión y pensaba si algún podría estar ahí cuando tuviera 15 años”, confesó Paloma quien decidió sacar provecho de su asistencia en un certamen de Brasil para captar la atención de los jurados suizos del Prix de Lausanne.

Según lo establecido, los responsables realizan una selección latinoamericana, una vez al año, donde eligen a dos personas y les ofrecen un viaje, con gastos cubiertos, para competir en Switzerland. La joven comentó: “Todos estábamos sorprendidos porque gané el primer puesto, compitiendo con todos brasileños. Fue un shock”.

El alto nivel de los concursantes, la dificultad y la distancia de su país natal, no fue un impedimento para la bailarina ya que descubrió, en la preparación del evento, una motivación para continuar en lo que tanto le gustaba. Llegar a Suiza superó sus expectativas al ver que lo que importaba en el exterior era más la capacitación que la competencia.

“No es el típico concurso en donde lo que importa es ganar. Yo diría que se parece más a un intensivo porque en una semana aprendes lo que podría llevarte años”, garantizó la adolescente. La diferencia del torneo suizo se basó en que los jurados no sólo evaluaban a los profesionales en el escenario, sino también durante las clases que tomaban a lo largo de la jornada.

Sin embargo, una de las mejores cosas del concurso que destacó Paloma es una clase llamada “Networking Forum”, que ofrece Prix de Lausanne, donde los directores de las escuelas más importantes del mundo ofrecen becas de estudio para los concursantes. En su caso, obtuvo cinco propuestas, entre las que se destacan el Bachelor Basel Balletschulle en Suiza, y la English Ballet School en Londres.

Inicios y mitos del ballet

La niñez es una etapa que la adolescente recuerda como uno de sus primeros pasos en la danza. “Me encantaba la música y bailar. Por eso, mi mamá me mandó a que hiciera una clase de ballet a los tres años, pero no me gustó. Lo volví a intentar cuando me fui a vivir un año a Río de Janeiro en 2010”, admitió.

Los ambientes tóxicos, la competencia y las malas amistades son temas habituales que se ven en las películas de ballet. No obstante, la joven manifestó que, aunque existen excepciones, hay muchas personas que se esfuerzan por crear un ámbito de aprendizaje y solidaridad.

Diario NCO: ¿Qué fue lo que más te atrajo del clásico?

PR: Bueno, de chiquita me gustaban los tutús. Lo veía como algo divertido. A lo largo del tiempo, me empezó a gustar toda la dedicación que llevaba y me di cuenta de que era lo que quería para mi vida.

Diario NCO: ¿Cuál es el punto que más te gusta de tu profesión?

PR: Me encanta que nunca llegas a ser perfecto. Es como una eterna búsqueda de la perfección y siempre tenes que conseguir mucho más. Mucha gente lo que más disfruta es estar en el escenario, pero, en mi caso, disfruto todo. Por ejemplo, la preparación, el tomar clases, porque siento que es lo que me mantiene viva.

Diario NCO: ¿Crees que hay una diferencia entre lo aprendido en el país y en el exterior?

PR: Yo siento que lo que falta en Argentina es una estructura. Me refiero a que, en el exterior, estás una escuela y ahí mismo tenes clases de contemporáneo, partenaire, repertorio, clásico. Todo en un mismo lugar sin tener que moverte. Acá hay excelentes maestros, hasta mejores de los que se ven afuera. Pero, hago tres clases por día en diferentes lugares y no tengo la misma variedad de las que tengo afuera. Tengo que desplazarme todo el tiempo de un estudio a otro y es más complicado.

El sistema escolar a distancia, brindado sobre todo para deportistas y bailarines, se convirtió en su mejor amigo cuando decidió dedicar todo su tiempo a la danza. Con fuertes objetivos por cumplir y horizontes aún por recorrer, Paloma promete hacerle honor a su nombre en el mundo del arte.

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